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Economía

La Cruzcampo entra en la ‘guerra’ de los cubos de cervezas

Establecimientos Gambrinus tratan de rivalizar con La Sureña y restar empuje a la marca Mahou

el 06 dic 2011 / 22:14 h.

Un establecimiento Gambrinus en un centro comercial ofreciendo cubos con botellines de Cruzcampo.

Mucho ha tardado pero la cerveza más sevillana, la Cruzcampo que envasa la compañía Heineken España, se acaba de sumar a la guerra de los cubos que abriera la cadena La Sureña: varios botellines en un cubo pequeño de metal repleto de hielo.

Semejante rivalidad, que irá a más y que también se traduce en una rebaja generalizada de la cerveza en los bares de Sevilla, se ha desencadenado por tres motivos. El primero, porque la marca elegida por La Sureña, franquicia de cervecerías de Restalia -grupo andaluz de restauración propietario también de los establecimientos 100 Montaditos-, ha sido Mahou, de la empresa Mahou-San Miguel, que precisamente ha desbancado del liderazgo cervecero español a Heineken. El segundo, porque ese rival está realizando una agresiva campaña de implantación en Andalucía, el mercado más fuerte para Cruzcampo y estratégico para todas las compañías del sector no sólo por el número de habitantes sino también por su benigna climatología y la afluencia de turistas, factores estos últimos que ejercen gran poder de arrastre sobre el consumo de la rubia. Y, por último, porque la crisis económica deja al descubierto que el público sevillano no es tan fiel a las marcas arraigadas, algo que, por lo demás, ocurre en todos los productos de la alimentación y las bebidas.

Así, ya se pueden ver establecimientos de Gambrinus, cadena de bares temáticos de Heineken España, que ofrecen seis botellines de Cruzcampo por un precio de 5 euros. Es decir, cada uno sale a 83 céntimos.

La Sureña, en cambio, arrancó su implantación en la capital hispalense -ahora tiene cuatro establecimientos, más un quinto en Castilleja de la Cuesta- con cinco botellines de Mahou por 3 euros. Cada uno, 60 céntimos. El precio es "muy agresivo", aunque para la firma Mahou-San Miguel la alianza con la cadena de restauración está siendo un importante canal para penetrar no sólo en esta ciudad, un tradicional granero para Cruzcampo, sino también en Andalucía entera, indican fuentes de la industria alimentaria regional y suscriben en asociaciones hosteleras de Sevilla.

No en vano, el grupo Restalia, con orígenes andaluces, admite que posee ambiciosos planes de aperturas en la comunidad. En estos momentos, son 20 sus establecimientos y pretende sumar otros 25 en el primer semestre de 2012. La enseña está presente en Cádiz, Sevilla y Huelva y el objetivo es estarlo en todas las provincias mediante franquicias.

Por su parte, el golpe decisivo para el desembarco de la empresa Mahou-San Miguel en Andalucía fue la adquisición de la granadina Cervezas Alhambra -que mantuvo no pocas disputas con la dirección de Heineken España- en 2006. Y con esa operación, no sólo desbancó a Heineken España -su sede social está en Sevilla- del liderazgo de la producción nacional, sino que se hizo fuerte en el canal de restauración de Granada y Córdoba, dado que en esta última Alhambra era propietaria de la cervecera Sureña.

Aunque a Cruzcampo todavía nadie consigue toserle en Sevilla, Mahou-San Miguel y la tercera gran compañía del sector, Damm, están atacando tanto vía bares como en los eventos de gran consumo de cerveza, entre ellos la Feria de Abril.

Por lo demás, la cadena La Sureña, que apenas tiene un año en el mercado aunque su red de cervecerías ya está en cinco regiones españolas, combina el reclamo de los cubos de cerveza a 3 euros con una carta basada en ibéricos, maricos y quesos, y no comercializa bebidas alcohólicas que no sean cerveza o vino. Los domingos, dos cubos (es decir, 10 botellines) por idéntico precio, 3 euros. Mientras, los jueves las raciones son dobles y cuestan igual.

Los bares. Pero esta larga crisis económica y la fama que está adquiriendo La Sureña -un ejemplo, el establecimiento ubicado en las Setas (Metropol Parasol) en la sevillana Plaza de la Encarnación- conducen a no pocos bares a abaratar la cerveza, con las cañas por debajo del euro cuando antes incluso lo superaban.

La guerra de la cerveza, pues, se ha abierto en la restauración. Sus balas: el precio.

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