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Eterno párroco de la Magdalena

La parroquia homenajea con una muestra a Domínguez Valverde, 35 años cura en este templo

el 02 ene 2015 / 12:00 h.

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muestra-magdalena-parroco La exposición puede admirarse hasta el 6 de enero en el coro alto de la parroquia de la Magdalena. Foto: José Luis Montero MAS FOTOS DE LA EXPOSICIÓN Sus feligreses de la Magdalena siempre le recordarán vestido con sotana y el roquete bajo el brazo, listo para llevar la comunión a los domicilios particulares de los enfermos, función en la que ponía el mayor de los empeños. Coincidiendo con el décimo aniversario de su fallecimiento, la parroquia de la Magdalena rinde homenaje con una sencilla y entrañable exposición a Antonio Domínguez Valverde, párroco eterno de la Magdalena –al frente de la cual estuvo desde 1969 hasta su fallecimiento en 2004– y una de las figuras más relevantes de la Iglesia de Sevilla en la segunda mitad del pasado siglo. La muestra, que puede admirarse hasta el próximo 6 de enero en el coro alto de la Magdalena, repasa a través de 39 instantáneas los momentos más destacados de su vida sacerdotal, desde la celebración de su primera misa, en mayo de 1951, acompañado por sus padrinos, Faustino Martínez Candau y Concepción Candau, hasta la más reciente de todas, fechada en mayo de 2003, un año antes de morir, en la que se le ve, en calidad de deán de la Catedral, firmando el acta de entrega de la reliquia del cuerpo incorrupto de Santa Ángela de la Cruz, con ocasión del triduo de acción de gracias celebrado en el primer templo metropolitano días después de la canonización en Madrid de la fundadora de la Compañía de la Cruz. Buena parte del material gráfico expuesto procede del archivo de Jesus Martín Cartaya, antiguo feligrés de la Magdalena. Es el caso de la fotografía fechada el 24 de agosto de 1987 en la que se ve a don Antonio revestido con la capa de deán de la Catedral precediendo en la calle Alemanes el féretro con los restos mortales del cardenal Bueno Monreal en la procesión de traslado desde Palacio a la Catedral. Desde 1982 ocupó hasta su fallecimiento el cargo de deán de la Catedral y presidente del Cabildo Metropolitano y desde un año más tarde el de vicario general de la Archidiócesis. Además fue nombrado por el Papa Juan Pablo II ‘Prelado de Honor’. Su papel en la historia de la Iglesia de Sevilla será recordado por su calidad humana y sacerdotal en un momento delicado en la historia de España. Su labor fue decisiva en la organización de la dos visitas de Juan Pablo II a Sevilla –junto a quien se le ve en dos fotografías de la muestra–, así como en la exposición Magna Hispalensis, que se celebró en la Catedral coincidiendo con la Exposición Universal de 1992. El párroco actual de la Magdalena, Francisco Castro, subraya «el papel crucial» que jugó este sacerdote nacido en Aroche (Huelva) en la estructura de la Iglesia de Sevilla como «puente entre dos pontificados, primero como secretario general y canciller con Bueno Monreal, con quien mantenía una buena relación personal, y luego sirviendo de mano derecha más íntima al cardenal Amigo». «Fue –concluye Castro– una pieza clave en un momento clave, el de la transición española, cuando los interlocutores políticos y sociales estaban cambiando. Y todo ello fue posible gracias a su extraordinaria capacidad para el diálogo, pese a estar criado en un esquema pastoral muy tradicional». Tras perder a sus padres en la Guerra Civil y después de su paso por el seminario menor de Sanlúcar de Barrameda, Domínguez Valverde fue acogido en la Casa Rectoral por el entonces párroco de la Magdalena, Antonio Jurado. Siendo muy joven , con solo 38 años, se hizo cargo de esta parroquia a la que sirvió hasta su muerte en junio de 2004. La muestra se completa con algunos objetos personales y ornamentos litúrgicos utilizados por don Antonio, «perfecta encarnación de la fidelidad a la Iglesia».

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