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Jóvenes al día

Ganar calidad de vida pasando por el quirófano

Las dietas o el deporte son una opción para combatir el sobrepeso pero muchos deben recurrir a la cirugía para atajar el problema de forma definitiva.

el 18 oct 2014 / 12:53 h.

Manuel Garcia, paciente al que se le ha practicado una reduccion de estomago. / José Luis Montero Manuel Garcia, paciente al que se le ha practicado una reduccion de estomago. / José Luis Montero La a Organización Mundial de la Salud define la obesidad como la acumulación excesiva de energía en forma de grasa, que tiene efectos adversos en la salud y en la duración y calidad de la vida. La evaluación del exceso de peso se realiza en función del índice de masa corporal (IMC), una herramienta que correlaciona el peso con la altura. El resultado nos indica si nuestro peso es un peso normal, sobrepeso, obesidad, etcétera. La alimentación, los hábitos de vida saludables y el deporte en algunas ocasiones no son suficientes para atajar la enfermedad y es entonces cuando se plantean alternativas como pasar por el quirófano para poder librarse del exceso de kilos. No obstante, todos los expertos coinciden en señalar que la cirugía no es una solución definitiva, de nada sirve una operación de reducción de estómago sin la modificación de los hábitos alimenticios y de deporte de estas personas. Manuel García es un joven de 29 años que se sometió a la cirugía bariátrica por laparoscopia (operación de reducción de estómago) el pasado mes de agosto. Entró a quirófano con 213 kilos, hoy, dos meses después de la intervención, pesa 173, 40 kilos menos. Parece otra persona. Dice no recordarse en ningún momento de su vida delgado. Pero sí que señala los 13 años como el punto de su vida en que empieza a tomar constancia del problema que tenía: «Sufría obesidad». Su adolescencia fue dura debido a su sobrepeso, su entrada en la adultez tampoco lo eximieron de problemas al respecto: «Hace unos cuatro años mi peso alcanzó niveles preocupantes para mi salud, me sentía cansado, comencé con hipertensión y a nivel psicológico tenía muchos complejos, incluso sentía vergüenza de mostrarme en bañador». Ante esta situación decidió buscar un remedio definitivo para su problema. Manuel comenzó a buscar información sobre la cirugía de reducción de estómago, primero en internet y luego en foros. También tenía un conocido que había sido intervenido de esta patología y estaba muy satisfecho con el resultado. Fue así como llegó hasta la web de la Clínica Montecarmelo. Pocos días después se decidió a llamar y concertó una visita con el equipo de profesionales encargados de este tipo de intervenciones, los doctores Razak y Cañizares: «Me recibieron en la consulta y quedé encantado con el trato recibido y la claridad con la que me hablaron sobre los beneficios de la intervención por laparoscopia y los posibles inconvenientes de ésta». Manuel no tardó en decidirse, sólo unas semanas después pasó por la mesa de operaciones: «Sabía que más tarde o más temprano tenía que hacerlo para poner a salvo mi salud». La experiencia quirúrgica fue mucho mejor de lo que en un principio pensó: «La intervención duró poco y el postoperatorio muy llevadero, sólo tenía cuatro pequeñas incisiones sin dolor y a las 48 horas ya estaba en casa haciendo prácticamente vida normal aunque sin realizar esfuerzos. El equipo médico estuvo muy pendiente de mí en todo momento». Su peso ideal está estimado en 105 kilos. Aún le faltan por perder otros 70 más. El peso óptimo lo alcanzará de forma progresiva entre los 12 y los 18 meses posteriores a la operación. Su vida ha cambiado mucho desde hace dos meses: «Para mí ha sido una liberación no tener que estar pensando en hacer dieta, adelgazo sin sufrir, incluso como lo que me apetece, sólo que mi cuerpo tolera pequeñas cantidades y me sacio con facilidad. Me siento mucho más ágil, camino sin asfixiarme, no tengo hipertensión ni tomo ningún tipo de medicación y duermo sin problemas, además me siento mucho mejor conmigo mismo».   CIRUGÍA BARIÁTRICA. El doctor Razak y el doctor Cariñares forman parte de la Unidad de Cirugía Bariátrica de Andalucía con sede en Sevilla, una corporación formada por cirujanos con una dilatada experiencia en la cirugía de la obesidad tanto en el sector público como en el privado, con más de 25 años de experiencia y unas 800 intervenciones llevadas a cabo. Existen varias formas de tratar la obesidad, que van desde la prevención a la educación nutricional y la realización de ejercicio físico. Pero estas soluciones plantean problemas según Razak y Cañizares: «En algunos casos el ejercicio físico no es aconsejable porque puede resultar peligroso para el paciente por las patologías asociadas a la obesidad. Por otro lado, una dieta puede resultar insuficiente para obtener resultados razonablemente rápidos y que ayuden a cambiar la vida del