Entregados al Faraón

Más de 150 personas participaron ayer en Guadalcanal en la primera representación de la zarzuela ‘La Corte del Faraón’, que hizo colgar el cartel de ‘no hay billetes’.

Los vecinos de Guadalcanal se convirtieron ayer en personajes de La Corte del Faraón. Los vecinos de Guadalcanal se convirtieron ayer en personajes de La Corte del Faraón. Dos golpes de gong y un telón que comenzó a descorrerse. Los trompeta anunciaron a la corte que en ese mismo instante inundó el escenario. El espectáculo había comenzado. La Corte de Faraón ya era una realidad en Guadalcanal, una localidad que durante hora y media cambió su emplazamiento y formó parte de la cultura egipcia. Antes de ese preciso instante hubo un arduo trabajo que, como explica su director, Francisco Javier Carrasco, comenzó a fraguarse el 29 de abril. «Ese día comenzó el proyecto con la primera toma de contactos», explica Carrasco, que consideró imprescindible el sí del grupo pro-cabalgata de Reyes Magos, ya que de ellos dependía el diseño de los escenarios. A pesar de su dilatada historia, La Corte de Faraón es una obra que no pierde frescura con el paso de los años. Todo lo contrario: el espectador gozó de una obra atemporal en la que pudieron deleitarse con los sones de la banda de música Nuestra Señora de Guaditoca, dirigida por un inspirado Carrasco, con las coreografías que corrieron a cargo de María del Carmen Ruiz y Desirée Sánchez, y con un magnífico elenco de actores guiados por la mano maestra de Carmen Susana Gordón. Con libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y música original de Vicente Lleó, La Corte de Faraón llenó las tablas del teatro-cine municipal con una obra cargada de humor, picaresca, sensualidad y mucho arte. En ella, la guapa princesa Lota, interpretada por la flamante finalista del concurso Operación Talento 2014, Cristina Gallego, es dada en matrimonio a Putifar, encarnado por el alcalde de Guadalcanal, Jesús Manuel Martínez, quien a causa de un accidente de guerra no puede dar buena cuenta de sus deberes conyugales. Un personaje que, según Martínez, «es muy importante, muy gracioso y muy picantón». En medio del drama de Putifar aparece el esclavo José, al que dio vida Ángel Carmona y que junto a Aricón, Mario Fontecha, provocaron las carcajadas del respetable. El evento contó igualmente con las maravillosas voces locales de Mercedes Ugía, Puri Muñoz y María José Chaves, así como el buen hacer de un gran reparto de actores todos ellos amateurs, pero no por ello menos provistos de talento. Según explica Carrasco, la adaptación del libreto es obra de Francisco Javier Mateo, y se trata de una zarzuela de mayor calado y dificultad que la anterior desarrollada hace cinco años, Agua, azucarillos y aguardiente. Al término del acto, tanto alcalde como director valoraban el estreno positivamente. Así, el primer edil decía sentirse «orgullosísimo» de haber sido tratado como uno más. «Desde el primer día dije que venía como Jesusma y no como alcalde, y todos me aceptaron muy bien». Por su parte, Carrasco decía sentirse «satisfecho» ya desde antes del estreno tras comprobar la convivencia de todos los participantes. Una convivencia que el director quiso ver «como una fuga a los problemas de cada uno de ellos», valorando por encima de todo el sentimiento de familia de tan enorme elenco. El espectáculo contó con la colaboración de las distintas asociaciones locales, que convirtieron a Guadalcanal en Egipto por una noche.

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