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El terremoto de la sucesión sacude al PP-A

Arenas precipita su marcha a Madrid, junto con Sanz, y le sustituirá Zoido, que seguirá siendo alcalde de Sevilla en un mandato con cierta interinidad.

el 16 jun 2012 / 17:32 h.

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Javier Arenas y Juan Ignacio Zoido, en abril de 2011 ante la fachada de San Telmo.

El PP andaluz trata de digerir a contrarreloj la repentina marcha de quien ha sido su líder absoluto durante los últimos 19 años. La amarga victoria del 25-M ha acelerado el adiós definitivo de Javier Arenas a la política andaluza. Se va a Madrid, a su cargo de vicesecretario de Política Local y Autonómica, y le acompaña el secretario general del PP-A, Antonio Sanz. El lunes saltó la noticia –la desveló Sanz en rueda de prensa– y ese mismo día Arenas señaló a su sucesor, a Juan Ignacio Zoido. La operación de recambio estaba bendecida por Mariano Rajoy y Dolores de Cospedal. El alcalde de Sevilla, amigo íntimo de su antecesor, se resistió al ofrecimiento y tardó tres días en aceptar formalmente.

Puso tres condiciones y ninguna de ellas estaba clara al principio: seguir en el ayuntamiento, al que llegó en mayo de 2011 tras arrasar en las urnas, contar con el consenso de todo el partido y librarse de cualquier tutela. El jueves, después del cierre de filas de los ocho secretarios provinciales, dijo sí al reto de suceder a Arenas pero dejó claro que su prioridad es Sevilla. Zoido no será elegido candidato a la Junta en el congreso que se celebrará en Granada del 13 al 15 de julio, lo que reviste su designación de una fuerte interinidad. Los posibles delfines estarán en puestos clave de la nueva ejecutiva. Este es el relato de unos días que han sacudido el corazón del PP andaluz.

La historia comenzó la noche del 25 de marzo , el mismo día en que terminó el “sueño” de Javier Arenas de gobernar Andalucía. Dos años de encuestas que le daban la mayoría absoluta, el desgaste de 30 años de socialismo, el drama del paro, la crisis interna del PSOE y el escándalo de los Expedientes de Regulación de Empleo fraudulentos hicieron creer a todos que el destino inminente de Arenas estaba, por fin, en San Telmo. El líder del PP-A ganó por primera vez las autonómicas, pero su victoria insuficiente (50 diputados) supo a derrota y la izquierda, con un pacto inédito de PSOE e IU, se alzó con el poder. La noche electoral, desde el balcón de la sede de San Fernando, con el cartel enrollado que agradecía a los andaluces la victoria, Arenas proclamó: “Hasta aquí hemos llegado”. El inesperado resultado hundió al partido. Días después, Arenas y los suyos intentaron subir la moral de sus filas, reivindicaron una victoria histórica y el líder prometió que seguiría al frente de la nave, en Andalucía. Pero ya estaba barruntando su marcha a Madrid.

Fuentes cercanas al presidente popular cuentan que en estos dos meses largos no ha parado de pensar en su futuro. Ha hablado con muchísima gente y la mayoría le pedía que se quedara en Andalucía, pero más por cariño y lealtad que por el bien del partido. Un amplio sector, también en Génova, consideraba que tenía que irse. Un quinto intento en las urnas estaba descartado y son cada vez más los que piensan que Javier Arenas es ya un producto electoral agotado. Sin embargo, muchos dirigentes nacionales le han reclamado en la capital para poner orden en la pésima estrategia comunicativa del Gobierno y del PP, aclaran estas mismas fuentes. Esa será su tarea inmediata. A medio plazo podría entrar en el Gobierno de Rajoy.