paciente de manera sustancial». Es por eso que coinciden en destacar que el tratamiento más eficaz para la obesidad es la cirugía bariátrica: «Se obtienen resultados rápidos que mejoran instantáneamente la calidad de vida del paciente, haciendo que se reduzcan o incluso desaparezcan las patologías asociadas y, por supuesto, consiguiendo una disminución importante del peso corporal, que repercute tanto en el estado físico como en la autoestima del paciente». También existen muchas enfermedades asociadas a la obesidad que suponen un severo riesgo para la salud. «Los pacientes con obesidad mórbida tienen una mortalidad 12 veces superior al resto de personas, además un 35% de éstos tienen probabilidad de padecer diabetes tipo II en algún momento de su vida. La hipertensión es también muy común entre personas con obesidad, además de otros trastornos respiratorios como asma, apnea del sueño o mayor probabilidad de sufrir cáncer de pulmón. Otros problemas son la infertilidad, artritis y dolores de articulaciones, varices, disfunción eréctil, migrañas, problemas dermatológicos crónicos y una mayor vulnerabilidad a cualquier tipo de enfermedad que conlleva una mala calidad de vida», subrayan los especialistas. La operación de tubo gástrico consiste en reducir el estómago entre un 80 y un 90% de su tamaño anterior. Para ello, se realiza un cambio en la forma del estómago que pasa a tener «forma de tubo», con lo que el paciente se sentirá saciado al ingerir una pequeña cantidad de comida. Todo ello se realiza a través de varias mini-incisiones de diferentes tamaños. Los riesgos de esta operación, aseguran, son los mismos que los de cualquier otra intervención por laparoscopia en pacientes que sufren obesidad. Los doctores señalan las ventajas de este tipo de operaciones y destacan la fácil recuperación durante el postoperatorio: «Las molestias después de la intervención son mínimas: podrá ingerir dieta líquida en 24 horas y el paciente será dado de alta hospitalaria en menos de dos días». Las únicas prescripciones serán mantener una dieta líquida preoperatoria de al menos 15 días suplementada con batidos hiperprotéicos. «De esta forma, disminuirá el volumen graso del hígado, además de la grasa intraabdominal, mejorando las condiciones generales de salud del paciente y disminuyendo la probabilidad de tener complicaciones después de la cirugía», concluyen.   EDUCACIÓN NUTRICIONAL. La clave del éxito en este tipo de cirugías es que esté afrontado desde un punto de vista multidisciplinar, es decir, diferentes profesionales tienen que implicarse para conseguir que el paciente termine perdiendo peso. Es el caso de la Clínica Montecarmelo, especializada en cirugía bariátrica, estética y nutrición. Alberto Esteban es el nutricionista encargado de la alimentación de sus pacientes, algunos de ellos con cirugía de reducción de estómago. El objetivo que persiguen en este centro no es realizar dietas de pérdida de peso, sino hacer educación nutricional con el paciente desde la primera consulta para que adquiera hábitos alimentarios saludables. «Tenemos en cuenta la realidad social, cultural y económica de cada uno, reconociendo la variedad de circunstancias y situaciones posibles», subraya el especialista. A través de las distintas sesiones explican a sus pacientes cuáles son los alimentos más saludables o las raciones que deben tomar para que, tras su paso por la clínica, mantengan un peso adecuado por sí solos. «Los servicios relacionados con la salud y la nutrición son una prioridad en nuestro centro», declara. En primer lugar se realiza una valoración inicial para conocer los objetivos del paciente. Conocen sus hábitos nutricionales y su historial médico para hacer una valoración antropométrica, además del diseño de una dieta a medida. A la hora de realizar ésta, se ofrecen dos opciones. La primera consta del servicio dietético a domicilio Mydietplan, en el que se sirven los menús semanales –de comida y cena– al paciente en su casa, haciéndoselo más fácil. La segunda opción es más tradicional y consiste en diseñar un menú para cada persona, que realizará por su cuenta en su propio domicilio. «La clave para mantener un peso adecuado consiste es adquirir unos hábitos de vida saludables y hacer ejercicio desde la propia infancia. Los padres deben educar en el consumo de alimentos saludables y a mantenerse activos», asevera. La causa principal de la obesidad entre los jóvenes es el desequilibrio entre la ingesta y el gasto calórico: «La tendencia actual nos indica un aumento en el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares, pero pobres en vitaminas, minerales, fibra y otros nutrientes saludables. Por otro lado, los jóvenes tienden a disminuir su actividad física debido al sedentarismo, favorecido por el cambio en los modos de transporte y la creciente urbanización», concluye el experto.

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