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Economía

"En Sevilla hay mucha ingeniería y de la buena. Crea marca"

El grupo de ingeniería Ghenova, especializado en proyectos navales, aeronáuticos, de obra civil e industria alimentaria, afronta cinco años con el reto de doblar ventas. Sus máximos directivos, Carlos Alejo y Francisco José Cuervas, rezuman optimismo y sientan cátedra al presumir de los ingenieros de Sevilla.

el 22 feb 2015 / 12:40 h.

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Francisco José Cuervas y Carlos Alejo posan en la sede de Ghenova, en el edificio Galia Puerto. / Inma Flores Francisco José Cuervas y Carlos Alejo posan en la sede de Ghenova, en el edificio Galia Puerto. / Inma Flores —Imaginen a alguien que no conoce Ghenova pero le han dicho que trabaja para la industria aeronáutica y naval y la obra civil. Llega a su sede y ve sólo una sala de ordenadores. ¿Cómo explicarle, de forma sencilla, qué hace su compañía? —(Carlos Alejo) Ingeniería pura. Diseño de barcos, de piezas de aviones, de plantas energéticas, de carreteras, de plantas agroindustriales. Damos planos, no construimos. Se trata de trabajos para proyectos emblemáticos conocidos en todo el mundo. —Por ejemplo… —(Francisco José Cuervas). En naval, la cámara de máquinas del transatlántico más grande y lujoso del mundo, el Queen Mary 2, se diseñó justo aquí, en Sevilla, además de fragatas, portaaviones y cruceros. En energía, la isla de potencia de la central solar de Abengoa en Mojave, California, que, recuerde, recibió el espaldarazo de Barack Obama. En aeronáutica, la certificación de la belly fairing del A380 de Airbus, y también del A350. En agroindustrial, una división reciente, cabe resaltar una planta de productos cárnicos en México. Y en obra civil, la participación en Bolivia en el corredor bioceánico. —Ghenova ha recibido un premio Alas de la Junta de Andalucía por su implantación internacional. ¿Desde cuándo la aventura exterior? —Yo (Carlos Alejo) llegué en 1984 como delegado en Sevilla de la compañía anterior a Ghenova para abrir una disciplina de ingeniería que no se realizara en la central de Madrid. Se abrió para naval, después para aeronáutica y más tarde para energía. Cuando en 1993 iniciamos la rama naval nos dimos cuenta de que este negocio era global y aquí no iba bien. Había que salir fuera. Con un socio italiano constituimos una joint venture y comenzamos a diseñar barcos para clientes de Italia y España, y después para Finlandia, Francia, Alemania y Dinamarca. Así fueron los inicios. —¿Y a partir de ahí? —Entonces –habla Francisco José Cuervas– comenzamos a exportar ingeniería. Pero fue en 2009 cuando comenzó la implantación internacional. Había que abrir sedes en destino no sólo para una mayor actividad comercial, sino también buscando conocimiento local. Primero fue en Hamburgo, donde convergen un foco aeronáutico y otro de armadores. En 2010, exploramos Brasil, en pleno boom naval, nos implantamos y en apenas diez meses logramos el mayor contrato naval de la historia de nuestra empresa. Posteriormente vinieron las filiales de Chile y Ecuador y las joint venture de Holanda y Noruega, países ambos a los que aportamos precios más competitivos y nos aportan especialización de la oferta. Y posiblemente abramos en México, lo estamos estudiando. En cuanto a la exportación, estamos muy activos en Francia, pero en Sevilla trabajamos para clientes desde Japón hasta la Amazonia. —Tomo una expresión de Carlos Alejo: «Abrir una disciplina de ingeniería». En aquellos años Sevilla estaba escasa en ingeniería. ¿Y ahora? —(Carlos Alejo) En Sevilla hay mucha ingeniería y, además, ingeniería de la buena. La debemos promover e identificar la ciudad con su ingeniería. Es un activo que no se conoce. De hecho, nuestra Escuela de Ingenieros es maravillosa, ha dado magníficos profesionales, que han sido lógicamente la base de muy buenas empresas, como Ayesa, Inerco o Abengoa. Sí, son competidores nuestros, pero también compañeros que hacen marca de Sevilla en ingeniería. —¿Y ya pesa la marca de ingeniería Ghenova a nivel internacional? —(Francisco José Cuervas) Pues creo que sí, ya hemos logrado el reconocimiento internacional en ingeniería naval y en investigación relacionada con el mar, como las plataformas eólicas marinas. Y fíjese, en Brasil, pese a todas sus trabas a las empresas extranjeras, también somos una referencia para el gigante Petrobras, un país en el que hemos diseñado parques eólicos, minicentrales hidráulicas e incluso un buque de perforación que obtiene petróleo a 5.000 metros de profundidad. —Como expertos en ingeniería naval, ¿qué creen que falló en Astilleros de Sevilla? —(Francisco José Cuervas) Uf, complejo. Las instalaciones eran magníficas pero fíjese: desde nuestras oficinas en Holanda, vemos astilleros que están repletos de carga. ¿Por qué? Gracias a su especialización: yates sofisticados y lujo. Ese desarrollo tecnológico es suyo, y los precios de la mano de obra son más altos que en Sevilla. La especialización era y es clave, pero aquí los astilleros trataban de competir en capacidad de construcción, no en especialización, no en ingeniería. Se acercaban más a un taller que a un centro tecnológico, y si trabajas por precios, siempre otros países te pueden barrer. Sevilla 20-2-2015 Carlos Alejo (Ghenova Ingenieria)<br /><br />