Con estos argumentos y, sobre todo, con un desánimo creciente, el líder del PP-A tomó la decisión de dejar la política andaluza hace unos diez días. El 2 de junio estuvo en un acto en Archidona (Málaga) y tuvo que confesárselo a Antonio Sanz porque su más fiel colaborador lo notó abatido. Tres días después almorzó con Rajoy y miembros del PP en el Senado, pero fuentes del partido aseguran que no se habló de Andalucía. El presidente del Gobierno y líder del PP, Mariano Rajoy, fue la primera persona a la que llamó Arenas. Ambos tienen una excelente relación, sobre todo desde que en 2008 el andaluz apuntaló el débil liderazgo del gallego. Ayer, durante la interparlamentaria del PP en San Sebastián, volvió a quedar claro. “Javier es un político de raza. Seguirá aquí porque lo necesita el PP, y sobre todo porque lo necesito yo”, dijo Rajoy. El político andaluz le comunicó su marcha posteriormente a la secretaria general, Dolores de Cospedal, con quien mantiene un tenso pulso. Ella no lo quiere en Génova porque sabe que él aspira a restarle poder.

Consenso. El viernes 8, Arenas y la cúpula nacional trasladaron a Zoido que era el elegido para pilotar el PP-A. Fuentes del partido afirman que la primera opción de Arenas fue dejar al frente a Sanz, pero que Cospedal frenó la operación. Sanz y Arenas niegan  esta versión. El alcalde de Sevilla sí cuenta con el total apoyo de Rajoy y Cospedal, más aún a raíz de su categórica victoria en las municipales (logró el récord con 20 de los 33 ediles). Por esta hazaña se ganó la presidencia de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), cargo que dejará tras el congreso regional. Zoido puso como condición sine qua non no renunciar a la Alcaldía de Sevilla, que es su pasión pero, al mismo tiempo, el mayor obstáculo que ven muchos dirigentes, sobre todo de la zona oriental, para que presida el partido. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, le ha pedido públicamente que deje el ayuntamiento. En voz baja lo hacen muchos otros, principalmente de Málaga, provincia que se siente agraviada respecto a Sevilla.

cena. El lunes Arenas telefoneó a los presidentes provinciales. Se quedaron atónitos. El plan pactado con ellos era celebrar el congreso el 7, 8 y 9 de septiembre, que Arenas renovara la presidencia y que, desde ella, comenzara a diseñar su sucesión. Esa mañana Sanz soltó en rueda de prensa la bomba informativa. Horas después, el líder popular señaló a Zoido como el recambio idóneo. Por la noche Arenas, Sanz, Zoido y los dirigentes provinciales cenaron en Antequera (Málaga), en la finca Eslava, a las afueras. Hay distintas versiones sobre lo acontecido allí. Unas fuentes niegan que se amarrara ningún consenso sobre el nombramiento de Zoido; otras sostienen que sí.

La ambigüedad del alcalde, que repetía que su “único” compromiso era Sevilla, y las reticencias de Málaga, Granada y Almería precipitaron el miércoles un comunicado unánime de los ocho presidentes provinciales, que salió de la sede regional, de apoyo a Zoido. Calmadas aparentemente las aguas, el alcalde de Sevilla, que el miércoles se reunió con Cospedal, confirmó el jueves en el Parlamento que aceptaba el reto. Lo hizo sin la presencia de Arenas ni de ningún otro miembro de la dirección regional, para dejar claro que no va a tolerar tutelas. Garantizó que su prioridad es Sevilla y se salió por la tangente cuando le preguntaron si será el candidato a la Junta.

Este matiz hace que su elección tenga carácter transitorio. El plan de Arenas es que el regidor hispalense, que fue durante dos años secretario general del PP-A, dirija el partido los próximos dos años y que en su ejecutiva se sienten posibles candidatos a la Junta. Suenan el portavoz, Carlos Rojas; el alcalde de Córdoba, José Antonio Nieto; el secretario de Estado de Ana Mato Juan Manuel Moreno, o la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo. Alguno de ellos podría ocupar la secretaría general u otros puestos de peso y desde allí, sin el desgaste de la primera fila, convertirse en el cartel del PP en 2016. Para eso queda “un mundo”, avisan desde el partido. Antes hay que reponerse de este terremoto.

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