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"El paciente de cáncer te enseña cada día a relativizar los problemas"

Ana Casa, oncóloga del Virgen del Rocío, desmonta uno de los mitos del cáncer: hoy en día tener cáncer no implica tener que sufrir

el 22 oct 2011 / 21:26 h.

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Ana Casas, a las puertas del Hospital General en la ciudad sanitaria del Virgen del Rocío

Traspasar la puerta del área de Oncología del Virgen del Rocío es la mejor manera de aprender que en esta vida hay que saber relativizar. En los pocos minutos que la entrevistadora espera a la entrada de la consulta de la doctora Ana Casas la vida se muestra tal y como es, con sus sombras pero, sobre todo, con sus luces. "¿Cómo le cuento esto a mis hijos?", solloza una mujer abrazada a una enfermera mientras por los pasillos se pasea un paciente con una camiseta con toda una declaración de intenciones: Don't worry, be happy (no te preocupes, sé feliz). Y de eso se trata, según la doctora Casas, natural de Palencia, e impulsora de las jornadas de puertas abiertas que se celebrarán el próximo 28 de octubre en el Virgen del Rocío: los pacientes con cáncer tienen que tener la certeza de que hay curación. Sólo hay que querer que se pueda, como dice la canción.


-Aún sigue siendo elevado el porcentaje de mujeres que llegan a las consultas de Oncología ya tarde cuando las campañas de prevención son muchas. ¿Qué es lo que está fallando?
-Las campañas de detección precoz son muy buenas. Acuden el 90% de las pacientes llamadas. Pero el hecho de que vengan en fase avanzada se puede deber a tres causas. La primera es que no van rápido al médico por miedo, por quitarle importancia. Hay otras pacientes que no se hacen las pruebas con suficiente rapidez. Y existe un tercer grupo que es el de las mujeres que sufren tumores que crecen muy rápidamente, sobre todo en jóvenes. Para remediar esto aconsejo que se acuda a las llamadas de detección precoz y que cada mujer se explore mensualmente el pecho para que cualquier anomalía sea rápidamente tratada. Al más mínimo cambio, que vaya al médico. ¡Que no lo deje, que no lo deje! Que se preocupe de sí misma. La persona tiene que ser responsable de la gestión de su enfermedad. El combate es activo contra ella.


-Y titánico. ¿Cuáles son los índices de curación?

-¡Muy altos! Para esta lucha, el paciente tiene que contar siempre con un apoyo. El primero y más importante es el de la familia. Es esencial que el enfermo tenga un motivo por el que seguir, un proyecto qué hacer, porque esto te ayuda a seguir en la lucha.


-¿Y esos índices de curación van acompañados de una calidad de vida aceptable?

-La calidad de vida intentamos matenerla siempre, independientemente del estadío en el que esté la enfermedad. Hoy en día disponemos de tratamientos que son suficientemente buenos tanto para prevenir los efectos secundarios de los tratamientos oncológicos, que son siempre muy temidos, como para tratar todos los síntomas que pueden acompañar al cáncer, fundamentalmente el dolor. Éste es el síntoma más temido. Podemos conseguir una calidad de vida muy buena para los pacientes gracias a los nuevos medios de los que disponemos, que son infinitamente mejores que hace tan sólo 20 años.


-Además de los avances farmacológicos, ¿qué técnicas nuevas está la medicina en disposición de ofrecer en el futuro?
-Dos fundamentales: la mejora de los medios diagnósticos y de las técnicas de análisis de las piezas extirpadas. Ahora es posible hacer el diagnóstico en una fase muy muy inicial, lo que mejora los índices de curación. Las técnicas de análisis de las piezas que se extirpan son, por otra parte, más fiables y precisas. Hay muchos tipos de cáncer de mama y sabiendo cuál es se puede aplicar el tratamiento más adecuado.


-¿Se atrevería a aventurar un remedio total del cáncer?
-Los avances por el momento son parciales. No se puede pensar en una curación total por el momento. Pero eso sí, cada vez sabemos más de las interrelaciones lo que permite avanzar en fármacos más factibles. Es importante que la paciente sepa que, sea cual sea su situación, va a haber una solución adecuada para su enfermedad. Ésta es una gran esperanza.


-¿Qué grado de recaída hay?
-Depende de la situación inicial de la que se parta. Pero la supervivencia a cinco años es de un 99% cuando se detecta precozmente.


-¿Uno termina inmunizándose al dolor?
-No, no te inmunizas nunca. Después de más de 20 años de trabajo en esta materia puedo decir que al dolor y al sufrimiento de una persona no se inmuniza nadie. Las personas que padecen un cáncer nos enseñan cada día cómo superar situaciones difíciles y adversas. Son una fuente de ejemplaridad para todos. Esto ayuda a relativizar los problemas, a colocar cada cosa en su sitio. Pero lo importante es resaltar que, hoy en día, hay tratamientos muy buenos contra el dolor. No hay que tener dolor. Cáncer no es sinónimo de dolor.


-¿Pero uno para tratar el dolor sí tiene que estar hecho de una pasta especial?
-Hay que tener una sensibilidad especial. Hay que empatizar con la situación del paciente para ser capaz de atender el sufrimiento que tiene en ese momento de la forma que quiere. La empatía y el respeto profundo por la situación del enfermo son esenciales. Debes ponerte en el lugar de lo que el paciente quiere. Y esto es justo lo opuesto de dejar de tener sensibilidad.


-Tras 20 años tratando con pacientes de cáncer, ¿cuáles cree que deben ser los pasos a seguir a la hora de dar un diagnóstico?
-Hay que explicarle al paciente la situación en la que está de la manera más clara posible, intentando que la forma de dar la información sea adecuada a lo que el paciente quiere recibir. Es decir, no hay que ser crueles a la hora de informar. Debemos hacerlo con sinceridad, pero con comprensión. No se puede echar un jarro de agua fría para quitarle las esperanzas. A continuación hay que plantearle las alternativas terapéuticas de las que dispone para que entre médico y paciente decidan cuál es el mejor tratamiento. Luego, trasladarle información que le permita tener confianza en que ese tratamiento va a ser eficaz y darle consejos prácticos para que los tratamientos le influyan de la menor manera posible. La quimioterapia es muy temida, sí, primero por la alopecia. Pero hay que decirle a la mujer que es transitoria y que tiene solución. Hay que hablarle a la paciente de manera que se le dé seguridad.


-Pero imagino que también tendrán que hablar mucho con la familia. La labor no puede circunscribirse sólo al paciente.

-Claro, pero no se puede hablar únicamente con la familia y a espaldas del paciente, porque entonces se genera una conspiración en torno al enfermo que puede ser contraproducente. Puede pensar que la situación es peor de lo que realmente es. Ante todo, claridad, empatía y sensibilidad hacia lo que el paciente quiere.

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