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La emoción de la música

el 30 jun 2012 / 18:09 h.

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Teatro de la Maestranza. 29 de junio. Programa: Sonrisas y lágrimas de Rodgers y Hammerstein Dirección: Jaime Azpilicueta Dirección musical: Julio Awad Intérpretes: Silvia Luchetti, Carlos J. Benito, Noemi Mazoy, Loreto Valverde, Jorge Lucas y Yolanda García.

De todos los musicales que compusieron Richard Rodgers y Oscar Hammerstein, entre ellos Oklahoma y El rey y yo, The sound of music es el último -Hammerstein, el letrista, falleció unos meses tras el estreno- y más popular. Mary Martin impulsó su composición impresionada por las legendarias historias de la familia Von Trapp, austriacos acosados por los nazis, y Julie Andrews la inmortalizó en celuloide, entrando desde entonces en la memoria colectiva. Ahora se ha convertido en el segundo musical clásico, tras My fair lady, que se produce en nuestro país; e imitando una práctica frecuente en Estados Unidos, se ha estrenado de gira antes de debutar en la Gran Vía.

El tema central de esta comedia no es sino la misma música, cómo influye en nuestra vida y emociones.

Estas partituras ya nostálgicas se concebían para gran orquesta, mientras hoy se defienden con pocos músicos y mucho teclado electrónico. El resultado perjudica a las magníficas orquestaciones originales de R.R. Bennett, a pesar de lo cual Awad se las ha ingeniado para respetarlas al máximo con gran solvencia. Azpilicueta, quien cuenta ya con amplia experiencia en el sector, ofrece un espectáculo dinámico y desprejuiciadamente deudor del imaginario creado para la película de Robert Wise. Quizás en los momentos más dramáticos falte tensión y los aspectos más almibarados estén potenciados, pero la alegría, fundamental en el género, está sobradamente lograda. Lucheti luce una bonita y muy bien modulada voz, además de dar buena cuenta de ese dinamismo escénico, mientras Benito borda el carácter melancólico del capitán pero ofrece registros vocales limitados.

Noemi Mazoy destaca con una voz de potente emisión y generosa en sobreagudos, y los niños, entre ellos los sevillanos elegidos para la ocasión, sobre todo la pequeña María Ales, hicieron las delicias de un público entregado y participativo.

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