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Expectación ante lo nuevo

La misma estampa que hace un año pero con un protagonista nuevo y mucha más expectación. José Antonio Griñán -Pepe, como quiere que le llamen- acaparó ayer todas las miradas, los abrazos y las felicitaciones de los invitados al discurso de su investidura.

el 16 sep 2009 / 01:41 h.

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La misma estampa que hace un año pero con un protagonista nuevo y mucha más expectación. José Antonio Griñán -Pepe, como quiere que le llamen- acaparó ayer todas las miradas, los abrazos y las felicitaciones de los invitados al discurso de su investidura. Hace tan sólo doce meses era Manuel Chaves el que se subía a la tribuna del Parlamento para ser designado presidente. "Parece que hemos agotado una mini legislatura", comentaba uno de los presentes.

Ayer la bancada de invitados estaba más abarrotada que nunca. Nadie quería perderse la intervención del que se convertirá en sucesor de Chaves tras 19 años en el poder. Entre otras personalidades, estuvieron el ex presidente de la Junta José Rodríguez de la Borbolla; la hija de Blas Infante, María Ángeles Infante; el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín; el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón; o el segundo presidente del Parlamento, Marín Rite. También siguieron en directo el debate el Defensor del Pueblo, José Chamizo; la consejera de Estado, Amparo Rubiales; y el presidente del Consejo Económico y Social, José Joaquín Galán.

Pero sin duda la invitada más fotografiada ayer fue la ex ministra Magdalena Álvarez, que llegó al Parlamento andaluz por primera vez en mucho tiempo sin coche oficial y se marchó sin demasiada compañía mientras Griñán departía con los periodistas. La que fuera consejera de Economía se tomó una copa de vino en la cafetería de la Cámara con sus amigos Luis Yáñez -su nuevo compañero en el Parlamento Europeo-, Amparo Rubiales y Carmen Hermosín, diputada en el Congreso. Álvarez se deshizo en elogios hacia el discurso de Griñán, y no fue la única. Todos -excepto PP e IU- alabaron las palabras del futuro presidente. "Ha hecho un ejercicio de libertad y de cambio", aseguraba un dirigente socialista a otro.

El mundo de la empresa estuvo representado por Santiago Herrero, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, que se fundió en un cariñoso abrazo con Griñán cuando terminó el discurso. De los sindicatos acudió Francisco Carbonero, secretario general de CCOO, y Francisco Fernández, secretario de Organización de UGT. El dirigente de la organización, Manuel Pastrana, sigue hospitalizado. Tampoco faltaron Luis Pizarro; el eurodiputado Luis Yañez, y la presidenta del partido, Petronila Guerrero. La secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, tenía reservado un asiento pero finalmente no viajó a Sevilla.

En el ambiente se notaba la expectación y el nerviosismo por los cambios en el Gobierno andaluz. Un día para hacer quinielas, pero para confirmar poca cosa. Nadie había -supuestamente- recibido ninguna llamada, pero todos querían leer las señales. Por ejemplo, la imagen de Griñán dirigiéndose al salón de plenos flanqueado por Gaspar Zarrías -que se marcha a Madrid- y Francisco Vallejo, uno de los consejeros que podrían salir del Ejecutivo.

Mañana por la tarde se despejarán todas las dudas. Horas antes, Griñán habrá tomado posesión del cargo arropado por su familia, que ayer no presenció el debate. Su mujer, Marieta, le llamó justo cuando acabó el discurso. El acto de mañana tendrá una invitada especial: la madre del futuro presidente, una mujer católica y progresista -como la define su hijo- que con casi 90 años ha escrito cartas por doquier para defender sus ideas. La última, en contra de que la Iglesia se manifestara contra las bodas gays.

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