miércoles, 12 diciembre 2018
21:07
, última actualización
Local

La escuela está vieja

Padres y madres del colegio público Lora Tamayo, de Bellavista, denuncian que el centro está hecho una pena: antiguo, feo, con desconchones... Y el director dice que la solución sería tirarlo y hacer otro.

el 10 may 2014 / 23:12 h.

TAGS:

Grietas y desniveles en el pavimento del colegio. Grietas y desniveles en el pavimento del colegio.

Como posibles escenarios que inspiren en el alumno el amor por el conocimiento y el gusto por la disciplina del aprendizaje, la verdad es que a cualquiera se le podrían ocurrir un par de sitios antes que el colegio público Lora Tamayo, en Bellavista. El centro padece un serio problema de fealdad, para lo que son los gustos actuales y, en general, los gustos. Pero además, parte de los padres y madres de los chiquillos que allí cursan educación infantil y primaria llevan su protesta más allá, y señalan distintos desperfectos que, en su opinión, no son de recibo. Rufino Álvarez Rubio, presidente de una de las dos ampas de la institución, Unidad, lo resumía ayer del siguiente modo: «Se inauguró el año 1968, desde entonces no ha tenido una gran reforma; no se ha modernizado ni actualizado; sus puertas y muchas ventanas son originarias; el patio, totalmente parcheado y desnivelado, presenta un grave peligro para los niños; el parque infantil es un terregal; fachada lamentable; columnas estructura lamentables; aulas infantiles con humedades y otras eran las antiguas cocinas; el muro que rodea el centro es propio de un penal, antiestético total». No es lo más bonito que se ha dicho de un colegio.

El director del mismo, Rafael Carmona, no tiene más remedio que compartir el veredicto de Álvarez porque los hechos saltan a la vista, aunque su lectura de los mismos es más indulgente e incluye también cosas buenas. La principal de todas ellas, según dice, es que el edificio no se va a caer ni nada por el estilo. «Vinieron unos arquitectos de la Junta de Andalucía para comprobar los desperfectos y certificaron que no hay peligro ninguno. ¿Que hay grafitis? Pues sí. ¿Que habría que pintar? Pues sí. Pero peligro no hay. Yo tengo a mi hija estudiando aquí. Otra cosa es que es un edificio viejo al que apenas se le ha hecho nada desde que se construyó, y ahora, para adaptarlo a la normativa vigente de seguridad, que es muy rigurosa, habría que tirarlo abajo y hacer un centro nuevo. Y eso es impensable ahora mismo».

Un desconchón en la fachada deja a la vista algunos de los ladrillos. Un desconchón en la fachada deja a la vista algunos de los ladrillos.

Estas explicaciones están lejos de contentar a los denunciantes. «Este AMPA se formó hace un mes y medio ante las numerosas dificultades que encontramos en el otro AMPA para llevar a cabo estas reivindicaciones», explica Rufino Álvarez. «Tampoco tenemos al apoyo del director del cole, por increíble que parezca, estamos pidiendo que se arregle y se repare el Lora Tamayo, trabajamos en la calle porque no tenemos local en el centro, aunque según normativa nos corresponde». Sobre este asunto de la duplicidad de ampas, el director expresa su respeto a la misma dado que es algo perfectamente legal, aunque dice lamentar que la fuerza que podrían tener si estuvieran todos juntos en una sola se diluye al haber dos.

El director asiente a las críticas de la asociación, que continúan: «Las últimas actuaciones en el cole (que nos huelen a chapuza para acallar nuestras protestas) es un proyecto de hace siete años de dotarlo de un ascensor. El Lora no tiene ningún acceso para minusválidos, necesitaría cuatro ascensores para 430 niños, la obra del ascensor se paró en diciembre y de momento no tenemos ascensor. También en diciembre se paró el cambio de ventanas, las originales de hierro y puertas batientes por correderas y de aluminio, sorpresivamente faltaron ventanas y no se han podido cambiar todas...» Habla Rufino Álvarez de un comedor que se va a hacer pero que de momento no se va a usar por razón de los plazos que contempla el a menudo exasperante procedimiento administrativo. Y podría seguir con otras quejas.

«Esta es nuestra pelea, chocamos con el conformismo de la dirección y el antiguo AMPA, dicen (documentado) que no es bueno presionar a la administración, no queremos que pasen mas años siendo el Lora Tamayo el peor colegio en instalaciones del Distrito Bellavista-La Palmera».

Rafael Carmona está de acuerdo con algunas cosas; con otras, no tanto. Su versión se remonta a años atrás, cuando Bellavista era un barrio más pequeño y el colegio Lora Tamayo reunía a la mayoría de los niños del lugar. El propio Carmona fue alumno de esta escuela. Estaba también el colegio Bandarán, que tenía menos ocupación pero que, según dice, fue cobrando importancia conforme se hicieron los poderosos edificios de los Jardines de Hércules. En aquel centro, más nuevo que el Lora Tamayo, se hicieron obras y reparaciones y se puso mejor que el otro... pero acabó por no dar abasto. Pidió una tercera línea de estudios y se le denegó. De modo que el vecindario más cercano, de tres años a esta parte, tuvo que empezar a mandar a sus hijos a ese otro centro próximo al Hospital de Valme. Cosa que hicieron de mala gana, a juicio del citado, «y pensando que se iba a caer abajo».

El presidente de la AMPA Unidad insiste en sus críticas y reserva una buena ración de palo en la cabeza para las administraciones: «El Ayuntamiento de Sevilla reconoce que son competencias suyas… ¿y a que esperan?», y encima «el distrito dice que el Ayuntamiento ha hecho un esfuerzo presupuestario con el Lora, nos gustaría ver dónde». Da la sensación de que las cosas van a seguir igual de feas en esta escuela.

  • 1