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Cultura

La Compañía Nacional de Danza estrena en el Central ‘Casi-Casa’

La CND elige Sevilla para la presentación europea de la obra del prestigioso coreógrafo sueco, que se basa en la cotidianidad, y que estará arropada por otras dos piezas de Jiri Kylian

el 13 may 2014 / 21:29 h.

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El Teatro Central de Sevilla acoge por primera vez en sus dos décadas de historia a la Compañía Nacional de Danza, que este viernes y sábado a las 21 horas (17 euros) estrenará en Europa Casi-Casa, una coreografía de Mats Ek, dentro de una selección de tres piezas escogidas por el actual director de la formación pública, José Carlos Martínez, que ofreció ayer una rueda de prensa en_Sevilla. danzaEl director explicó que se aceptó la invitación del espacio escénico hispalense porque ofreció el recinto para realizar los ensayos previos durante cuatro jornadas previas. Además, destacó la importancia que tendrá para el Central estrenar una pieza de una figura fundamental para la danza mundial de hoy como es Mats Ek, conocido sobre todo por el trabajo realizado durante todo el tiempo que estuvo al frente del prestigioso Cullberg Ballet, aunque de su magisterio se hayan beneficiado infinidad de compañías internacionales como el Ballet de Hamburgo, la Nederlands Dans Theater, el Ballet de la Ópera de París o Les Grands Ballets Canadiens. El estreno original de Casi-Casa lo realizó la compañía Danza Contemporánea de Cuba el 4 de diciembre de 2009, en la Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana, Cuba y posteriormente fue bailado por la Hubbard Street Dance de Chicago. El Teatro Central y la CND serán los encargados de estrenar en Europa esta pieza. El maestro sueco Ek estuvo también ayer en Sevilla para ofrecer las claves de esta obra, que nace de la unión de dos coreografías en las que trabajó previamente, y que da como resultado una pieza que baila la cotidianidad más cercana. «Esta coreografía está construida sobre tres elementos repartidos en el escenario: una mecedora, un fogón y una puerta. Alrededor de estos objetos se desarrollarán las actuaciones», explicó. Aunque el coreógrafo no quiso aventurar cuál será la reacción del público, sí dijo confiar en que «funcione como funciona» con él cuando ejerce de espectador. Disertando sobre el título de esta pieza, que nada tiene que ver con la situación de la vivienda en Cuba, según recalcó Ek, el autor confesó una anécdota que le sucedió cuando buscaba financiación para sacar de gira esta obra, cuando era representada por la compañía de Cuba. «Acudimos al Gobierno de Suecia, que nos pidió que en la coreografía se tuvieran en cuenta la falta de derechos humanos en la isla, por lo que, con la pieza ya terminada y montada, nos inventamos que una escena de amor entre dos hombres era una reivindicación contra las actitudes homófobas». Y es que la cotidianidad, y por tanto estas cuestiones, son el eje de esta pieza, como resume su creador: «Veo muchas películas y obras de teatro. También veo muchas obras de arte. Pero lo que es más importante para mí es leer el periódico, observar a mis niños, observar a los animales moverse en el parque, observar el tráfico –cosas que no están hechas para ser miradas–. La puesta en escena social, como tal, es muy rica». La Compañía Nacional de Danza pondrá a 11 bailarines sobre el escenario para representar esta parte del repertorio, con música de Fleshquarter, que tras su paso por Sevilla irá al Real de Madrid antes de continuar con la gira nacional. Este estreno europeo estará acompañado en Sevilla por otras dos coreografías, del repertorio de la formación pública, que no guardan relación entre sí y que no acompañarán a Casi-Casa en el resto de teatros. Se trata de la presentación de dos piezas de Jirí Kylián, otro de los maestros de la danza contemporánea europea e internacional. La primera de ellas es Sleepless, coreografía estrenada por la Nederlands Dans Theater (NDT II) en el Lucent Danstheater de La Haya, el 11 de noviembre de 2004, y que se verá en el Central con seis bailarines de la compañía. Esta pieza, basada en la obra de Mozart Adagio y rondó en do menor KV 617, reflexiona sobre las horas y las noches en vela que pasan los artistas diseñando sus creaciones. En concreto, esta pieza trata de buscar las otras dimensiones de la danza, que van más allá de las barreras espaciales, analizando las dimensiones físicas, emocionales, filosóficas y espirituales que se ponen sobre el escenario. El otro título que acompaña a Casi-Casa es Petite Mort, estrenada por la misma compañía en el Festival de Salzburgo, el 23 de agosto de 1991, que pondrá a 12 bailarines sobre el escenario. Basada también en música de Mozart, esta coreografía se creó con motivo del segundo centenario de la muerte de Mozart. Para este trabajo eligió los fragmentos lentos de dos de los más bellos conciertos de piano del compositor. La obra pretende transmitir la idea de dos torsos antiguos, con sus cabezas y miembros amputados, evidencia de una mutilación intencionada que, pese a todo, es incapaz de destruir su belleza, reflejando así el poder espiritual de su creador. La coreografía presenta seis hombres, seis mujeres y seis floretes, que cumplen la verdadera función de parejas de baile y en algunas ocasiones parecen más rebeldes y obstinados que una pareja de carne y hueso. Visualizan un simbolismo que está presente en toda la línea argumental. Petite Mort, que literalmente significa muerte pequeña, en lenguas como francés y árabe significa orgasmo.

LA SOMBRA DE DUATO.

El director de la Compañía Nacional de Danza, José Carlos Ramírez, que lleva en el cargo desde septiembre de 2011, tuvo que referirse al enfrentamiento que mantiene su antecesor en el cargo, el coreógrafo Nacho Duato, con el Ministerio de Educación y Cultura, a cuenta de los derechos de las coreografías que montó la compañía pública bajo su mando. Ramírez apostó por recuperar del repertorio de la CND estas obras, siempre que se llegue a un acuerdo con su autor, algo que ve cercano. «Se está trabajando para que sea posible y para que cuando haya acuerdo, estemos listos, porque ahora tenemos bailarines de distintos perfiles, por lo que podríamos afrontar cualquier disciplina, tanto piezas clásicas como contemporáneas». El actual director, que no ha hablado de este asunto con su antecesor, aseguró que hay colaboración con Duato –que estuvo 18 años en el cargo–, al que se le prestan y alquilan vestuarios y escenografías, por lo que auguró que «pronto se dé un paso más». Cuando esto se produzca, añade que dejará que sea el propio exdirector quien elija qué coreografía puede recuperar la compañía nacional, ya que «él es el creador».

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