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Veraneando

La Canoa de Punta Umbría, más de dos siglos de tradición

La tradición del viaje en embarcaciones se conserva hasta el día de hoy como una de las señas de identidad más características de la provincia onubense.

el 30 ago 2014 / 09:00 h.

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Canoa de Punta Umbría / M. Bautista La canoa hace su primera salida desde Huelva a las once de la mañana. / Reportaje gráfico: Mónica Bautista Hace cincuenta años la canoa era la única unión que tenía la localidad de Punta Umbría con Huelva y con el exterior. Así, al ser el único medio de transporte, en ella se transportaba todo lo necesario para sus ciudadanos; desde productos de alimentación a ropas, o herramientas. Llegó a haber siete embarcaciones que prestaban el servicio a la vez, un vaivén que se prolongó hasta 1964, un año después de la independencia de la localidad, cuando se construyó la carretera que une los dos destinos. Una vía que, junto con la modernización del municipio, provocó que este servicio de transportes no fuera imprescindible. Años después, tras pasar por distintas etapas, la canoa se ha convertido en un recurso tan turístico como sentimental «que se debe potenciar y poner en valor», como destaca el primer edil puntaumbrieño, Gonzalo Rodríguez. Uno de los primeros barcos en prestar los servicios fue el Vapor Isla Saltés, que llegó desde el Támesis a Huelva en 1920. Juan Toscano Reyes Pascasio convirtió después a la canoa en su principal medio de vida e invirtió en la adquisición de estos buques. Embarcaciones con nombres como Amalia, Juanito, Rápido Trini, Angela Marisa o Belleza de Alicante son parte de la historia de Punta Umbría. Muchos también recordarán las embarcaciones Ciudad de Alicante, Chimbito, Dolores y el Yate de Punta Umbría, este último vendido al Puerto de Santa María en 1950. Durante más de medio siglo, la canoa pintada de azul y blanco surcó las aguas que unen Huelva y Punta Umbría en varias ocasiones durante el día. Y esta estampa es la que aún perdura y se prolonga en el imaginario colectivo de los lugareños y visitantes. Además de Pascasio, otros empresarios trabajaron y mantuvieron el servicio de pasajeros entre ambos municipios. Entre ellos destacó Manuel Román de los Santos Varela, que continuó con la canoa una vez que falleció Pascasio y hasta casi concluir el siglo XX. Ya convertida en un atractivo turístico, a principios del siglo XXI un grupo de empresarios, con la colaboración del Ayuntamiento de Punta Umbría, no quiso dejar en la estacada al referente cultural. De modo que, pese a la falta de rentabilidad, Tourdetania Tour se hizo cargo de este tradicional medio de transporte y lo mantiene operativo durante el verano. Esa tradición del viaje en embarcaciones se conserva hasta el día de hoy como una de las señas de identidad de la provincia onubense. La jornada comienza a las diez de la mañana en la localidad costera, desde la que se parte en dirección Huelva. Hay cuatro viajes más desde allí, tanto a las 12.00 como a las 14.00 horas y al caer la tarde a las 18.00 y 20.00 horas. Tramos a los que se suman los correspondientes desde Huelva una hora después de cada salida puntaumbrieña. Desde el barco se puede observar en cada trayecto la belleza del paisaje, los asentamientos romanos del Eucaliptal, el dique Juan Carlos I que protege la entrada del Puerto de Huelva y, por supuesto, el monumento emblemático de la Fe Descubridora, que señala el lugar exacto en el que confluyen los ríos Tinto y Odiel antes de su desembocadura. La actividad, de gran atractivo turístico, lleva en funcionamiento desde el pasado 2006 y tiene una gran acogida tanto por parte de onubenses como de los visitantes. El perfil de los usuarios es muy variado, y va desde familias con niños pequeños que se desplazan desde la capital a pasar un día de playa, hasta personas de mayor edad que se decantan por disfrutar del paisaje y el entorno. Los más jóvenes también se apuntan al servicio turístico, muchos de ellos haciendo uno de los trayectos en bicicleta, y volviendo en canoa a su punto de origen. También hay una gran cantidad de turistas extranjeros. Desde Tourdetania trabajan con el mercado internacional, con una afluencia casi del cincuenta por ciento que se corresponde con viajeros ingleses, austriacos, portugueses y franceses, sobre todo. Canoa de Punta Umbría2 / M. Bautista En la embarcación se pueden transportar bicicletas para desplazarse. Lugar de embarque. El precio es de tres euros y medio el viaje individual y de seis el billete de ida y vuelta. En él se incluye un paseo en barco por la ría de Huelva con vistas además de puntos tan emblemáticos de la región como el Monumento a la Fe Descubridora y la confluencia de los ríos Tinto y Odiel, del paisaje de Punta Umbría y el Muelle de las Carabelas. Los lugares de embarque y desembarque suponen un atractivo en sí mismos. En Punta Umbría se encuentra en el Muelle de las Canoas, junto a la singular Plaza Pérez Pastor. Una zona con encanto, donde tomar un helado, degustar la gastronomía de la localidad o simplemente pasear por el Paseo Marítimo a orillas de la Ría hasta la playa de La Canaleta. Es fácil encontrarlo si se sigue la línea de la ría. En Huelva se ubica en el Muelle o Glorieta de las Canoas, dentro del Muelle de Levante, cercano al Parque de las Palomas y al Centro Comercial Aqualón. Llama la atención una escultura de 16 metros de altura y 26 toneladas que preside la entrada de este Muelle de las Canoas onubense. Diseñada por