El Museo de Historia de Tokio se interesa por el fósil de ballena de Alcalá de Guadaíra

El fósil se ha convertido en "uno de los mayores atractivos turístico-históricos" que presenta el municipio

el 20 jul 2014 / 18:30 h.

El Museo de Historia de Tokio (Japón) se ha interesado por conocer  más acerca del fósil de la ballena, que actualmente se encuentra en  la sala permanente de paleontología del museo de Alcalá de Guadaíra  (Sevilla), el cual se ha convertido en "uno de los mayores atractivos  turístico-históricos" que presenta el municipio y que "despierta la  curiosidad no sólo de turistas sino de expertos e investigadores". ballena-alcalaSegún ha indicado el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, el Museo  de Historia Natural de Tokio ha querido conocer más acerca de este  cetáceo a través del investigador norteamericano, Felix Max,  discípulo de Michael Benton --asesor de 'Caminando entre  dinosaurios', famosa serie de la BBC--, que hace unos días visitaba  la ciudad expresamente para conocer el fósil de ballena. Tras una extensa sesión de fotografías, toma de medidas y  múltiples observaciones, el especialista en cetáceos también  vinculado a la Universidad de Otago, Nueva Zelanda, ha recopilado una  "gran y valiosa" información sobre el cetáceo fósil. Durante la sesión en el museo en la que ha estado presente el  propietario y cedente del fósil, Joaquín Cárdenas Carretero, el  investigador ha desmontado el cráneo y parte de la columna vertebral  para poder recoger la documentación necesaria. Así, entre las  primeras observaciones que ha hecho, destaca varias características  de esta ballena, conocida por todos los alcalareños con el nombre de  'Perla', tales como que se trata de un ejemplar joven de 5,5 metros,  que en su máximo desarrollo podría haber alcanzado los ocho o nueve  metros de longitud. Otro de los aspectos que ha señalado este investigador es que tras  el cubrimiento de su esqueleto por los sedimentos marinos, hubo tal  compresión que se estrujaron, suavemente, parte de los huesos de la  zona inferior del cráneo y se incrustaron los huesos del oído (bullas  timpánicas) en los huesos superiores. Respecto a la especie a la que pertenece el ejemplar hallado en  Alcalá, no se ha pronunciado por presentarle "dudas". Aunque, sí ha  afirmado que efectivamente pertenece a la familia balaenopteridae,  pero con unos caracteres "muy primitivos" que debe ahora estudiar más  a fondo y compararlos con otras especies conocidas de otras partes  del mundo. A la espera de saber si se trata de una especie o género nuevo  para la ciencia, el siguiente paso que se dará, según ha asegurado el  propio experto, es analizar dicha información junto con otra que ha  recabado en diferentes países de Europa sobre piezas de cetáceos  fósiles, con el objetivo de proseguir el estudio de la evolución de  estos animales a lo largo de los tiempos. La cesión del ejemplar la hizo Joaquín Cárdenas hace unos años al  Museo de Alcalá. Entre los restos hallados y que se exponen en la  sala permanente de este espacio municipal, hay piezas de vértebras  lumbares y caudales, cervicales, discos intervertebrales y apófisis  espinal. De la extremidad superior también hay piezas que  corresponden a la escápula, al húmero y falanges del cetáceo, así  como piezas de las costillas de esta ballena, además de otros  fragmentos óseos.

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