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El telescopio solar más grande de Europa se instala en Tenerife

Permitirá observar la atmósfera solar con una resolución inédita hasta la fecha.

el 15 may 2012 / 12:57 h.

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El telescopio alemán Gregor, después de diez años de desarrollo,  ha arrancado sus operaciones en el Observatorio del Teide del  Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), que acoge a partir de  ahora el telescopio solar más grande de Europa y el tercero en  dimensiones del mundo.  

Además de su diámetro, su avanzada tecnología permitirá a la  comunidad científica -española, alemana e internacional- estudiar  el Sol con un nivel de detalle sin precedentes hasta la fecha. No sólo se podrán comprender mejor los procesos físicos que acontecen en  la mayoría de estrellas del universo, sino también resolver cuestiones terrenales, pues la actividad solar afecta e incluso daña  los satélites y las redes de energía de diferentes regiones de la  Tierra.

Profundizar en su conocimiento puede ayudar a mitigar estos  problemas de alto impacto económico. Gregor tiene una apertura de 1,5 metros, superior a la del resto  de telescopios solares instalados en los observatorios del IAC. Su  diámetro y el novedoso sistema de óptica adaptativa, que compensa las  turbulencias atmosféricas, logra una calidad de imagen que, hasta el  momento, ningún telescopio solar terrestre había obtenido, tanto en  el rango visible como en el infrarrojo. La resolución espacial,  espectral y temporal resultante permite que los investigadores puedan  seguir los procesos físicos en la superficie del Sol en escalas tan  pequeñas como 70 kilómetros.

El telescopio ha sido diseñado para realizar observaciones de la  fotosfera solar -la capa de la que procede la mayor parte de la luz  y el calor que se reciben en la Tierra- y la cromosfera, capa de la  atmósfera solar que se sitúa justo encima de la anterior. Pero  también podrá utilizarse durante la noche: se monitorizarán 'soles  distantes' para averiguar si tienen el mismo comportamiento cíclico  que nuestra estrella. "Gregor se construyó, principalmente, para estudiar los procesos  físicos en la superficie visible del Sol. En estas capas vemos cómo  la energía proveniente de su interior emerge para, después, ser  lanzada al espacio exterior y, en ocasiones, llegar a la Tierra",  explica el director del Kiepenheuer-Institut für Sonnenphysik  (Alemania), Oskar von der Lühe.

UN DISEÑO COMPLETAMENTE ABIERTO

Al contrario de los telescopios solares tradicionales, el diseño  de Gregor es completamente abierto: la clásica cúpula se sustituye  por un techo retráctil que se abre para que el viento circule y evite  el sobrecalentamiento de la estructura y de los espejos. Esta  especial arquitectura exige una importante estabilidad mecánica de la  estructura del telescopio para eliminar las vibraciones inducidas por  el viento.

El espejo primario es una estructura ligera compuesta por un  material especial que no se deforma al ser sometido a la radiación  solar. Sin embargo, para evitar turbulencias internas, el espejo es  refrigerado por su parte posterior.  La luz captada por Gregor es distribuida hacia los diferentes  instrumentos de análisis que incorpora. El primero de ellos es un  sistema de imagen que registrará observaciones de la superficie solar  en diversas longitudes de onda. Sus responsables esperan que las  imágenes presenten una extraordinaria riqueza de detalles.  
Asimismo, el telescopio incorpora un dispositivo de  interferometría para estudiar la fotosfera y la cromosfera solares.  Su objetivo es analizar las interacciones de los campos magnéticos  con el plasma solar, altamente dinámico. A estos dos instrumentos, se  añade GRIS (Grating Infrared Spectrograph), un espectrógrafo que  estudiará la atmósfera solar en la parte infrarroja del espectro.  Este instrumento, que ha sido diseñado y desarrollado en el IAC, será  capaz de generar mapas detallados de los campos magnéticos del Sol.

"Esperamos obtener datos de una calidad superior a la de los  telescopios espaciales", indicó el investigador del IAC Manuel  Collados, investigador principal del instrumento GRIS. A su juicio,  Gregor es además un "banco de pruebas" de cara a la futura  construcción del Telescopio Solar Europeo (EST, en su acrónimo  inglés) que contará con un espejo primario de cuatro metros.  

Gregor ha sido construido por un consorcio alemán bajo el  liderazgo del Kiepenheuer-Institut für Sonnenphysik en Friburgo. En  él, han participado el Leibniz-Institut für Astrophysik Potsdam, el  Max-Planck-Institut für Sonnensystemforschung en Katlenburg/Lindau,  el Institut für Astrophysik Göttingen, el Astronomical Institute of  the Academy of Sciences de la República Checa y el Instituto de  Astrofísica de Canarias.

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