Cultura

El Pele borda el cante en Tomares

Buen cartel el disfrutado con motivo del certamen tomareño, en el que no faltaron el Niño Canito, la onubense Argentina y la bailaora Lalo Tejada.

el 28 ago 2010 / 20:00 h.

El XXXV Festival Flamenco Ciudad de Tomares resultó interesante y acudió mucho público, aunque menos que en la pasada edición. Argentina, Lalo Tejada, el Pele y Niño Canito no han tenido el poder de convocatoria que tuvieron El Cabrero, Poveda y Miguel de Tena.

¿Y qué? Eso del poder de convocatoria me importa bien poco, pero los ayuntamientos buscan mucho público, lo que no deja de ser lógico.

La noche del pasado viernes, con un calor sofocante y un estupendo ambiente en la hermosa Hacienda del Conde -estos aristócratas tenían buen gusto para vivir-, acudimos al festival tomareño, sobre todo para ver si saltaba la liebre con Manuel Moreno Maya, El Pele, el único cantaor actual que, según mi manera de entender el cante, es capaz de conmoverte en un tercio por soleá.

Sigue siendo un caballo desbocado a veces, pero si agarra un cante con la cabeza más o menos amueblada, entonces te puedes acordar toda la vida de ese momento.

Evidentemente, acudí también a la localidad sevillana de Tomares para deleitarme con la excelente voz de un imitador nato, el Niño Canito, de Alcalá de Guadaíra, que canta maravillosamente al estilo de Manuel Vallejo y Naranjito de Triana. Y si se lo propone, al de Manolito de María, que no sé cómo se come eso.

No quiero dejar atrás a la bailaora Lalo Tejada y a la cantaora onubense Argentina, que completaban el cartel.
La noche comenzó con media hora de retraso sobre el horario anunciado y con una buena ristra de homenajes, de los que fueron protagonistas la Diputación y la Federación de Entidades Flamencas de Sevilla, en las personas de Guillermina Navarro y José María Segovia, la Peña Flamenca de Tomares y el concejal de Cultura del Ayuntamiento de esta localidad aljarafeña. Esto retrasó bastante el comienzo del evento, pero mereció la pena la espera.

Mereció la pena por disfrutar del cante del Niño Canito, un cantaor humilde, sencillo, que logró cuajar algunos cantes de una belleza musical encantadora, como sus malagueñas del Niño de Vélez y Diego el Perote, además de las seguiriyas y lo fandangos de Manuel Vallejo.

Y si bien estuvo Manuel Pereila, que así se llama este fino cantaor, su guitarrista no le fue a la zaga. El Niño Elías toca cada día con más gusto y su técnica ha mejorado bastante en los últimos años.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto con El Pele como disfruté la noche del viernes. El cordobés tiene la voz mejor que nunca y se ha buscado a un guitarrista, Patrocinio hijo, paisano suyo, que sabe ponerle en suerte al toro del cante jondo. A veces es un poco brusco y efectista, pero es hijo de un cantaor y sabe de qué va eso de acompañar.

El Pele se dejó impregnar del prodigioso toque de Patrocinio y deslizó su honda voz por varios cantes, entre ellos la toná, la soleá, la seguiriya, la bulería y el fandango. Dejó la ojana a un lado y fue al grano, gustándose a sí mismo, cuadrando los tercios con una maestría que ha tardado en conseguir, pero que ya la tiene. No busquen la perfección en El Pele. Para perfecto ya está ahí Calixto Sánchez, por ejemplo.

El de Córdoba es muy anárquico y tiene sus carencias, pero es de los pocos que cantan flamenco, y esto, en un arte con tantos cantantes disfrazados de cantaores, es muy importante. ¡Cómo cantó por soleá! No piensen en Tomás Pavón y Juan Talega, porque entonces no vale. A este cantaor hay que saborearlo como se paladea el salmorejo de su tierra, sin pensar en otra cosa.

Con Argentina, en cambio, suele pasar todo lo contrario. La cantaora de Huelva llegó guapísima, como siempre, acompañada por el Séptimo de Caballería -Bolita, Eugenio Iglesias, Bobote, Torombo y José Carrasco- y dispuesta a dar la campanada.

No se puede decir que no cante bien, que no tenga la fuerza de un caballo y la voz preciosa. Pero tiene el concepto del cante para el baile. Cuando canta sólo con la guitarra no transmite apenas -a mí, al menos-, dando la batalla con el concepto de grupo, que es otra concepción del cante jondo muy diferente.

Sin embargo, el público disfrutó con sus seguiriyas, alegrías y bulerías, estilos que interpretó con una gran soltura, para qué negarlo. Como no se puede negar la voluntad de la bailaora sevillana Lalo Tejada, quien con el cante del maestro Antonio Saavedra e Inma Rivero se encargó de bailar unos tientos preñados de movimientos vulgares y escaso arte.

Tiene buena escuela y se arregla divinamente, pero no aporta nada suyo y ha evolucionado más bien poco. Y esto fue todo.

Eso sí, en un festival de flamenco pintan muy poco las sevillanas. En una de sus genialidades, El Pele acabó las bulerías por sevillanas y Lalo Tejada y Juanjo Díaz cerraron su actuación adelantando la feria de Tomares, que será esta próxima semana. Me pareció por un momento que estábamos en la Caseta Municipal.

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