foto: Inma Flores—Si tenemos una ingeniería fuerte, ¿sería posible retomar la actividad en los astilleros de manera seria? —Sí, pero la ingeniería no es sólo la palanca. Cuando te has bajado del tren… complicado. Habría que invertir años en conseguir esa especialización. Eso cuesta. —Números. ¿Cuánto supone la actividad exterior sobre la facturación de Ghenova? —(Carlos Alejo) El 95 por ciento sobre una facturación que, a falta de cerrar números, rondó los 20 millones de euros, una cifra que hemos mantenido a pesar de la crisis económica, que no nos ha afectado gracias a la aportación del exterior. (Francisco José Cuervas) En esos años, mantuvimos el capital humano, que es lo más valioso. Cinco años atrás, la estructura servía para defender y alcanzar la misma cifra de negocio; hoy, es más sofisticada y con una capacidad para darle tal potencia a la compañía que nos permita duplicar ventas en cinco años. —¿Cómo? —(Francisco José Cuervas) Con mayor diversificación e implantación exterior. Nos sigue sin seducir la construcción, así que seguiremos siendo ingeniería, pero desarrollaremos también productos y sistemas tecnológicos e industriales que comercializaremos para obtener ingresos recurrentes de lo que, en suma, es nuestra I+D. Detectaremos las necesidades de los clientes y les plantearemos soluciones tecnológicas: software, equipos electrónicos,... La diversificación, asimismo, vendrá de la apuesta agroindustrial, y ésta nos conducirá más al mercado latinoamericano. —Han mencionado cuán valioso es el capital humano, las personas. ¿Qué perfil hay? —(Carlos Alejo) El 70 por ciento de los empleados son ingenieros, con una edad media de 32 años. Jóvenes, sí, pero han salido fuera de España, saben idiomas, son flexibles y encuentran un atractivo a la experiencia internacional. (Francisco José Cuervas) Es más, buena parte de ellos, a pesar de su juventud, acumulan más de siete años de experiencia internacional. —¿Cuántos son en total? —(Carlos Alejo) En conjunto, 350. En Sevilla, unos 180, la mayoría de Sevilla y Cádiz. En Ferrol, unos 60. Y el resto, en las filiales extranjeras. —¿Desde su amplia experiencia qué consejos darían a un joven emprendedor, de tantos que necesita Andalucía? —(Carlos Alejo) La de la empresa es la gran asignatura pendiente de Andalucía. Es una cuestión familiar, porque se quiere para los hijos un puesto de trabajo de funcionario con retribución fija, y cultural, dado que no se aprende en las escuelas que emprender genera riqueza, es la única fuente de riqueza y empleo. Emprender no atrae, no, y para colmo el empresario aún está mal visto. ¿Consejos? Ilusión, trabajo y constancia, sobre todo constancia. (Francisco José Cuervas) Porque ayudas hay, falta el emprendedor, no el dinero. Sí se necesitan propuestas fiables, rigurosos planes de negocio. —¿Dragado sí o dragado no? —(Francisco José Cuervas) El desarrollo de la actividad del Puerto de Sevilla es importante, hay que sacar provecho a la nueva esclusa y a la Zona Franca. No dragar sería un cuello de botella para ese desarrollo. Pero a cualquier precio no vale, deben existir garantías medioambientales. (Carlos Alejo) Las soluciones técnicas siempre existirán para conciliar los intereses del arroz y los del Puerto. (Francisco José Cuervas) Nosotros en Dinamarca o Alemania trabajamos para astilleros que están tierra adentro, en ríos o rías, y construyen barcos de muchísimo calado que hay que llevar después muchos kilómetros mar adentro. Perfiles. Una permanente mirada hacia afuera Carlos Alejo (de 64 años) es del Betis y Francisco José Cuervas (49), del Sevilla. Llevan conjuntamente la responsabilidad máxima de una compañía de la que son sus propietarios al 50 por ciento. El primero es presidente y CEO, el segundo es director general y quien le tomará el relevo como principal ejecutivo en una transición que ya se está gestando. Los dos son sevillanos y apasionados de una ciudad, de la que, sin embargo, echan de menos un mayor respaldo a sus empresas y, especialmente, a su potencial en ingeniería. Sevilla, comentan, es muchísimo más que Semana Santa y Feria. En el lema de la empresa reza: «En cada dificultad hay una oportunidad». Y se lo han aplicado a sí mismos durante el negro sexenio económico. ¿Cómo? Mirando afuera.

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