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Ganar y rezar, al Betis no le queda otra

El Hércules goleó al Albacete (5-1) y el Betis, por tanto, vuelve a ser cuarto a falta de tres jornadas. Hasta que no pinchen el Hércules o el Levante no dependerá de sí mismo.

el 30 may 2010 / 20:51 h.

Los jugadores del Betis celebran un gol.
A la Segunda División le quedan sólo tres jornadas de vida y el Betis llega al sprint en una posición no ideal, porque lo ideal para el equipo verdiblanco sería estar entre los tres primeros e incluso ascendido matemáticamente, pero sí mucho mejor de lo que se podían imaginar todos sus aficionados tras empatar con el Murcia en casa hace tres jornadas. Lo peor para el Betis es que no depende de sí mismo. El Hércules goleó ayer al Albacete y ese resultado empuja al conjunto de Víctor Fernández a la cuarta plaza, empatado a puntos con los alicantinos y con el Cartagena pero fuera de la zona de ascenso.

A partir de ahora, aparte de ganar todos sus partidos, la gran obsesión del Betis es que el Levante empate o pierda alguno de los dos próximos o que el Hércules empate o pierda alguno de los tres suyos. El Levante juega fuera contra el Real Unión, que pelea por salvarse, y en casa contra el Castellón, que ya está descendido, antes de llegar a Heliópolis. El Hércules visita al Cartagena, un partido clave; recibe luego al Rayo, que a lo mejor no se juega nada o a lo mejor necesita puntuar para salvarse; y concluirá la Liga en Irún. Hay otro adversario en la lucha, la Real Sociedad, pero no tiene ningún enfrentamiento directo con alguno de los cinco primeros y el Betis, por tanto, necesitaría que pinchase en dos de sus tres partidos para alcanzarlo.

El Cartagena-Hércules del próximo domingo es fundamentalísimo. Cualquier resultado que no sea victoria visitante es tan beneficioso para el Betis que le haría depender de sí mismo e incluso le daría la opción de ascender matemáticamente en Salamanca, aunque para ello debería ganar los seis próximos puntos y esperar que Cartagena y Hércules también pinchasen en la penúltima jornada.

La posibilidad de que haya empates múltiples tampoco es remota porque la guerra por el ascenso está apretada tirando a apretadísima. Hay cinco equipos en cuatro puntos y los dos colíderes están igualados (68 puntos para Real y Levante), igual que el tercero, el cuarto y el quinto (64 para Hércules, Betis y Cartagena). Y si de empates se trata, el Betis tiene claro cuál es su enemigo: el Hércules. Cualquier igualada en la que aparezca la escuadra levantina es nefasta para los verdiblancos, tanto si es un empate entre ellos (el Hércules ganó en su campo por 3-2 y sacó un punto de Sevilla) como si intervienen otros conjuntos. El mejor ejemplo es el triple empate actual entre Hércules, Betis y Cartagena, que excluye al equipo de Víctor del tercer puesto.

El Betis, en realidad, sale perdiendo en casi todos los empates múltiples. Sí gana uno que podría ser interesante, con el Levante y el Cartagena (siempre que venza al Levante en el último partido, claro), e incluso le sale el ascenso en un cuádruple empate con Real, Levante y Cartagena, aunque esta combinación se antoja algo más que remota. En todo lo demás, no hay Primera que valga. Ni siquiera si acaba igualado con Levante y Hércules por la segunda plaza, porque en esa liguilla, haga lo que haga en la última jornada, sale tercero (y cuarto por tanto en la Liga).

La conclusión de este embrollo es que la victoria del Betis en Huesca es clave pero no le asegura nada. Faltan tres jornadas. El Betis recibe el sábado al Numancia, que no se juega nada; luego visita al Salamanca, que busca la permanencia; y acaba la campaña contra el Levante, que en el mejor de los casos estará ascendido y en el peor estará luchando por subir. Si no gana los tres, será muy difícil que suba.

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