lunes, 18 marzo 2019
01:04
, última actualización
Local

ETA se engancha a las drogas

Esta faceta de la banda, durante años ignorada, da muestras de su debilidad.

el 20 feb 2010 / 20:28 h.

TAGS:


La publicación en 2008 del libro Gomorra, de Roberto Saviano, y su posterior adaptación al cine sacaron a la luz una faceta de ETA durante años ignorada, la del tráfico de drogas como método de financiación o para conseguir armas. El escritor italiano insistió en sus tesis en El Mundo el pasado 14 de febrero, pero con un matiz: ETA "ya no es una organización terrorista, se ha convertido en una banda de narcotraficantes".


Según Saviano, toda la droga que se mueve en el País Vasco pasa por manos de los terroristas. Cuando su libro salió a la luz, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, negó que la Policía tuviese pruebas que relacionaran a ETA con el narcotráfico. Hoy, Saviano lleva siete guardaespaldas y la última operación contra los etarras aporta nuevos datos.


A finales del pasado enero, cinco miembros de ETA fueron detenidos en Vizcaya y Guipúzcoa y durante los registros se encontraron decenas de bolsas de cocaína preparadas para su venta, dos bolsas de marihuana y cuatro básculas de precisión. Uno de los arrestados, Javier Zubizarreta Legardi, fue acusado de un delito de tráfico de drogas y se convirtió en el primer presunto etarra procesado por la Audiencia Nacional por este motivo; mientras que otro, Ibon Iparragirre Burgoa, tenía antecedentes por tenencia ilícita de sustancias ilegales.


En septiembre de 2002, el diario La Razón reproducía el relato de un arrepentido de la Camorra: María, una mujer "muy bella, bien vestida y de modales refinados" era el enlace entre la banda etarra y el Clan Genovese. A través de ella, ETA mandaba cocaína todas las semanas a la mafia italiana a cambio de "lanzamisiles y explosivos". Antes de eso, en 1997, el ex presidente José María Aznar confirmó posibles conexiones entre la organización vasca y las redes internacionales de narcotráfico: "Unas gentes que torturan a Ortega Lara en un agujero durante año y medio, que asesinan a Miguel Ángel Blanco [...] no me extrañaría que usaran esas vías para financiarse", sostuvo.


El catedrático de Ciencias Políticas y director del Euskobarómetro Francisco Llera explica que la vinculación de ETA y las drogas "es un tema viejo", si bien el hecho de que los etarras vuelvan a la cárcel por este motivo refleja la debilidad de la banda para explotar otras formas de financiación más sólidas. Tradicionalmente, esta faceta de los etarras ha sido subestimada, algo que Llera achaca a "esa imagen justiciera de pureza" de ETA, una banda que -recuerda este experto- ha asesinado a decenas de camellos.


Un estudio del Instituto Universitario de Investigación sobre Seguridad Interior (IUISI) señala que una de las mayores debilidades españolas en materia de prevención de acciones terroristas es el hecho de no tener en cuenta que el país es el "principal puerto de entrada de la cocaína y el hachís hacia Europa". Existe una ciudad, llamada Ciudad del Este, en la triple frontera del narcotráfico -entre Brasil, Argentina y Paraguay- en la que históricamente han vivido miembros del IRA, de ETA y de las FARC. Allí, el volumen de comercio ilegal es de unos 15 millones de dólares al año. Es una prueba más de que la asociación del terrorismo y el narcotráfico ha sido fructífera para los criminales.


Normalmente, este oscuro encuentro se traduce en un intercambio de armas por droga entre los grupos terroristas de países que producen unas y otra. La conexión de los irlandeses y el grupo colombiano se logró precisamente a través de los terroristas vascos, que también hablan español. Fue en los años 80 cuando ETA más frecuentemente recurrió a las drogas. Según el citado estudio, la explicación fue la confluencia de las dificultades económicas de la organización con la explosión de los mercados de drogas y armas a nivel internacional. En 1984, tres miembros de ETA fueron detenidos en La Haya con un importante alijo de cocaína y en 1988 la Policía francesa arrestó a un importante traficante cuando se reunía con un etarra.


Francisco Llera confirma que "el narcotráfico penetra en las necesidades logísticas del terrorismo, sea cual sea". "Es un mundo oscuro que no se controla fácilmente, pero que existe", añade. Según este catedrático, no se trata simplemente un vicio, sino de una necesidad. Insiste en que el hecho de que las drogas vuelvan a ser protagonistas en las operaciones contra la banda habla de sus dificultades de reclutamiento, de maduración. "Es un síntoma de debilidad orgánica y logística". Un síntoma -junto a otros muchos- de que el fin del terror se avecina.

  • 1