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España se sacrifica por sus bancos

El Gobierno pide un auxilio de hasta 100.000 millones de euros a sus socios europeos para sanear las entidades financieras más débiles.

el 09 jun 2012 / 17:06 h.

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Llegó el día D. España se convirtió ayer en el cuarto país de la Eurozona en solicitar ayuda internacional y siguió así a Grecia, Irlanda y Portugal, aunque esta vez era el conjunto de la moneda única el que estaba en juego. Fue el ministro de Economía, Luis de Guindos, y no el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el encargado de informar a la sociedad española de que el Ejecutivo había solicitado un rescate "para la recapitalización de los bancos que lo necesiten", aunque el titular del ramo prefirió tildarlo de "apoyo financiero".

Un rescate por la puerta de atrás.

Durante la rueda de prensa que dio De Guindos tras la reunión del Eurogrupo que aprobó el auxilio, no paró de decir una y otra vez que será la banca y sólo la banca la que pagará el precio de este rescate, -"de condiciones muy favorables", recalcó hasta la saciedad- y no la ciudadanía, aunque acabó admitiendo que algunas de las condiciones que impone el Eurogrupo impactarán en las cuentas públicas y, por lo tanto, en el conjunto de los españoles. De hecho, el comunicado procedente de Bruselas que llegaba minutos después dejaba claro que habría supervisión europea no sólo sobre las medidas relacionadas con el sector financiero, sino todas las aprobadas en favor de la austeridad. De hecho, algunas pendientes, como el incremento del IVA, se aprobarán próximamente.

¿Y en qué consiste el rescate? En primer lugar, el montante. España contará con una ayuda de hasta 100.000 millones de euros que se articulan como un préstamo escalonado. El objetivo, que no quiebre hasta un 30% del sector financiero que, según el informe sobre España presentado en la madrugada del sábado por el FMI, se encuentra en una situación muy delicada. En concreto, según el organismo internacional, el sector financiero requiere de 40.000 millones para cubrir las necesidades de capital que le acechan, hasta 60.000 si se quiere dejar realmente tranquilo al mercado, viene a decir el informe.
Es decir, que la cuantía supera con creces las necesidades en principio sugeridas, aunque De Guindos insistió que esta opción "permite tener un amplio margen de seguridad que no va a dejar el más mínimo resquicio a la duda".

Para llegar a la ayuda, los bancos que lo necesiten tendrán que acudir al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que será el organismo encargado de actuar como intermediario entre el rescate europeo y las entidades financieras. La entrada en los bancos, a través de las dos figuras que vienen utilizándose por parte del Banco de España a la hora de rescatar una entidad: o bien mediante una inyección directa de capital o bien mediante los bonos convertibles, también denominados cocos, que dan la posibilidad de entrar en el capital más tarde. En cualquiera de los casos, el control por parte del FROB , esto es, del Banco de España y, por tanto, del Gobierno, se hace efectivo.

Aquí es precisamente donde se encuentra el primer pero a las palabras del ministro de Economía. Si es el FROB el encargado de gestionar todo el montante y este organismo es público, será el Gobierno el que actúe como avalista del préstamo que, además, y a pesar de contar con unas "condiciones muy favorables" -que no se conocen aún-, conlleva un pago de intereses. Y estos intereses se cargarán a deuda pública. Los pagará el Estado, que tendrá que tendrá que hacer emisiones para cubrir el montante al que finalmente ascienda, lo que afectará al déficit directamente.

Tampoco el plazo con el que contarán las entidades financieras españolas para acogerse al rescate se puso ayer sobre la mesa ni cuándo llegarán las primeras ayudas. De Guindos insistió en que el Gobierno esperará a ver las necesidades de capital del conjunto del sector una vez que tenga en sus manos la valoración sobre las necesidades de saneamiento que en estos momentos elaboran las "entidades independientes" Roland Berger y Oliver Wyman. De hecho, aseveró, será el propio Gobierno el encargado de dilucidar qué cantidad se tomará finalmente de todo el montante ofrecido por parte de los socios europeos -y bajo la supervisión del Banco de España-. Serán las mismas entidades las que presenten sus planes de recapitalización, explicó.

Y son unos socios que no han dudado en presionar en las últimas jornadas para que España solicitara el auxilio, un clamor al que el pasado viernes se unió el presidente de EEUU, Barack Obama, desde el otro lado del Atlántico. Sin embargo, el responsable de la cartera económica negó que el resto de países haya hecho llegar al Gobierno la urgencia de la medida, a pesar de que el mismo viernes la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, no fue capaz de afirmar que la decisión se tomaría sólo un día después.
"Todos somos conscientes de la volatilidad en los mercados de los últimos días, por lo tanto, el Gobierno español, de acuerdo con sus socios, ha decidido hacer este anuncio, porque se considera que es bueno para la economía española y para el futuro de la Zona Euro, destacó De Guindos, que añadió que este rescate pone de manifiesto que no hay dudas en el seno de los países de la moneda única sobre su futuro común.

En este contexto, De Guindos fue preguntado sobre el papel que ha asumido en el proceso el presidente del Gobierno, habida cuenta de que no había comparecido en primera persona para informar sobre el asunto. "Yo soy miembro del Eurogrupo y el presidente no, y ha sido una reunión del Eurogrupo, por eso informo yo", respondió seco De Guindos.

En cualquier caso, destacó que Rajoy está "absolutamente involucrado" y que ha jugado un "papel fundamental en todo este proceso". "Sin su participación no se habría llegado a este acuerdo", sentenció. El presidente ha abogado en las últimas semanas en las reuniones con sus socios por lanzar los denominados eurobonos, aunque ahora, tras el rescate a la banca, no serían tan necesarios porque, supuestamente, la presión sobre la deuda soberana se relajará, algo que aclararán los mercados mañana. Además, con esta medida, se pasa por alto la normativa europea que impide rescatar a un sector sin que pase primero por el Estado.

Tras el rescate y su gestión de la crisis financiera, la imagen del Banco de España -que estrenó gobernador el viernes- ha quedado muy deteriorada. Sin embargo, aseguró De Guindos, no cederá competencias a otras instituciones europeas, como el BCE, en el proceso. "No hay ningún tipo de condiciones al Banco de España, es el supervisor, y el Gobierno tiene absoluta confianza en los servicios técnicos" del organismo, subrayó el ministro.

Condiciones. Por mucho que negase durante su comparecencia las contrapartidas que supondrá para el conjunto del país el auxilio europeo, el comunicado enviado por los socios aclaró que sí existirán. "El Eurogrupo confía en que España va a cumplir sus compromisos bajo el procedimiento de déficit excesivo y en lo que respecta a las reformas estructurales, de cara a corregir los desequilibrios macroeconómicos en el marco del semestre europeo. También se revisará estrecha y regularmente los avances en estas áreas en paralelo a la asistencia financiera", dice el comunicado. Esto es, que la supervisión trascenderá a la banca.

Además, el Eurogrupo considera que el FROB podría "recibir los fondos y canalizarlos a las instituciones financieras afectadas", aunque la responsabilidad del rescate "recaería completamente" sobre el Gobierno español. Es decir, carga completamente a la espalda del conjunto del Estado lo que pueda pasar si el mecanismo no responde a sus fines.

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