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Cultura

En respuesta a Juan Carlos Marset

Las crisis individuales son parecidas a las crisis colectivas. En las democracias modernas, tenemos una problemática similar a la del crecimiento del hombre...

el 04 feb 2012 / 14:09 h.

Las crisis individuales son parecidas a las crisis colectivas. En las democracias modernas, tenemos una problemática similar a la del crecimiento del hombre: nacimiento, la ilusión de la infancia, la pubertad confusa y borrascosa, la madurez, la vejez y desgraciadamente la muerte o reciclaje. En nuestro país vivimos la tormentosa adolescencia de nuestro sistema democrático.

Quiero recordar a los lectores, por si han olvidado esa etapa de su vida, el aturdimiento, la confusión, el enfrentamiento a cualquier directriz marcada por sus mayores y sobre todo el miedo a la responsabilidad de vivir. Eso es la adolescencia.

En nuestro caso, este periodo de adolescencia democrática ha hecho que muchas de las decisiones en cuanto a nombramientos de responsabilidad pública, sean producto de la “dedocracia", siempre tendenciosa y perversa... Quiero después de este prólogo, contestar a las declaraciones del señor Juan Carlos Marset en este mismo periódico, respecto a mis críticas a un nombramiento decidido por él y por el que se siente muy responsable.

Por una parte, la designación del señor Antonio Álamo por el señor Marset para la gestión del sevillano Teatro Lope de Vega tenía en su origen un serio problema: Por encima de las cualidades que se le deben suponer como gestor cualificado y neutral en la gestión de lo público, Álamo es autor teatral. Por este motivo, difícilmente puede compatibilizar sus necesidades como autor con la equilibrada visión de una programación plural como la que necesita la ciudad de Sevilla.

Por otro lado, el señor Marset me achaca una pérdida de conciencia intelectual (que he perdido la cabeza, dice) y más aún, abunda en mi indignidad. Debo contestarle que mi lucidez, señor Marset, es grande. Y mi dignidad, cada día y ante personas como usted, tiende a mejorar.Mi vida como universitario, actor, productor y padre de familia ha sido analizada en profundidad en diversas ocasiones, tanto por mi mismo, como por mi entorno. He confesado mis errores y he pedido perdón sobradamente a quien hubiera podido dañar. Sus vidas, señor Marset y señor Álamo, son sobradamente conocidas como las de unos pícaros demagogos. Creo que entre ustedes y yo no debe existir más que la distancia de las posiciones (las mías transparentes y las de ustedes oscuras). Sólo me permito desde aquí, recomendarles una buena asistencia psicológica para limpiar tanta mentira como han sustentado sus vidas.

 Tengo buenas direcciones para ustedes y deseo que, hasta después de su recuperación, no ocupen plataforma alguna donde la gestión del bien común pueda estar amenazada.Estos tiempos de crisis son excelentes para colocar a cada uno en su sitio...

Juan Luis Galiardo, actor y productor teatral                        

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