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Fin de ETA: La banda deja la violencia tras matar a 829 personas

La organización terrorista emite un comunicado que pone fin a 53 años de terroral anunciar el cese definitivo de su actividad armada. La declaración, enviada a los periódicos Gara y Berria, homenajea a los etarras muertos, a los presos y a los fugados y se olvida de las 829 víctimas mortales de sus pistoleros.

el 20 oct 2011 / 17:05 h.

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ETA abandona la violencia. Después de 53 años de crímenes terroristas que se han saldado con un balance de 829 víctimas, la banda criminal vasca emitía ayer un comunicado  de no más de 23 líneas a través de los diarios Gara y Berria en el que anunciaba el cese definitivo de su actividad armada a la vez que emplazaba a los gobiernos de España y Francia a abrir “un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada”.

El comunicado, que viene acompañado de un vídeo en el que se muestra a los tres encapuchados con txapelas encargados de hacer el anuncio, arranca con una mención de la conferencia internacional celebrada este pasado lunes en San Sebastián para afirmar que contiene los ingredientes “para una solución integral del conflicto” y que ha abierto “un nuevo tiempo político”, una “oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político”.

La declaración prosigue homenajeando a los etarras que han muerto en estos años, a los presos y a quienes se han refugiado en otros países. Y termina con un llamamiento a la sociedad vasca para que se implique en este “proceso de soluciones hasta construir un escenario de paz y libertad”.

En resumen, se trata de un comunicado escrito en el habitual lenguaje delirante e intrincado de los etarras y puesto en escena según fuentes policiales por el jefe etarra David Pla, pero que puede considerarse, como dijo ayer el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de “trascendental”, pues supone el reconocimiento implícito de que se acaba con él con medio siglo de violencia terrorista y se abre un escenario en el que la paz se hace ya irrenunciable.

Eso sí, casi tan importante como lo que se dice en el comunicado de los terroristas es lo que no se incluye. En primer lugar, la banda vuelve a mostrar su falta de empatía con sus víctimas, a las que no nombra en momento alguno. Y en segundo lugar, ETA no hace afirmación alguna sobre su disolución, no se refiere a la entrega de las armas y tampoco hace una mención expresa sobre qué hay que negociar, abriendo la puerta a pensar que puede no tratarse de un final sin condiciones.

En cualquier caso, lo más importante de una declaración que puede tildarse de histórica es que supone un paso casi sin vuelta atrás formalizado por una banda terriblemente debilitada después de años de acoso policial y de una fortísima pérdida de apoyo social, incluso entre la izquierda abertzale, a las tesis que sustentaban la violencia armada. Ya no se trata de una tregua más después de las diez vividas con anterioridad. El comunicado da carácter de casi irreversible al proceso de paz en el País Vasco y de ello son conscientes la mayoría de los políticos españoles, que ayer recibieron con una cierta carga de emoción el anuncio del abandono de la violencia de ETA.

Los grandes líderes (Zapatero, Rajoy, Rubalcaba...) fueron unánimes en destacar la importancia del anuncio y en mostrar también una cierta cautela. Esta prudencia viene avalada por la experiencia de las anteriores treguas dictadas por los criminales y también por los datos incluidos en los informes de los expertos antiterroristas, quienes han advertido ya de que no hay unanimidad entre el colectivo etarra sobre el fin de los asesinatos y que hay un amplio grupo, sobre todo entre los que duermen en cárceles francesas, que no están tan a favor de esta renuncia y podrían incluso intentar abortarla.

Queda por ver ahora cuáles son los siguientes pasos que habrán de darse tras el anuncio, que en cualquiera de los supuestos deberán ser dirigidos por el gobierno que salga de las urnas el próximo 20 de noviembre.  

De momento, el mediador  sudafricano Brian Currin, promotor de la Conferencia Internacional del lunes en Donosti, aventuraba anoche que ahora el paso lo tienen que dar los gobiernos español y francés y que “con el tiempo” se hablará del decomiso de las armas en poder de la organización político-militar.   Anoche mismo, por cierto, Zapatero entabló conversación telefónica con el primer ministro francés, Nicolás Sarkozy, para hacerle partícipe personalmente de la satisfacción española por el fin de la violencia y para agradecerle de nuevo, como hizo en rueda de prensa, el trabajo de Francia en la lucha antiterrorista. 

El Rey Don Juan Carlos, por último, estuvo también ayer en todo momento en contacto con Zapatero tras recibir una noticia que fue calificada, según fuentes de la Casa Real, de tranquilizadora.

 

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