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Cultura

El Museo del Baile se da un año más para evitar el cierre

La familia Hoyos ha decidido darse un año más para remontar, gracias al abaratamiento del préstamo, pero avisa: si la cosa no mejora, cerrarán o venderán.

el 18 sep 2009 / 20:28 h.

-->--> -->El Museo del Baile Flamenco alzó recientemente la voz para avisar de que la crisis lo llevaba pique, a lo que el Ayuntamiento contestó que no lo permitiría, aunque aún no ha movido ficha. A la espera de soluciones, la familia Hoyos ha decidido darse un año más para remontar, gracias al abaratamiento del préstamo, pero avisa: si la cosa no mejora, cerrarán o venderán.
 
Un año. Es el plazo que se da a sí mismo el Museo del Baile Flamenco para salir a flote. Si la situación no cambia radicalmente, "este centro hay que cerrarlo, porque la familia Hoyos ya no tiene más dinero ni recursos propios", afirma Kurt Grostch, director de Comunicación y Desarrollo del centro. De momento, subsisten gracias a la tregua que les ha dado Triodos Bank -la entidad a la que deben un crédito de cinco millones- y que les permite pagar un 60% menos de préstamo al mes durante un año.
 
Y es que, dos semanas después de declararse al borde de la quiebra, los responsables de esta institución que impulsó por iniciativa privada la bailaora Cristina Hoyos siguen esperando esa llamada que evite que el centro pegue el cerrojazo. Tras tres años de vacilante andadura y algún que otro aviso a la Administración, las cuentas siguen sin salir y la familia Hoyos aún no ha recibido ninguna oferta de ayuda por parte del Ayuntamiento sevillano, algo que en realidad no les coge por sorpresa, ya que "el hecho de que la titular de Cultura en la ciudad -por la delegada Maribel Montaño- no haya aparecido ni una sola vez por el centro, dice mucho de la falta de interés del gobierno local hacia este proyecto", sentenció Grostch. "Sí que hemos tenido más presencia del área de Turismo e Innovación, incluso nos ha visitado la delegada de Cultura de Jerez, pero no la de Sevilla", lamentó.
 
Sin embargo, el Ayuntamiento lanzó un mensaje tranquilizador hace unos días afirmando que no permitiría "que una institución cultural innovadora y que crea empleos echara el cierre", pero lo cierto es que a día de hoy no hay sobre la mesa una alternativa que permita atisbar algo de luz a un museo que con la crisis atrae a menos visitantes de lo previsto y que, contra pronóstico, ha visto desplomarse el segmento de clientes que lo sustentaba, el de las empresas.
 
Por contra, Grostch destacó el apoyo de la Junta de Andalucía y el Consorcio de Turismo de Sevilla, organismos que actualmente les ayudan a definir objetivos inmediatos que alivien la situación a corto plazo y les asesoran sobre cómo posicionarse mejor en internet, que es donde captan a la mitad de sus clientes. Además, para tirar del carro en estos largos doce meses, los impulsores del centro rereorientarán su oferta potenciando las visitas escolares y creando un nuevo sistema tarifario con precios más asequibles para familias.
 
Lo cierto es que estas medidas permiten coger aire al museo, pero no hacen desaparecer el fantasma de la bancarrota. Las situación es tan extrema que sus responsables no descartan ninguna opción, entre ellas la venta. Así, están a la espera de que algún socio o aliado se suba al barco y participe en el proyecto para que, al menos, "no se mantenga exclusivamente de esta familia". De hecho, ya hay dos entidades que, bajo el formato de alquiler o de compra, están interesadas en usar las instalaciones del edificio para crear un centro cultural destinado a trabajos de obra social, acuerdo que aún se está analizando.

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