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El otoño triplica la concentración de ácaros y dispara las alergias

En Sevilla la reacción al polvo es la segunda más habitual (50%) tras la del polen, debido a su clima.

el 11 nov 2011 / 20:32 h.

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Ya estamos en pleno otoño climatológico (temperaturas suaves, lluvias, etc...), y con él han llegado las condiciones ideales para unos pequeños animales que a muchos hacen la vida imposible: los ácaros. Es por tanto una época en la que los alérgicos "al polvo" -como se comúnmente- lo van a pasar mal, pues los estudios científicos han demostrado que la concentración de ácaros puede duplicarse, o incluso triplicarse, durante estos meses. Afortunadamente, aunque muy frecuente, no es el tipo de alergia que más se da en Sevilla. Este lugar lo ocupan los pólenes.

El doctor Joaquín Quiralte, jefe del servicio de alergias del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, concreta que en nuestra ciudad alrededor del 75% de los alérgicos lo son a alguna -o varias- clases de polen. Olivo y gramíneas (plantas con espigas como el trigo, pero también el césped) son los más habituales. No obstante, cerca de la mitad de los alérgicos sevillanos son sensibles a los ácaros del polvo, con lo que verán agravada su dolencia con la llegada de la humedad y las temperaturas suaves del otoño. Las calefacciones y la menor ventilación de las casas no ayudarán.

Tras las dos clases mayoritarias de alergia -polen y ácaros-, los especialistas señalan otros dos grandes grupos, ya menos frecuentes entre la población: el epitelio de los animales domésticos (células muertas de su piel) y los hongos. En el primer caso, que puede proceder de gatos y perros, pero también de caballos y otros animales, afecta a un 30% de los alérgicos sevillanos. Finalmente, la alergia a las esporas de los hongos es ya muy minoritaria. Eso sí, un alérgico puede serlo de varios alérgenos a la vez, siendo por tanto sensible a varios grupos.

En lo relativo a los ácaros, tal y como destaca el doctor Quiralte, el clima de la costa mediterránea se caracteriza en otoño por una alta humedad relativa (hasta un 80%) y unas temperaturas que oscilan entre los 22 y los 26 grados. Ello supone unas condiciones ideales para la reproducción de estos animales microscópicos, que acarrea una de las mayores incidencias de esta alergia en Europa (40-50% de los alérgicos).

El aumento de la concentración de ácaros puede empeorar los síntomas alérgicos, como estornudos, moqueo, congestión nasal, lagrimeo y enrojecimiento de los ojos, asma y sensación de falta de respiración. Frente a esta situación, los especialistas recomiendan ante todo "sentido común", en palabras del alergólogo del Virgen del Rocío . Las medidas básicas pasarán por no acumular polvo en los hogares, usar trapos húmedos para atraparlo al limpiar, aspirar en lugar de barrer y usar fundas especiales antiácaros en la cama, así como sprays acaricidas, en casos graves.

Hay que poner especial atención en los lugares donde más se concentran estos animales, que se alimentan de nuestra piel muerta. Los especialistas recomiendan por tanto limpiar camas y armarios, aunque también cortinas y librerías. Sin embargo lanzan el mensaje de que tampoco conviene "obsesionarse" con la limpieza, pues los estudios muestran que "no hay gran diferencia entre una limpieza exhaustiva y unas medidas sencillas de precaución" de cara al ácaro.

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