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Entonces el culpable era el entrenador, ¿no?

LA CONTRACRÓNICA. Se marchó Mel, llegó Garrido y se quedaron los futbolistas. Y el Betis sigue perdiendo y es el peor equipo de la Liga. Horrible panorama...

el 15 dic 2013 / 22:59 h.

Real Sociedad - Betis. / EFE Rubén Castro, que está mal, chuta ante Carlos Martínez / EFE Pues se fue Pepe Mel, llegó Juan Carlos Garrido, se quedaron los futbolistas y el Betis sigue perdiendo partidos, sigue siendo Santa Teresa de Calculta en defensa y por supuesto sigue último. Es el peor equipo de la Liga y sólo ha sido capaz de lograr 10 ridículos puntos con el campeonato a punto de llegar a la mitad. Horrible es poco. Pero es la triste y cruel realidad del equipo, la realidad con que se topó su nuevo entrenador después de que la transición en el banquillo comenzase con un anodino triunfo copero ante un Segunda B con diez hombres en el campo y un feísimo pero intrascendente empate europeo contra el Rijeka. El primer rival de Primera de la era Garrido sólo tuvo que poner la tercera marcha para machacar el endeblísimo entramado (desentramado más bien) defensivo del Betis, que ya lo era con Mel y no ha dejado de serlo con el nuevo. Muchos de los futbolistas que protagonizan despropósito tras despropósito son nuevos en la casa, así que la crítica a quien los trajo, a la dirección deportiva, es tan legítima como necesarias la autocrítica y la enmienda en esos despachos del Villamarín. Otros ya estaban en las exitosas campañas pasadas. El cuarteto defensivo en Anoeta, sin ir más lejos, fue frecuente en las alineaciones del Betis de Mel que se metió en Europa. ¿Por qué dan tan bajo rendimiento quienes no hace tanto tiempo elevaron al equipo a lo alto de la tabla? Buena pregunta... La Real puso cinco clavos más en el ataúd donde yace ese muerto llamado Betis. Son tantos los clavos que si alguien no pone remedio inmediatamente, e inmediatamente no es en enero sino ya, nadie será capaz de abrir ese ataúd, resucitar a ese muerto y evitar el descenso a Segunda. Por ahorrar equis millones en fichajes (buenos, se entiende), el Betis puede perder los veintipico de la televisión. Y ya pueden venir con seguros para prevenir esa contingencia y lo que quieran, que el Betis habrá vuelto a Segunda, al infierno, y a ver cómo sale de ahí. A todo esto, mientras los béticos se preguntan si su equipo será capaz de ganar un partido de fútbol alguna vez, la salvación está a un solo partido, a la espera de lo que haga el Valladolid esta noche. Por si alguien dudaba de que el nivel de esta Liga, como el de este Betis, también es horrible.

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