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El mejor hostelero del año en Los Palacios y Villafranca

Clausurada la Ronda de la Tapa con un homenaje a El Kiki, un hombre que aprendió a cocinar antes que a hablar.

el 12 abr 2011 / 18:08 h.

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Entrega de premios de la II Ronda de la Tapa.

En Los Palacios y Villafranca es complicado señalar un bar en el que no haya trabajado Antonio Ayala El Kiki. Con  59 años, ha pasado delante de un fogón más tiempo que delante de ningún otro sitio. No en vano, empezó con 11 años fregando platos. De El Kiki se puede decir sin temor a exagerar que, pese a no haber cumplido los 60 años, lleva medio siglo haciendo de comer.

Y lo ha hecho de manera excelente en muchos bares de su pueblo, por los que pasó antes de decidirse a montar uno propio. Por eso la Asociación de Empresarios de Los Palacios y Villafranca, Alacipa, lo homenajeó este lunes en el transcurso del acto de clausura de la II Ronda de la Tapa, tras haber ofrecido 22 delicias en 11 bares del municipio al precio de 2,5 euros la tapa y la bebida durante casi un mes.

El Kiki se convierte así en el hostelero del año, tras un reconocimiento en el salón de plenos de su Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca en el que se recordó que durante su paso por el servicio militar, mientras sus compañeros reclutas almorzaban él venía desde Sevilla, con permiso especial de su capitán, para hacer de comer a otras tropas, las de turistas, viajantes o trabajadores que pasaban de ida o de vuelta en la célebre venta de de la Viña Sevillana. Había empezado como fregaplatos en el bar Manolo Mayo, que por cierto en esta edición de la Ronda de la Tapa se llevó el primer premio; El Desembarco, donde conoció los primeros rudimentos del sabor y sus ingredientes; y luego, por el bar Pájaro, el bar Pabellón o el mesón San Isidro, entre otros. Hasta que fundó su propio restaurante, Los Arcos, hace una década, ahora sustituido por otro de su propiedad, la cervecería El Parque.

En cuanto al segundo premio fue para el bar Rosso y el tercero para La Pachanga. El "éxito" de esta segunda convocatoria, en palabras del presidente de Alacipa, Antonio Gamero, venía demostrado con el botón de muestra que supone este último restaurante, cuyo propietario dijo que en los días de la cita no solo tuvo que contratar a una cocinera exclusivamente para preparar sus dos tapas, sino que ha puesto un total de 3.890. El número alucinó a los presentes en el acto de clausura.

El primer lugar fue para la tapa de calabacín relleno de verduritas con pollo y salsa café de París del restaurante Manolo Mayo; el segundo, para la musaka del bar Rosso, y el tercero, para el crujiente de patata preñada de atún con salsa del piquillo, de La Pachanga.

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