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Eucaristía para un amigo fallecido

Era una persona entrañable, con un talento a flor de piel, una vastísima cultura, sobre todo musical, y una enorme capacidad de trabajo y entrega. Juan Carlos Moreno: un andaluz de Ubrique de recuerdo imborrable.

el 15 sep 2009 / 21:18 h.

Era una persona entrañable, con un talento a flor de piel, una vastísima cultura, sobre todo musical, y una enorme capacidad de trabajo y entrega. Juan Carlos Moreno: un andaluz de Ubrique de recuerdo imborrable. Lo conocimos en los primeros conciertos de la ROSS en el Apolo, como documentalista de la Orquesta y, desde el primer momento, nos cautivaron su personalidad y su enorme amabilidad. Se nos ha ido rapidísimamente, como si no quisiera molestar. El martes pasado asistimos a una eucaristía por él.

En la Iglesia de la Caridad estábamos todos los que lo queríamos y sentíamos admiración por él. Y éramos (somos) muchos. Más de lo que se podría suponer en una persona tímida y que siempre se mantuvo en un discreto segundo plano. En la Iglesia no se cabía. Y, desde luego, allí no había ningún atisbo de compromiso social. Se palpaba el cariño y la amistad. Cantaron sus amigos del Coro del Teatro de la Maestranza y, al armonio, otra gran amiga suya, la pianista de la orquesta Tatiana Postnikova. Ofició otro de sus buenos amigos, el sacerdote dominico padre Pozanco que, con emoción contenida, encontró en todo momento el tono, el sentido y la medida justa en sus palabras. Toda la celebración eucarística estuvo impregnada de dos anhelos-sentimientos: amor y paz. Eran los que transmitía la personalidad de Juan Carlos. Y, por uno de esos milagros que a veces surgen (y todo aficionado a la música lo sabe bien) allí se produjo una palpable comunión espiritual con esos sentimientos. El silencio se cortaba y vimos brillar y humedecer muchos ojos.

El sacerdote nos habló de Jesús, del Jesús histórico, Aquel que, en un momento de su vida (después del bautismo de Juan) se decidió a cortar amarras y dedicarse por entero a comunicarnos la buena noticia: que Dios era un Padre amoroso y bueno. Y luego nos habló brevemente de Juan Carlos al que definió con cuatro trazos: sencillo, afable, disponible y dador de paz. La ROSS tiene ya cinco raíces hundidas en tierra sevillana: Murray, Gruzenberg, David López, Cristina Pérez y, ahora, Juan Carlos.

Colectivo de profesionales andaluces. vicenteplural@hotmail.es

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