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El fin de las colas del DNI

El sistema de cita previa implantado este año por la Policía Nacional para expedir pasaportes y DNI ha zanjado de golpe las tremendas colas que se formaban desde la madrugada en las comisarías para repartir los números que se iban a atender en el día.

el 04 jul 2010 / 18:17 h.

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Funcionarios atendiendo en la oficina de Documentación de Tablada.

Las noches en vela ante las dependencias de Tablada, las únicas que hasta el año pasado repartían números para el día, han sido sustituidas por un ordenado sistema de horas que ha logrado aumentar un 10% el número de documentos realizados: si de abril a mayo del año pasado –la última cifra registrada– se hicieron en Sevilla capital 78.375 documentos, en el mismo periodo de este año se llegó a los 86.182, un 9,97% más. El año pasado, en toda la provincia se expidieron 310.626 documentos.

Es el primer verano que el sistema está implantado en todas las comisarías de Sevilla y provincia, lo que tiene sus ventajas, pero también un inconveniente: ya no hay dónde acudir si no se ha sido previsor y se ha llegado a las vacaciones sin los documentos en regla para viajar. Como eso ocurre todos los años, ya no hay cita en ninguna comisaría para renovar documentos hasta pasado el verano, porque las colas físicas han acabado, pero las virtuales no.

En Sevilla, lo habitual no es ser previsor. Lo recuerda una administrativa que lleva 12 años en el servicio de Documentación de la Jefatura de Policía: “Nos echábamos a temblar el día que empezaban las vacaciones de los niños en el colegio. Ese día, la cola daba la vuelta al edificio”.

El jefe del servicio de Documentación, Antonio Funes, niega que nadie se quede en tierra por falta de citas y recuerda que existe un cupo del 1% para urgencias de todo tipo, desde una situación imprevista como la muerte de un familiar, a un viaje de trabajo. Pero niega que sea tan frecuente como alimenta la rumorología: “Aquí ha venido gente a decirnos que ha muerto un familiar y al pedirle el billete de avión ¡nos ha enseñado uno comprado dos meses antes! Pero el que tiene una urgencia de verdad y la justifica no se va sin su documento”.

Funes alega que el propio sistema de cita previa facilita intercalar las urgencias sin perder tiempo si falla alguien que ha cogido número. “La eficacia de los equipos de expedición es del 97%”, es decir, que sólo se dejan de hacer un 3% de todos los que se harían cubriendo todas las citas, y eso contando con que hay gente que no acude y con que los propios trabajadores pueden fallar alguna vez, por enfermedad, o el propio sistema puede tener incidencias informáticas.

“Se hace un documento en menos de 11 minutos, por debajo de la media española que es de 10,18”, insiste Funes, que recuerda que el sistema ha mejorado una barbaridad en los últimos años. “Ya nadie se acuerda, pero antes dábamos un resguardo del DNI o el pasaporte que duraba un mes y había que venir otra vez a recogerlo. Ahora te lo llevas puesto en diez minutos”. Y la gente debe irse contenta, porque según Funes “no hay día que no nos regalen una caja de bombones”.

El tiempo también ha acabado con la tinta negra que manchaba el pulgar para dos o tres días: la huella ahora es digital, lo que también supone un ahorro de tiempo, y de paso es fuente de nuevas anécdotas, como ocurre con la gente que lleva muchos años trabajando en el campo: “Tienen huellas dactilares costosísimas de coger, porque las crestas dactilares –el dibujo de la huella– están desgastadas y el escáner no lo admite”.

Las características de la foto que se solicita para el documento –actuales, de frente, con fondo blanco y que se vea la cara– también tiene su aquél: “Tiene que verse la cara desde el nacimiento del pelo hasta la barbilla, y con las monjas o las mujeres que llevan velo tenemos problemas: "A las del Palmar tuvimos que acabar enseñándoles la ley, porque no había manera de convencerlas de que era obligatorio”.

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