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Economía

El Reino Unido se queda solo en la UE al desmarcarse del nuevo pacto fiscal

Alemania impone sus tesis de mayor control del déficit público y los Estados ceden parte de su soberanía en favor de una mayor armonización.

el 09 dic 2011 / 17:01 h.

El no rotundo que ayer proclamó el Reino Unido ante el resto de sus socios de la Unión Europea eclipsó una cumbre en la que estaba en cuestión el futuro del euro y sobre la mesa cómo solucionar de una vez por todas la crisis de deuda soberana. David Cameron no quiso ni oír hablar de regular el sector financiero, que tiene en la City londinense uno de sus epicentros mundiales, y eso le costó aislarse de las posturas férreamente defendidas por Alemania y Francia, que sí lograron avanzar en su propósito de una mayor armonización fiscal.

Al acuerdo se llegó de madrugada, a eso de las cinco de la mañana, tras arduas negociaciones y defensa a ultranza de los respectivos posicionamientos. Los diecisiete países que comparten la moneda única y seis de sus aliados decidían apoyar un nuevo Tratado intergubernamental para endurecer la disciplina fiscal cuyo objetivo es recuperar la confianza de los mercados en la Eurozona y frenar así la crisis de deuda.

Tras algunas dudas iniciales de Hungría, República Checa y Suecia, todos los Estados miembros de la UE, salvo el Reino Unido, han expresado su disposición a sumarse tras consultar con sus respectivos Parlamentos.

El nuevo pacto fiscal, que había sido reclamado por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, incluye todas las propuestas de Francia y Alemania como la obligación de fijar por ley, preferiblemente en la Constitución, un límite de déficit del 0,5% del PIB, multas automáticas para los Estados miembros que superen el umbral del 3% y nuevos poderes para la Comisión Europea para que pueda pedir modificaciones en los presupuestos nacionales de los países con problemas.
El nuevo Tratado se firmará en marzo de 2012 y el plazo de ratificación será "muy reducido", según aseguró el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso. Las autoridades irlandesas creen que hay un 50% de posibilidades de que el pacto exija un referéndum en Irlanda, lo que podría retrasar la ratificación.

El presidente del BCE calificó el acuerdo de "muy buen resultado" y afirmó que está "bastante cerca de un buen pacto fiscal". Los líderes europeos esperan que el compromiso sobre las nuevas reglas de austeridad despeje el camino al BCE para aumentar su compra de bonos españoles e italianos, los países cuya deuda está en el centro de la diana.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, aseveró que la "credibilidad" del euro "está escrita en mayúsculas" gracias al pacto. Merkel no ocultó su malestar por el veto de Cameron porque, a su juicio, también la economía británica se beneficia de la estabilidad del euro. "Lamentamos que el Reino Unido no nos siguiera, pero sus condiciones no eran aceptables", zanjó.

"Hubiéramos preferido una reforma de los Tratados a 27. No ha sido posible teniendo en cuenta la posición de nuestros amigos británicos", indicó el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que volvió a protagonizar un duro enfrentamiento con Cameron. De hecho, las imágenes del encuentro muestran que ni siquiera quiso responder a un saludo del británico. Y es que, "para aceptar una reforma de los Tratados a 27 David Cameron ha pedido lo que todos hemos considerado inaceptable, un protocolo en el Tratado que permita eximir al Reino Unido de algunas reglas sobre servicios financieros", explicó.

"No hemos podido aceptarlo porque consideramos que parte de los problemas del mundo vienen de la desregulación de los servicios financieros", insistió.

El primer ministro británico, por su parte, planteó su lectura del acuerdo. "Lo que se ofrecía no corresponde a los intereses británicos y por eso no lo he aceptado", explicó Cameron. El Reino Unido ha hecho "lo correcto" al vetar por primera vez desde su entrada en la UE un tratado europeo, ya que el texto no recogía "salvaguardas" suficientes para proteger los intereses británicos y subrayó que con ello su país no ha quedado "excluido" de los Veintisiete.

Además del nuevo Tratado de austeridad, para combatir la crisis a corto plazo los países de la UE se han comprometido a aportar 200.000 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI). La confirmación "debe producirse en 10 días", según la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. La UE espera "contribuciones paralelas de la comunidad internacional" al FMI.

Los jefes de Estado y de Gobierno acordaron además fortalecer los cortafuegos financieros con los que cuenta la UE para frenar el contagio a España e Italia. Se logrará adelantando a julio de 2012 la entrada en funcionamiento del fondo de rescate permanente frente a junio de 2013, como estaba previsto. A diferencia del actual, basado únicamente en garantías, el mecanismo permanente contará con capital desembolsado, lo que le facilita mantener la máxima calificación crediticia y mayor apalancamiento. Además, ya no se exigirá la unanimidad de los Estados para activar las ayudas sino que se fija un umbral del 85% para evitar vetos de países como Eslovaquia o Finlandia. Y los líderes europeos se comprometen a revisar en marzo de 2012 si es posible aumentar la dotación del fondo por encima de 500.000 millones de euros. Pero la canciller Merkel dejó claro que no permitirá ir más allá de esta cifra.

Alemania vetó también el resto de propuestas para reforzar el fondo de rescate planteadas por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. En particular, no ha habido acuerdo sobre la idea de otorgar al fondo licencia bancaria para que tenga acceso a la financiación del BCE ni se acepta combinar los dos fondos para alcanzar una cuantía superior a los 500.000 millones. Merkel bloqueó también la propuesta de abrir la posibilidad a largo plazo de emisiones de deuda conjuntas en la Eurozona, más conocidos como eurobonos.

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