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La Décima de Martín Casillas

Martín Casillas puso en pie al Santiago Bernabéu, que ovacionó a Iker.

el 26 may 2014 / 13:32 h.

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Iker Casillas MartinSin duda una noche histórica. Muchas sorpresas, promesas y sobretodo mucha alegría colmaron el Santiago Bernabeu para poner el broche de oro a una noche histórica. La décima por fin llegó y lo hizo de la mejor manera posible, con emoción, coraje y mucha pasión del Real Madrid y el Atlético de Madrid. La final de la Champions 2014 se ha hecho un hueco en la historia del fútbol por tantos momentos. Desde el histórico y milagroso gol de Sergio Ramos, que dio un soplo de aire fresco a los merengues, hasta la multitudinaria celebración en Cibeles y en el templo blanco. Ayer llegó el día de la celebración en la casa de los madridistas. El Santiago Bernabeu abrió sus puertas para brindar 45 minutos de una celebración que exaltó a todos los jugadores. Todos fueron presentados y hasta estrenaron la canción de la décima cantada por ellos mismos y entonada por Carlo Ancelotti en el estadio. Fueron momentos de conmoción y mucha euforia, sin duda un día único que todos los jugadores quisieron compartir junto a sus seres más queridos y junto a todos los madridistas. La mayoría de ellos saltaron con sus hijos al campo en los últimos momentos de la celebración. Gareth Bale, Xavi Alonso, Angel Di María, Marcelo y Pepe fueron algunos de ellos, pero el gran protagonista indiscutible fue Martín, el hijo de Iker Casillas y Sara Carbonero que nos ha encandilado a todos. El estadio estalló en una gran ovación cuando el cubo central enfocó al capitán con su niño en brazos. Martín, asustado, comenzó a llorar mientras su padre le calmaba con caricias y muchas sonrisas. Todos los españoles pudimos ver el lado más cariñoso del guardameta blanco y ejerciendo de padrazo mientras celebraba la décima a lo grande. Martín fue el protagonista de la noche y prepresentó uno de los mejores momentos de toda la celebración de la Champions 2014, los demás jugadores compartieron arrumacos con el pequeño que, aunque asustado, se lo pasó en grande.

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