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Griñán hace autocrítica y exige al PSOE remontar en cinco semanas

Valenciano: “El PSOE andaluz ha sido el seguro de vida del partido 30 años y tiene que seguir siéndolo”.

el 15 feb 2012 / 19:28 h.

El PSOE andaluz aprobó sus listas electorales por aclamación, a mano alzada y sin que ninguno de los casi 300 integrantes del Comité Director pidiera la palabra. Los críticos advirtieron de que solo el 41% de los integrantes de este órgano había asistido en señal de protesta. La dirección regional lo negó y aseguró que muchos asistentes no se habían acreditado. Hubo sillas vacías pero no más de una treintena.

El mensaje que quiso trasladar el PSOE fue evidente. Después de un mes enredado en duras batallas internas se impone el punto y final. La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, asistió a la reunión e hizo una intervención con la que parecía querer coger a los socialistas andaluces por los hombros y sacudirlos para que salgan de su ensimismamiento interno. Sus mensajes fueron claros, rotundos, destinados a subrayar al máximo la importancia de lo que el PSOE se juega en las urnas el 25 de marzo. Toda una llamada a la responsabilidad de los militantes. “El PSOE andaluz ha sido 30 años el seguro de vida del partido y tiene que seguir siéndolo”, advirtió, convencida de que “no hay nada más importante ahora mismo que ganar en Andalucía”. Exigió a los militantes que no se dejen “batir ni abatir” y advirtió con gravedad de las consecuencias de una victoria de Javier Arenas porque la derecha “seguiría haciendo lo que está haciendo con más intensidad y confianza” y por “el impacto moral y el debilitamiento” que supondría para el PSOE.

Si pierden la Junta de Andalucía, los socialistas habrán perdido, dijo, “el punto de referencia” frente a un PP que sería omnipotente.Quedan cinco semanas para las elecciones andaluzas, como recordó ayer en varios momentos de su intervención el secretario general del PSOE-A, José Antonio Griñán, y les toca hacer campaña electoral para frenar al Partido Popular, más fuerte que nunca en Andalucía y acariciando la mayoría absoluta que le permitiría gobernar después de 30 años de hegemonía socialista.

El líder socialista hizo autocrítica pero exigió concentrarse en frenar al PP.“Nos hemos equivocado en el debate interno y es el momento de corregir el error”, avisó Griñán. “No somos ni de unos ni de otros, todos somos socialistas”, advirtió. Admitió que al entonar el mea culpa algunos lo iban a entender como “un signo de debilidad” y otros iban a “leer entre líneas para intentar hacer caja”.

Posteriormente el líder socialista aclaró a un grupo de periodistas que al hablar de error no señalaba a nadie y aseguró que lo decía por él mismo, por su secretaria de Organización, Susana Díaz, y por el dimitido secretario provincial del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera. “Llevamos un mes mirando al interior del partido en lugar de mirar a la sociedad y no nos puede mover más el poder que la política”, dijo a los militantes.

Tregua. El PSOE andaluz se ha dado una tregua. Después del 25 de marzo ya se verá. La pugna arrancó a cuenta del Congreso Federal que se celebró en Sevilla y eligió a Alfredo Pérez Rubalcaba como líder. El partido de Griñán hizo una fuerte apuesta por Carme Chacón que rompió en dos a los socialistas andaluces y afloró la inestabilidad del partido desde la sucesión de Manuel Chaves. Griñán salió debilitado del cónclave y sufrió el desgaste de una apuesta equivocada. Rubalcaba lo salvó y le dio la presidencia del PSOE. Un día después comenzarían los tirones internos por las listas electorales que iban a terminar con la dimisión del secretario provincial de Sevilla, José Antonio Viera. Además se repitió el pulso abierto con Cádiz, territorio hostil para la ejecutiva regional, donde el secretario provincial, Francisco González Cabaña, y el hombre fuerte en la provincia, Luis Pizarro, se han convertido en portavoces de todo el sector crítico contra Griñán y su número dos. El lunes el federal mandó parar. El espectáculo se les había ido de las manos.

Ayer Griñán aseguró a los periodistas que la única imposición que había hecho en las listas eran nombres como el de Carmen Martínez Aguayo en Sevilla, su consejera de Hacienda y persona de su más estricta confianza. Precisó que se lo dijo a Viera y a Díaz, –”a los dos”, dijo– pero se le desoyó y no fue el martes cuando él personalmente mandó tocar la lista para que se incluyera. También situó a dos personas de su círculo en puestos seguros de la lista gaditana. Son nombres del presidente otros como el de Manuel Gracia, Paulino Plata o Fuensanta Coves.

Griñán hizo una intervención muy económica en la que hizo un retrato feroz de la reforma laboral y sus consecuencias. Ahí va a estar el campo de batalla. “Os pido que me acompañéis, que luchéis conmigo, hay mucha gente que quiere decir un no mayúsculo a la derecha de la contrarreforma, las mentiras y el regreso al pasado”, aseguró. Pidió a los socialistas una campaña de propuestas e ideas, les exigió que no estén “cabizbajos sino orgullosos” y lanzó duras advertencias al Gobierno de Rajoy por estar frenando los Presupuestos o por “hacer que los ciudadanos paguen sus mentiras con impuestos y menos derechos laborales”.

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