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El programa que se ocultaba bajo la Alameda

Los parkings en la corona del Centro resuelven una carencia; en su interior son un retroceso injustificable.

el 22 abr 2012 / 14:26 h.

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L a Alameda debería tener el mayor parking de Sevilla". La frase, la petición es del alcalde, Juan Ignacio Zoido, en enero de 2008. Y si nos aferramos a ella literalmente, el PP, al igual que hizo con el Plan Centro, no estaría haciendo ahora sino cumplir legítimamente el programa electoral que le aupó a la Alcaldía con una amplia mayoría absoluta. Pero aunque así lo plantee el propio gobierno, el problema, sin embargo, es que no es así. La intención de construir aparcamientos rotatorios en el interior del casco histórico, y más concretamente en la Alameda, nunca se ha especificado por más que los problemas de movilidad del centro hayan salido en el debate político. Tanto es así que la frase a la que aludíamos de Zoido se planteaba como lo que debería haber sido, nunca como lo que sería si el PP gobernara. Porque los populares siempre dijeron que no destruirían lo ya construido, y aunque sí se anunció la modificación del PGOU, nunca se planteó para abrir parkings en el Centro. De haberlo hecho, el debate hubiera acabado donde el PP nunca, ni siquiera ahora, lo ha querido: en una confrontación de modelos. Repasemos las propuestas del PP en campaña. La movilidad del Centro se debía resolver con aparcamientos disuasorios en Torneo, Reyes Católicos y Puerta Carmona. Los ejes de lo que en el programa electoral se denomina una red de aparcamientos "disuasorios" en el "perímetro del casco histórico". Ni siquiera mirando con más detalle en el programa para el Centro aparece la Alameda. No, sencillamente no estaba en el programa del PP. Donde sí estaba era en el listado de peticiones de Aprocom para revitalizar el Centro. Un parking rotatorio en la Encarnación, otro en la Alameda y un último en el Prado.

Obviamente no todo lo que haga un gobierno tiene que venir avalado por su programa electoral. Pero si no es así, ya no sirve decir que lo respalda una mayoría en las urnas. Hay que argumentar, y dialogar las decisiones en mayor o menor medida según su envergadura. Y ésta, cambiar el PGOU para permitir que se construyan parkings en su interior, es una medida de enorme importancia. Cabe por tanto preguntarse si está debidamente justificada la modificación del plan general aprobada en el último consejo de Urbanismo. Que el Centro tiene problemas de aparcamiento es un hecho incontestable. El modelo del PGOU, que plantea un casco histórico de acceso restringido, más sostenible y acorde con la línea que siguen todas las grandes ciudades en estos momentos, no se ha llegado a completar. Se avanzó en algunas líneas y se quedaron otras a medias. Sobre todo, la de los parkings disuasorios. Y especialmente en la zona Norte, con un déficit más que evidente. Ahora bien, como subraya el PGOU y como recogía el programa del PP, el modelo se debe completar con aparcamientos en el entorno del casco histórico. Nunca en su interior. El anterior gobierno fracasó en sus intentos de abrir equipamientos en Barqueta, Perdigones o el Prado; y éste, de pronto ha decidido irrumpir en el casco histórico, hacer añicos el modelo de movilidad y encima destruir una simbólica inversión en el Centro en una actuación que no deja de tener un cierto aire de revanchismo.

Y esta vez no se trata de derogar medidas de un modelo anterior que perdió en las urnas apoyándose en su derrota. Cambiar el PGOU para regularizar de forma definitiva todos los aparcamientos rotatorios del interior del Centro y permitir la construcción de nuevos equipamientos de estas características con concesiones de más de una década no sólo invalida ya de forma definitiva todo el diseño planteado de la movilidad en el casco histórico. Abre un nuevo modelo, el del PP. Y éste pasa por llevar el coche hasta la cocina, en contra de los criterios que se establecen en todas las grandes ciudades. Decía el portavoz del gobierno local, Francisco Pérez, que Soledad Becerril pasó a la historia como la alcaldesa que más aparcamientos construyó. Y ahora le toca al alcalde.

De ahí tal vez el empeño del PP por ocultar su primer gran proyecto de ciudad. La primera gran iniciativa que, de ejecutarse, tendría única y exclusivamente el sello de Zoido. Porque todo lo demás, Ikea y el centro comercial de la Gavidia incluidos, son ideas que estaban encima de la mesa y que por una u otra razón no se hicieron. Pero los parkings del casco histórico tendrán el copyright de este gobierno. Su legado será destruir a base de aparcamientos subterráneos de forma definitiva un modelo de movilidad en el Centro para crear el suyo propio, que de momento sólo tiene una meta: vía libre al vehículo privado. 

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