Cultura

“La acción hay que sentirla, no explicarla”

Entrevista con los performers Nieves Correa y Abel Loureda, presentes en la edición de este año del certamen.

el 20 nov 2013 / 23:30 h.

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Minutos antes de que Raquel Luque y Bárbara Sánchez convirtieran el secadero del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo en un inocente cuarto oscuro, la dama española de la performance –con permiso de Esther Ferrer–, Nieves Correa, arribaba ayer al Monasterio de la Cartuja junto a su pareja vital y creativa, Abel Loureda, quienes hoy (desde las 18.00 horas)participarán en la sesión final del Festival Contenedores.

–Puedo preguntarles en qué va a consistir su acción de hoy, pero también puede pasar que no quieren responderme... –Una performance queda muy mal cuando se cuenta porque no hay una historia al uso. Pero sí que podemos decir que nuestra intervención versará sobre nuestra propia relación, sobre nuestros cuerpos, sin nada de tecnología.

–La performance es cosa antigua pero sigue sin quedar claro lo que es... –Es indefinible por definición.Si acaso está más cerca de la abstracción de la música que de la concrección del teatro. Quien mira una acción buscando un hilo conductor, se equivoca. Las performances hay que vivirlas, sentirlas, no explicarlas. Es un arte que deja mucho poso; si la expresión es correcta, la reflexión llega después, en casa.

–Dicta el tópico que a quienes la practican les encanta desnudarse –Desde luego que sin ningún ánimo exhibicionista. El desnudo está ahí, es un ingrediente más. Y, el cuerpo, cuando ya no es joven, nos parece que mostrarlo es de gran interés. Es nuestra opción.

–¿Provocar es otra alternativa? –Ahora es muy difícil conseguirlo. Y no siempre se intenta provocar con el sexo, la crudeza de una determinada técnica también puede incomodar mucho al espectador. Desde luego, la incertidumbre sí que forma parte casi indisociable de la acción. Incertidumbre por lo que va a suceder, por lo que va a pasar, por un guión que no podemos preveer.

–¿Arte por el arte o arte social? –Hay performances que juegan más la baza de la estética, sí. Pero, personalmente, nosotros no vivimos en una burbuja, Una cosa es que no nos interese el arte social explícito que se hace hoy con profusión, pero sí que nos gusta hablar de cosas cotidianas; de las relaciones, del amor, de la vida.

–Cuando el político se aproxima con la tijera a la cultura, ¿ustedes son los primeros en caer? –¡Que se lo pregunten a Rubén Barroso! [director de Contenedores, muestra a la que el Ayuntamiento de Sevilla ha retirado la ayuda] Pero sí, la acción es un arte minoritario que no goza de estabilidad. Además, lo que hacemos tampoco es comercial. No producimos nada vendible, nada que un coleccionista pueda llevarse a casa. Llegamos a un sitio y hacemos cosas, desparramamos ideas, en la confianza de que quien nos mira se lleve algo de nosotros.

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