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"La dieta vegetariana es sana para nosotros y para los animales"

el 17 feb 2012 / 18:40 h.

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La responsable de Igualdad Animal en Andalucía, Conchi Ponti.

Hace unos años su empeño y el de su organización, Igualdad Animal, parecía descabellado. Promover el vegetarianismo estricto (lo que se conoce como veganismo) y salir a la calle para clamar que humanos y animales somos iguales ante el dolor y ambos merecen idéntica consideración moral. Hoy, tras este argumento hay miles de simpatizantes y un movimiento mundial que se extiende por los cinco continentes. Para Conchi Ponti -licenciada en Educación Infantil y pequeña empresaria- ya no vale únicamente con posicionarse en contra de las corridas de toros. Hay que ir mucho más allá.  Y esta misma mañana llenarán de cruces la Plaza Virgen de los Reyes, un improvisado camposanto que recuerda a los miles de millones de animales abandonados y sacrificados en el mundo.

-¿En qué momento de su vida pasó a convertirse en activista por los animales?

-Estudiaba magisterio y al lado del campus apareció allí una yegua atada. Estaba totalmente destrozada y no pudimos hacer nada, ya que tenía un propietario que no tenía intención de hacerle daño, simplemente ya no le servía para nada y la mantenía como podía. Vi claro que el humano, salvo excepciones, no es cruel con los animales, piensa que estos son inferiores y les pertenecen. Yo en esa yegua vi a un individuo explotado al que le habían quitado todo. Comprendí la magnitud de esta injusticia.

-En comparación con otras ciudades. ¿Le costó implantar en Sevilla Igualdad Animal?

-En Sevilla el movimiento de derechos animales está surgiendo algo más tarde que en otras ciudades, sin embargo lo está haciendo con muchísima fuerza. El contexto es diferente, pero no necesariamente peor.

-Ustedes han realizado aquí impactantes acciones, como la pancarta antitaurina que descolgaron de la Giralda. ¿No cree que este tipo de actos puede dar argumentos a quienes están deseando tildarles de vándalos?

-Cada acción que llevamos a cabo la preparamos de una forma minuciosa. Para el descuelgue en la Giralda realizamos consultas con expertos en patrimonio para no dañar el monumento. Fue una acción que coincidía con el inicio de la Feria de Abril y logramos una gran repercusión mediática. Así conseguimos poner sobre la mesa una vez más el debate sobre los derechos animales.

-También pusieron muy nerviosos a los carniceros del mercado de la calle Feria cuando llenaron de fuchina roja el suelo. ¿Lograron convertir a alguien en vegetariano?

-El resultado de esa acción en otras ciudades había sido muy positivo, llamando mucho la atención sobre el uso de animales en alimentación. Cuando la llevamos a cabo aquí, los carniceros se pusieron muy violentos, a pesar de que en ningún momento se manchó nada de su local, si no la vía pública, que nosotros mismos limpiamos. No era una acción contra ellos, si no una forma de suscitar debate sobre el enorme sufrimiento y sangre que derraman cada día millones de animales en los mataderos.

-En la gran ciudad el consumidor no está en contacto con el sacrificio de los animales. ¿Cambiaría algo si tuvieran que contemplar el proceso?

-Sí. La mayoría de las personas comen carne pero desconocen el sufrimiento y la privación a la que han sido sometidos los animales que terminan en los platos. Por ello, realizamos investigaciones y documentamos todo el proceso. Sabemos que con esa información, la decisión es diferente, y muchos han optado por el veganismo, una forma de vida que rechaza el uso de animales.

-¿Se atrevería a cotejar sus análisis con los de una persona omnívoro?

-¡Por supuesto! Una dieta basada en vegetales es viable en cualquier etapa del ciclo vital, tal y como recoge la Asociación Americana de Nutrición y Dietética. Siempre me gusta decir que tanto la dieta omnívora como la dieta vegana (100 % vegetariana) son igual de sanas, solo que la segunda es sana también para los animales.

-¿Se duerme bien sabiendo que tienen tantos enemigos: los del lobby taurino, peleteros, ganaderos...?

-Es comprensible que quienes viven de la explotación animal no quieran que nuestro trabajo dé sus frutos. Pero millones de animales nos necesitan, y necesitan un cambio en la mentalidad de nuestra sociedad. No se trata de hacer enemigos, se trata de un cambio social que marca la diferencia entre vivir o morir para muchísimos animales.

-Alguna satisfacción personal le darán los animales después de tanta lucha...

-En un acto por los derechos animales se leyó un manifiesto en el que se decía: "Formáis parte del movimiento social más altruista de la historia". Y creo que es una frase muy cierta. Aunque por supuesto es innegable que produce una gran satisfacción ver a muchos animales disfrutar de su vida en libertad después de haber sido rescatados de centros de explotación. La felicidad ajena es algo muy hermoso.

-¿Cómo desmonta el tópico que reza que detrás de los animalistas sólo hay antisistemas?

-La defensa de los animales parte de una premisa de equidad que puede ser compartida por multitud de personas, independientemente de clichés o estereotipos. Desmontar ese tópico es tan sencillo como venir a cualquier evento que organicemos y comprobarlo por uno mismo.

-¿Le vale de algo un ciudadano que se manifiesta ante la Maestranza y que luego se va al Real a ponerse ciego de jamón?

-Puede ser el primer paso para una persona que luego vaya planteándose todo lo demás. El uso de animales está tan interiorizado que en primer lugar vamos cuestionando aquello que nosotros no hacemos y que pensamos que no es necesario. Siempre cuesta mucho más comprender que también es innecesario el sabor de la carne, y que podemos nutrirnos y disfrutar de sabores sin que haya que matar animales para ello.

-¿Qué responden a quienes dicen que si toda la humanidad fuera vegetariana se provocaría un caos natural?

-El vegetarianismo es perfectamente viable: el mar no nos necesita en absoluto para autorregularse y si así fuera siempre se podrían buscar métodos no agresivos con los individuos que lo habitan. En cuanto a los cultivos, el problema que existe en el mundo no es de recursos para alimentarnos a todos, si no del reparto de esos recursos.

-¿Les preocupa la desaparición del toro de lidia o del lince?

-Nos parece más prioritario defender al individuo antes que a la especie. El individuo es el que siente y sufre, la especie no.

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