el artista José Noja, tiene por título El nudo del Puerto, y simboliza los lazos de unión entre el Puerto y la sociedad de Huelva. En sus alrededores, además de diversas instalaciones propias del puerto como la lonja y los astilleros, se encuentran zonas verdes como los Jardines del Muelle y el Parque de Zafra. La embarcación cuenta con otro punto que la hace aún más entrañable en la memoria de los puntaumbrieños y es que en ella se pasea en agosto a la Patrona de la localidad, Nuestra Señora del Carmen, en el seno de su tradicional salida procesional. De hecho hace apenas dos semanas las Fiestas del Carmen de Punta Umbría vivieron su día grande con la tradicional y centenaria procesión de la Patrona y Alcaldesa Perpetua por la Ría de la localidad. Sin ir más lejos, a las 18.30 horas del pasado día 15, la Virgen del Carmen salió de la Capilla de Lourdes para seguir por la calle Lepanto y la Plaza Pérez Pastor, hasta embarcar en canoa por la Ría puntaumbrieña. Volvió así a repetir como el pasado año su paseo en la embarcación. Paisaje. El protagonismo con el que cuenta la canoa como símbolo, lo comparte con la belleza del recorrido por la Ría de Punta Umbría, situada en el estuario de los ríos Tinto y Odiel, y formada por varios canales que varían dependiendo de las mareas. Destacan los canales de Saltés, Mojarrera, el del Burrillo y el de Ciate, y también se encuentran dos islas, la de Bacuta y la de Saltés unidas entre sí por un puente. La ruta fluvial dura aproximadamente 40 minutos y ofrece unas espectaculares vistas naturales del Paraje Natural de las Marismas del Odiel. En el año 1984 se declaró como tal, junto con la Isla de Enmedio y la Marisma del Burro, pero su importancia hizo que se destacaran además como reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 1983, zona Ramsar y zona de Especial Protección de Aves. Desde la empresa aseguran que, además de las vistas de las que se pueden disfrutar, una de las ventajas de la travesía en la Canoa de Punta Umbría es «sin duda, su comodidad, ya que ofrece la posibilidad de evitar los atascos que se producen en verano en los accesos a Punta, ofreciendo, en cambio, un agradable viaje por la ría», sin embargo lamentan que este medio de transporte «se haya resentido con la crisis porque los usuarios llegan a verlo como un artículo de lujo». Pero dejando a un lado cuestiones económicas y cifras a un lado, la canoa blanca y azul de Punta Umbría es, y seguirá siendo, uno de sus máximos exponentes culturales de la costa onubense. Uno de esos elementos que permiten conocer en mayor profundidad el encanto de la pequeña región de pescadores, más allá del «veraneo de sombrilla y nevera». Ahora se lucha por su declaración como Bien de Interés de Andalucía. Porque ya en 2002 vivimos la tristeza de su desaparición», como bien dice Eduardo Sugrañes, hay que pelear para no volverla a perder. Canoa de Punta Umbría3 / M. Bautista Los colores azul y blanco siguen siendo su signo más característico. Bien de Interés Turístico. El periodista Eduardo Sugrañes presentó el pasado año su libro La Canoa. Diario de a bordo en el seno de los actos del 50 Aniversario de la independencia del municipio costero, como «una seña de identidad indiscutible» de este enclave, «esencial para entender la Punta Umbría turística que hoy conocemos». Sugrañes tiene una especial vinculación con la playa desde niño. Gracias a su estudio de las canoas, además de esta obra, tiene también un Premio Ciudad de Huelva de Periodismo por un reportaje dedicado a este legendario medio de transporte. Según destacó, no fueron los ingleses los que popularizaron este rincón para el veraneo, «porque la querían para ellos solos», sino que fue la Sociedad Económica Onubense de Amigos del País y los baños flotantes los que hicieron que se estableciera un medio de transporte periódico y estable desde Huelva a Punta Umbría, primero con vapores y lanchas y después con las conocidas canoas. Habló de las primeras canoas, con nombres como Isla de Saltés: «un barco precioso, del que se decía en 1910 que llegaba a Punta Umbría en 45 minutos». En 1915 había tres barcos que prestaban servicio. También tuvieron que vivir hechos luctuosos como el hundimiento de Enriqueta, en 1924. O la triste época de la Guerra Civil, en la que los vecinos seguían los partes en El Rápido. Uno de los nombres claves en las canoas es Pascasio. Su primera canoa fue La Amalia en 1931. En 1935 adquirió El Rápido Trini y la prensa de Huelva lo describía como un «Quijote moderno». Pascasio, nombró a trabajadores como Retamales y Camarón. Su última canoa fue El Chimbito, comprada en 1961. Desde la carretera, «la canoa tuvo que competir con los vehículos particulares y el autobús». Llegó a hablarse de 600.000 pasajeros en 1969, según el Puerto de Huelva. Pero en 1996 estaba la cifra en 18.636. Tras Pascasio, Manolo Varela tomó el relevo. «Fue una etapa muy dura, desde 1964, con la carretera. Años en los que dejó de ser un transporte de viajeros y pasó a ser algo más recreativo». En 2000 era casi imposible su subsistencia. Comenzaron las iniciativas desde el Ayuntamiento de Punta Umbría y otras administraciones «ahora se lucha por su declaración de Interés Turístico», a la que Eduardo Sugrañes mostró su apoyo. En 2003 renació el servicio de manos de Francisco Palmás, Miguel Martín y José Pérez Rivera. Dijeron entonces que esta labor era «algo más que un negocio, es aportar con nuestro trabajo el mantenimiento de una seña de identidad de nuestro pueblo».

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