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Economía

Flex cierra su planta sevillana y deriva la producción a Portugal

La empresa comunica a la plantilla la aplicación de un ERE extintivo para sus 68 trabajadores.

el 07 jul 2011 / 14:01 h.

El cierre de la planta de Flex situada en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra es un hecho. Los trabajadores, que hace pocos días mostraban su inquietud por la mínima producción, recibieron ayer la noticia del cierre de la fábrica que llevaba 57 años produciendo.

Los directivos de la planta comunicaron en la reunión mantenida con los trabajadores la intención de deslocalizar totalmente la producción sevillana a Portugal desde ese momento. Según el secretario de organización de Industria de CCOO en Sevilla, Alberto Generelo, si la empresa hubiera atendido a las propuestas de los empleados para mejorar la competitividad y la situación, "la viabilidad de la compañía sería un hecho palpable".

Aunque los trabajadores llevan dos años proponiendo un aumento en la jornada laboral, la congelación salarial y un impulso en la productividad, la empresa ha decidido aprobar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con carácter extintivo. El representante de CCOO lamentó que la empresa haya mantenido "su proyecto de deslocalizar la producción para abaratar la mano de obra".

Pese a que los despidos son una realidad, los trabajadores no conocerán cómo ni cuándo se realizarán hasta la reunión que mantendrán los directivos con la delegación de trabajo de la empresa el próximo miércoles. Los 68 trabajadores que todavía fabrican 150 colchones diarios se niegan rotundamente a aceptar el ERE. Por ello, tras la asamblea que mantuvo la plantilla al conocer la noticia, los afectados notificaron su intención de acudir a partir del 14 de julio a una huelga que se prolongará durante un mes, "y que podrá estar sujeta a prórroga", indicó Generelo.

La caída de ventas en un 50% y el descenso de la demanda en un 35% fueron los argumentos que la empresa utilizó para justificar el ERE que se ejecutará próximamente.

Ante la incertidumbre de cuándo se producirán los despidos, Generelo aseguró que las adversidades económicas "ya se conocían, por lo que el único motivo aparente que tienen los directivos de cerrar la fábrica es mantener sus sueldos".

La fábrica de Alcalá de Guadaíra contaba actualmente con un ERE temporal del que no se había hecho uso. De hecho, aunque los trabajadores se muestren indignados ante el cierre, el secretario provincial del sindicato insistió en que el futuro de la fábrica está basada "en una decisión unilateral de los directivos que no se ha comunicado hasta el último momento".

La empresa de colchones, según un comunicado de CCOO, facturó 230 millones de euros el año pasado, un 5% más que en 2009. Pese a este volumen de ventas, los trabajadores de Flex en la localidad sevillana preveían que la producción se extinguiese en cualquier momento, según reseñó Generelo.

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