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La creación y el cierre de comercios se equilibran por primera vez desde 2008

El Ayuntamiento inyecta 200.000 euros más al plan de modernización del sector minorista a través de Aprocom y reitera su propósito de reducir tasas. Tras el turismo, el comercio minorista abandera el PIB de Sevilla con un 9%.

el 06 ago 2014 / 09:10 h.

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Imagen de archivo de 2011 en la que se puede apreciar en la calle Asunción lo que ha sido una constante durante seis años: la destrucción del pequeño comercio. / Paco Puentes Imagen de archivo de 2011 en la que se puede apreciar en la calle Asunción lo que ha sido una constante durante seis años: la destrucción del pequeño comercio. / Paco Puentes Después de 66 meses seguidos de destrucción masiva de comercios en los que Sevilla ha perdido más de un tercio de sus tiendas –el 35 por ciento para ser exactos, precisaba ayer el presidente de Aprocom, Tomás González–, la tendencia no solo se ha frenado sino que promete invertirse. Según el responsable municipal del área, Gregorio Serrano, Sevilla se encuentra ahora mismo en «crecimiento cero»: se crean tantos comercios como los que se extinguen, con la expectativa de que «a partir de otoño la previsión es que vuelva a haber crecimiento». Una noticia que se ha hecho de rogar, que ilustra el punto de inflexión de la trayectoria económica en las postrimerías de la crisis y que ayer, en el casó de la Plaza Nueva, enmarcaba en un clima de moderado optimismo la presentación del balance del Plan de Activación del Comercio Minorista sevillano (Pacmin). Se trata de una iniciativa de fomento y modernización de estos pequeños negocios desarrollada por la federación del gremio, Aprocom, con la subvención del Ayuntamiento hispalense, ayuda que si este año se ha elevado a 150.000 euros, para 2015 la inyección será de 200.000, como anunció ayer el alcalde. Juan Ignacio Zoido, Gregorio Serrano y Tomás González comparecían ayer ante la prensa para resumir dicho balance en cuatro claves: por un lado, una mayor unión en el sector (más afiliados a las asociaciones de minoristas, y mayor consolidación de estas); por otro, el asesoramiento para la modernización de los profesionales y los métodos de trabajo, con un reciclaje permanente y el uso de las nuevas tecnologías («No quiero ver ya a ni un solo comerciante de cajón», expresaría el representante gremial de forma muy gráfica); y por último, las campañas para conseguir la fidelización del cliente de las tiendas de barrio e incentivar el consumo. Comienzan las rebajas. / J.M. Espino Foto: J.M. Espino El alcalde recordó que la apuesta municipal por los minoristas sevillanos, que aportan un 9 por ciento del PIB local (en segunda posición por detrás del turismo, con un 12 por ciento, según precisó el concejal de Economía y Empleo, Gregorio Serrano) no se reduce a este plan, por ambicioso que sea: entre otras medidas, «en 2014 hemos bajado el IBI, el IAE y el ICIO y hemos establecido nuevos beneficios fiscales para el fomento del empleo aplicables al IBI, ICIO, Plusvalía, IAE y a la tasa de aperturas», dijo Zoido, para agregar que «además, para el próximo año se eliminará la tasa de apertura de todos los nuevos locales y la tasa de basuras para los locales que no tengan licencia de ocupación y para aquellos que tengan menos de 20 metros cuadrados, así como una bonificación del 80 por ciento de la misma para quienes no tengan actividad en los últimos tres meses». Paralelamente a todas estas acciones y ayudas, el Ayuntamiento va a encargar a la Universidad de Sevilla un estudio que determine con precisión cuál es el peso y la magnitud del comercio en la ciudad, su economía y su empleo, trazando la radiografía del sector por zonas y desvelando sus fortalezas y debilidades. Debilidades –crisis mediante– entre las que se encuentra el citado comercio de barrio, que ha sufrido no solo la sacudida de la recesión, como todo el mundo en todos los ámbitos, sino también la reacción de los grandes centros comerciales, con ofertas y campañas contra las que era muy difícil luchar. Juan Ignacio Zoido puso ayer la lupa en estas tiendas de los barrios dedicándoles una palabra: «prioritario», mientras el representante de Aprocom explicaba que la idea es emprender en otras barriadas lo que se hace en el centro de la ciudad: convertirlas en lo que denominó «centros comerciales abiertos». Y puso el ejemplo del que se está pergeñando ahora en Los Bermejales. En esta amplia zona del sur de la ciudad, a través de la asociación Acoprober, vinculada a Aprocom, ha comenzado ya una campaña que comprende sorteos y premios, proyectos solidarios, una revista comercial gratuita con 5.000 ejemplares, mercados de arte y diseño, zona wifi gratuita para socios y clientes, animación –pasacalles, coros de villancicos–, promociones concretas, códigos QR, tarjetas de fidelización, apoyo legal y otras ventajas, ideas y actividades que persiguen la consolidación comercial del lugar. «El que no se sabe adaptar se queda fuera de juego», vaticinaba ayer el representante gremial, Tomás González, quien fijó para el Pacmin del año próximo una línea de acción similar a la emprendida en 2014.

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