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El machismo se maquilla

Los tiempos evolucionan y la posición de la mujer ha mejorado con respecto a hace unos pocos años, pero el machismo sigue existiendo, aunque, maquillado. Los hombres se han adaptado a las circunstancias, pero sólo para mantener su posición dominante.

el 15 sep 2009 / 22:19 h.

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Los tiempos evolucionan y la posición de la mujer ha mejorado con respecto a hace unos pocos años, pero el machismo sigue existiendo, aunque, eso sí, maquillado. Los nuevos hombres se han adaptado a las circunstancias, pero sólo para mantener su posición dominante.

Nace el posmachismo. El hombre se transforma: "Cambiar para seguir igual", según afirma el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, Miguel Lorente, en su libro Los nuevos hombres nuevos (editorial Destino). Pero este cambio es sólo fachada. Es otra época y el hombre necesita utilizar nuevas estrategias más acordes con los tiempos: menos violentas y menos cuestionadas, pero en el fondo igual de machistas. "Hay un distanciamiento de los planteamientos tradicionales y una implicación aparente en un contexto favorable a la igualdad. Sin embargo, luego, ante los conflictos surgidos por los nuevos roles de las mujeres, en lugar de apoyarlos, desarrollan toda una serie de críticas para responsabilizar a las mujeres de los problemas e intentar que prevalezca la costumbre y la tradición", escribe Lorente en su libro.

Estos nuevos hombres, además, para que su estrategia cale necesitan femeneizarse en su estética, se preocupan por la imagen, la ropa, la moda. Es toda una estrategia de marketing para generar confianza, pero que tiene como único objetivo mantener una posición de poder. Esto es, explica Lorente, tienen una actuación políticamente correcta, porque se trata de un machismo más refinado, menos directo y violento, "aunque estos hombres se siguen sintiendo moralmente superiores a las mujeres", dice Lorente a este periódico en conversación telefónica.

Que los hombres hayan cambiado tan poco a lo largo de la historia se debe únicamente a que, según el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, no quieren perder su situación de privilegio, su estatus de poder, "aunque luego les cause insatisfacción".

En el libro Los nuevos hombres nuevos se dedica también un largo espacio a la violencia de género. Para Lorente, actualmente los malos tratos hacia las mujeres son más violentos.

Esta tesis se basa en que, según los informes del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder General, la media de puñaladas utilizadas para acabar con la vida de las mujeres ha pasado de 16 a 28. Asimismo, el delegado del Gobierno para la Violencia de Género explica que en el posmachismo se ha producido un descenso de la utilización de armas de fuego para agredir a las mujeres y la utilización directa del fuego -rociar a la víctima con líquido inflamable y prenderlo-, sin embargo, se ha incrementado el uso de armas blancas, los traumatismo y las muertes por estrangulamiento. Estas últimas de manera alarmante, un 59,7%.

Otro dato aterrador, que aporta Lorente, es que aunque la violencia de género va dirigida a las mujeres, en el 40% de los casos también conlleva agresiones físicas a los hijos y en el 100% de ellos producen alteraciones en los menores. A pesar de ello, el delegado del Gobierno para la Violencia de Género, no es tan pesimista como otros especialistas que afirman con rotundidad que los hijos de maltratadores ejercerán también la violencia cuando sean mayores. Lorente admite que se puede producir, pero indica que no es una relación tan directa.

Como dato curioso destaca que se produce un incremento de la violencia sobre la mujer en los meses de verano y en Navidad y que ha aumentado el número de homicidios en la calle o en escenarios que no son el domicilio. Esto tiene una explicación, han aumentado los casos de violencia de género llevados a cabo por ex parejas y por agresores con los que la mujer ya no convive.

Lorente también explica que en España han subido los malos tratos entre los inmigrantes, pero, según dice, tiene una motivación: las edades más violentas se encuentran entre los 21 a 49 años, en estas edades se encuentra el 46,9% de los españoles frente al 64% de los inmigrantes, "por ello ente ellos hay más casos de violencia, a lo que se une que las mujeres inmigrantes se integran con mayor rapidez que los hombres y tienen más facilidad para establecer lazos con otras personas, lo que cuestiona la autoridad y la superioridad masculinas".

De todos modos y a pesar de que el posmachismo es poco más que una buena fachada, Miguel Lorente se muestra optimista y esperanzado. "Con las políticas género, el apoyo a la mujer y la concienciación, entre otros asuntos se puede acabar con las desigualdades", asegura.

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