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El Betis pierde a una de las trece barras de su escudo, Sebastián Alabanda

El ex campeón de la I Copa del Rey, que ha fallecido a los 63 años en su domicilio, había sido nombrado consejero el pasado 29 de mayo.

el 10 jun 2014 / 21:18 h.

_ML_9261a Sebastián Alabanda posa en el antepalco para una entrevista con el Correo. (Foto: Carlos Hernández)   Consternación en la familia bética por el repentino fallecimiento de Sebastián Alabanda, que la madrugada del martes, sobre la una, fue víctima de un fulminante infarto en su casa que acabó con su vida apenas un par de horas después.El ex futbolista solo llevaba once días como nuevo consejero del club, cargo al que había accedido tras consumarse el descenso a Segunda división. Alabanda estaba fuerte como un roble y muy ilusionado con la nueva etapa de su vida que había iniciado apenas once días antes, pues el 29 de mayo fue nombrado consejero del Real Betis, junto al notario José Montoro, e iba ser el encargado de supervisar los asuntos deportivos dentro del club. Le dio tiempo a proponer  a sus compañeros de consejo el nombre del futuro entrenador, pues en la terna que presentó estaban Julio Velázquz –finalmente el elegido–, Quique Setién y Paco Jémez. Y estaba deseando que llegara la pretemporada para poder conocer en persona a los jugadores, mirarles uno a uno, cara a cara, y exigirles compromiso y fidelidad al escudo de las trece barras verdes y blancas. «Si a los jugadores esta temporada les hubiera hervido la sangre verde, estoy seguro de que no hubiéramos descendido», nos dijo el jueves pasado, en la última conversación que mantuvimos con él. DE POSADAS A TRIANA. Sebastián Alabanda (Posadas, 1950) llegó al Betis con 15 años y se formó en las filas del Triana –ese era el nombre del filial en la década de los sesenta– y desde 1972 a 1980 jugó en el primer equipo del Real Betis, con el que disputó 229 partidos entre Liga, Copa y Recopa de Europa, y ganó la I Copa del Rey el 25 de junio de 1977, formando una de las mejores líneas medias de la historia del club junto a Julio Cardeñosa y Javier López. Llegó a ser internacional abolsuto con España y pudo ir al Mundial de Argentina’78 «si el Betis no hubiera bajado ese año, pues Kubala llamó a Biosca y Cardeñosa y yo estaba en sus planes, pero me explicó que no podía llevar a tres de un equipo que había descendido». Para Rafael Gordillo, Sebastián Alabanda era «como un padre» y para sus compañeros del 77 era un hermano, en especial para Juan  García Soriano, su vecino y amigo del alma. Cardeñosa, Esnaola, Bizcocho, Biosca, López, Del Pozo... todos acudieron ayer por la mañana a dar el pésame a Loli, su mujer, y Sebastián, David y Rocio, sus hijos, que ya lo habían hecho abuelo. También acudieron, consternados, sus nuevos compañeros de consejo, el presidente Manuel Domínguez Platas, el vicepresidente Fernando Casas,  el director general Federico Martínez Feria o el secretario técnico Alexis Trujillo, con el que estaba empezando a hacer muy buenas migas. Sebastián Alabanda será incinerado hoy a las nueve de la mañana en el tanatorio de Servisa, en San Jerónimo. Con él se va una de las treces barras del escudo del Betis y uno de los valientes que, en un momento de apuro como éste, dio el paso  al frente  para ayudar a sacarlo del pozo.

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