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Economía

«Hago trajes de luces con logotipos de bancos o para Latoya Jackson»

El dueño de la tienda sastrería Pedro Algaba , dedicada a la confección de prendas para toreros, lleva a gala ser el primero en poner en marcha esta fórmula de negocio y trabajar no sólo con primeras figuras, sino también con el público de la calle

el 17 jul 2010 / 20:29 h.

Pedro Algaba en la tienda sastrería que regenta en la calle Adriano, a la espalda de La Maestranza de Sevilla.

-Una tienda sastrería de toreros de cara al público. Eso no es muy habitual.

-Empecé en el año 1967 en una sastrería de Madrid con mi hermano Justo, en un sitio importante, donde sobre todo se formó mi hermano, pues yo entonces tenía 14 años y estaba de botones. Empecé cortando capotes. Después se formó una cooperativa taurina compuesta por Andrés Vázquez, Andrés Hernand y varios toreros de la época junto a la escuela taurina de Madrid. Entonces llamaron a mi hermano y nos independizamos. En 1982 me fui a atender la clientela de México hasta 1990. Ese año cumplí un sueño: montar una tienda sastrería y, de hecho, la mía es la primera de la historia. Aunque el mundo del toro es una de mis pasiones, quería salirme de lo que eran las sastrerías tradicionales a las que no tenía acceso la gente de la calle. La primera tienda la monté hace 20 años en Los Remedios y desde entonces no sólo he producido la ropa de torear, sino también complementos basados en lo taurino.

-¿Cabe la innovación en un negocio como el suyo?

-Lo más novedoso es una exclusiva que empecé con Morante, y son capotes, en lugar de con tres costuras, con dos o una. Por otro lado, aparte de la habitual de torear, con la crisis hemos hecho una línea de ropa más económica, en oro, plata y azabache.

-Entonces se puede vivir holgadamente en una ciudad como Sevilla de esto, ¿no?

-Hay una contradicción porque se encuentran dos factores. El primero es una acumulación de trabajo y esto se debe a que la ropa de torero necesita mucho tiempo y en mi caso le dedico más todavía. Si se pudiera mecanizar el proceso, no habría trabajo, porque hablamos de un sector muy pequeño y una demanda tampoco excesiva. Lo segundo es que me considero muy perfeccionista. Lo llevo de una manera muy personal y eso hace que la producción sea muy pequeña y que parezca que la demanda es grande.

-¿Es todo artesanal?

-Esto lo llevo hasta las últimas consecuencias. Voy a contracorriente. En todos los negocios se tiende a agilizar el trabajo, a ir al ritmo del tiempo que se vive. Yo, al contrario. Quiero que cada puntada de mi capote vaya vigilada. Como negocio no es bueno, como profesión es una compensación emocional importante.

-¿Un negocio exclusivo tiene también poca competencia?

-Fuimos pioneros en el tándem tienda sastrería. Cuando hay crisis, surgen como cooperativas, pero que no fructifican, a pesar de contar con el respaldo de la Administración andaluza. Esto sucede porque no existe esa profesionalidad. Seguimos tanto Justo como yo teniendo la primicia en estos negocios.

-¿Cómo son sus clientes?

-Al tener un negocio expuesto, al que tiene acceso el ciudadano de a pie, no sólo tengo clientes del mundo del toro. Y eso que no he explotado internet. Tengo una clientela donde están los aficionados al toro, los alumnos de escuelas taurinas que no tienen acceso a las sastrerías tradicionales, asociaciones para hacer regalos a toreros... Muchos sastres tienen esa postura de ser muy cerrados, y a mí me parece un poco patético.

-¿Y entre los toreros?

-No me gusta caer en citar siempre los conocidos, porque son casi más importantes los que no lo son, pero por aquí han pasado figuras tan importantes como Curro Romero, Rafael de Paula, Tomás Campuzano, Espartaco, Pepe Luis Vázquez, Manuel Benítez el Cordobés, El Juli, Morante, Manzanares, Litri, Paco Ojeda, Jesulín de Ubrique... se quedan muchos en el tintero.

-¿Cuánto cuesta un traje de luces?

-Hay vestidos desde 1.500 hasta unos 4.500 euros. A Espartaco es al único que se le ha hecho un vestido de oro.

-¿Ha hecho más rarezas?

-He hecho cosas raras, como un traje de torero cósmico para un programa de la televisión, Metrópolis. No llevaba hombreras y a cambio llevaba un armazón. Luego hemos tenido encargos de hacer vestidos con publicidad y se han hecho, con logotipos de entidades financieras. Hay muchas anécdotas. Se han hecho trajes a pilotos americanos y también en el mundo del arte y el espectáculo. Por ejemplo, a Plácido Domingo. Te llevas algunas sorpresas, como del grupo musical Roxette, que llevaban un vestido nuestro en una carátula de un disco. A la cantante Latoya Jackson se le hicieron cinco o seis chaquetas y también se ha trabajado para películas de Almodóvar. Nos llegan pedidos incluso de países antitaurinos donde me han comprado cosas, como Inglaterra. A Paul McCartney le regalaron una montera. El grupo alemán Die Toten Hosen vino para llevarse una taleguilla para los conciertos.

-¿Y la crisis?

-Hay 4.000 toros en el campo sin poder ser toreados y 1.000 festejos menos. La economía es una cadena, y si partimos de la construcción, donde muchos empresarios montaban espectáculos, cuando cayeron, pues también lo hicieron los festejos, al igual que en los ayuntamientos que dispararon con pólvora ajena. Las únicas que se salvan son las figuras y las grandes ferias, como Sevilla, Madrid o Pamplona, pero el torero del siguiente escalafón sí lo nota mucho.

El perfil. Su pasión es el toro, pero su sueño era que todos, no sólo los que se dedicaban profesionalmente a eso, pudieran disfrutar de un lugar donde encontrar artículos de este mundo hechos artesanalmente. No teme que las reivindicaciones de los antitaurinos puedan acabar con la Fiesta Nacional, y, con ello, con su negocio. "Es un boom más que otra cosa. Es un sector que existe de toda la vida y ahora, por la libertad que tenemos, se escuchan un poco más estas voces, lo que ha hecho que se aprovechen los políticos, que son los que lo llevan todo al caos", señala. Trabaja codo con codo con su hermano, que regenta una tienda del mismo tipo en Madrid, aunque allí se concentra la mayor parte de la producción de los dos establecimientos, ya que cuenta con 45 trabajadores.

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