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La crisis obliga a abaratar otra vez la sede de Tussam en Diego de Riaño

En menos de un año, el Consistorio ha tenido que rebajar dos veces sus expectativas por la venta del edificio de la calle Diego de Riaño, con la que busca sanear las cuentas de Tussam. Lo sacó a subasta en febrero por 13 millones de euros, y no tuvo comprador. Ahora vuelve a sacarlo a concurso por 9,5 millones. Foto: Gregorio Barrera.

el 15 sep 2009 / 19:28 h.

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En menos de un año, el Consistorio ha tenido que rebajar dos veces sus expectativas por la venta del edificio de la calle Diego de Riaño, con la que busca sanear las cuentas de Tussam. Lo sacó a subasta en febrero por 13 millones de euros, y no tuvo comprador. Luego optó por negociar con las promotoras una rebaja, hasta los 11,5 millones, y tampoco cuajó. Ahora vuelve a sacarlo a concurso por 9,5 millones.

En la calle Diego de Riaño, número 10, junto al Prado, hay un edificio municipal vacío y muy deteriorado que lleva diez meses en venta sin que ninguna empresa haya pujado por él. El inmueble en sí no vale la pena. La estructura está tan dañada, que Urbanismo ordenó que fuera desalojado hace un año y advirtió de que tendría que ser demolido. Sin embargo, el Ayuntamiento, propietario del inmueble, ofrece el terreno en el que está ubicado: 10.000 metros cuadrados para construir viviendas de renta libre, una oferta que hace sólo un año habría desatado la euforia de los promotores inmobiliarios.

La subasta pública de la antigua sede de Tussam en Diego de Riaño y de los terrenos que ésta ocupa formaban parte de una estrategia para sanear las cuentas de la empresa municipal de transportes. Tussam soporta una deuda de más de 40 millones de euros y pretendía rellenar parte de ese agujero con el dinero que sacase de la venta del edificio, situado junto al Prado. El Consistorio estimó un precio inicial de 9 millones de euros por el inmueble, pero quiso sacar el mayor partido de la subasta y, tras consultar a la empresa de tasación Tinsa, finalmente lo sacó a concurso público el pasado mes de febrero por 12.835.145 euros. Era un precio inicial sobre el que debía pujar el mejor postor, pero la subasta quedó desierta.

La crisis económica y el estancamiento del sector inmobiliario frustraron una operación que desde el Ayuntamiento se había vendido como una respuesta clave para sanear las cuentas de Tussam. Seis meses después, en septiembre, el vicepresidente de la sociedad de transportes, Guillermo Gutiérrez, buscó una alternativa y empezó a negociar directamente con las promotoras interesadas en el proyecto, para lo cual ofertó una primera rebaja del 10% sobre el precio inicial de salida: 11,5 millones de euros.

El proceso negociador tampoco ha funcionado, porque esta semana Tussam ha vuelto a sacar a concurso público el edificio de Diego de Riaño con una segunda rebaja. Esta vez ofrece el inmueble y el solar por 9,5 millones de euros, algo más del primer precio que Tussam había estimado, y que fue descartado entonces por considerarlo insuficiente. Las empresas interesadas podrán presentar su oferta hasta el próximo 22 de diciembre en la sede central de Tussam de la avenida de Andalucía. El Correo intentó ayer, sin éxito, obtener una valoración de los responsables de Tussam sobre esta situación.

Dos operaciones. La estrategia para deshacerse de la deuda de Tussam dependía de dos operaciones: una era la venta del edificio de Diego de Riaño para la construcción de viviendas de renta libre; y la otra la recuperación del edificio de Moneo en el Prado, un antiguo proyecto de la época del PP en el Gobierno local, para albergar oficinas y para la construcción de un aparcamiento subterráneo. Esa operación se está viendo truncada por la incapacidad del mercado inmobiliario de absorber las ofertas que le lanza el Consistorio. Tussam, acosada por un permanente endeudamiento, precisa de continuos créditos para asumir los gastos corrientes puesto que sus ingresos se destinan a pagar los intereses de los préstamos anteriores. El Ayuntamiento podría estudiar la ejecución de un plan de estabilidad para los próximos años, aunque de momento no hay nada decidido.

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