miércoles, 19 diciembre 2018
08:01
, última actualización
Cofradías

«La Esperanza tiene todos los alicientes para ser un referente en Sevilla»

2015 será un año intenso para el último Paquirri. La oferta irrechazable para volver a torear habrá de simultanearla por unos meses con su mayor ilusión, la de ser hermano mayor de la Esperanza de Triana

el 28 dic 2014 / 16:00 h.

600_Imagen REVISTA SS 1-Plaaanill (5911071) El torero aspira a conseguir un sueño, el de ser hermano mayor de la Esperanza de Triana. / Rodríguez Aparicio Nueve kilos ha de perder de aquí a marzo, fecha prevista para su reaparición en los ruedos. La temporada del 20 aniversario de su alternativa coincidirá con la campaña electoral en la calle Pureza, de la que espera salir en junio como hermano mayor de la Esperanza de Triana. —¿Presentarse a hermano mayor es un guiño a la memoria de su abuelo? —No. Para mí el que mi abuelo haya sido hermano mayor de la Esperanza de Triana es un orgullo y una satisfacción. Pero yo me presento porque soy tan hermano como el que más, siento mi hermandad como el que más, nadie quiere a mi hermandad más que yo –igual sí, pero más que yo, no– y en cierto modo me llama. Tengo la necesidad hacia mi Cristo y hacia mi Virgen de aportar mi granito de arena. Pero no lo veo como una obligación, al contrario. —¿Por qué un personaje público como usted se decide a dar un paso tan importante? —Me hace ilusión. Estoy en un momento tanto profesional como personal para dedicarle a mi hermandad tanto como me ha dado ella a mí, porque sé que es algo que me va  llenar de satisfacción interna, de mi alma y de mi espíritu. Hay otros a los que les puede hacer ilusión otras cosas y a mí lo que me hace ilusión y donde creo que verdaderamente puedo aportar mi granito de arena es siendo hermano mayor. —¿Su proyecto es de tres años o está armando un gobierno para dos mandatos? —El nuestro es un proyecto que no es a tres años, pero tampoco es a seis. Entiendo que habrá muchos hermanos a los que también les puede hacer ilusión ser hermano mayor de la Esperanza de Triana, como me hace ilusión a mí. El grupo que estamos echando este proyecto para adelante nos plantearemos estar tres años en el cargo, pero será un proyecto ambicioso, de manera que el que venga detrás pueda seguir el camino abierto. Ése es nuestro reto. —Supongo que, como persona inteligente y calculadora que es, antes de meterse en esta carrera habrá sondeado sus posibilidades, ¿no? —Sí. El presentarme a hermano mayor ha sido una decisión meditada. Yo estaba en mi casa, me llamaron un grupo de hermanos y me plantearon la posibilidad de elaborar una candidatura. Me dijeron que creían que yo era la persona adecuada para ocupar el cargo de hermano mayor. Me toca porque mi perfil va más ligado a eso. Porque a mí me meten a mayordomía y el lío que puedo montar es menudo. Evidentemente todos tenemos unos perfiles, unas casillas donde encajamos y otras no. Yo me veo de hermano mayor, no me quieras ver de otra cosa. ¿Sobre la pregunta que me haces? Lo primero que hemos hecho es consultar a nuestros mayores. En mi casa y en mi hermandad siempre me han inculcado ese respeto hacia los mayores. Hemos pedido a nuestros mayores que nos den su beneplácito, su consejo y su opinión. Yo no vengo aquí a imponer mi ley ni mucho menos. Al revés, quiero y necesito contar, por encima de todo, con todos nuestros mayores y todos nuestros hermanos. Ni una junta es el hermano mayor. Ni una hermandad son las 19 personas de una junta. Una hermandad la conforman todos sus hermanos y el barrio donde se asienta. Y yo quiero contar con todo eso. ¿Cosas que tenemos pensadas? Pues crear comisiones que apoyen a cada uno de los cargos de la junta de gobierno y contar con muchísima gente válida que hay en la hermandad. —¿Pero cree que cuenta con los suficientes apoyos? —Yo quiero pensar que sí. —¿Cuáles serán las líneas maestras de su programa de gobierno? —Queremos transparencia absoluta en todo lo que se refiere tanto a la parte económica de la hermandad como a cualquier proyecto que ésta desarrolle. Los hermanos tienen que ser más partícipes de esos proyectos. Queremos actualizar la hermandad, pero que nadie se piense que vamos a cambiar nada. Lo que planteamos es actualizarla a los tiempos que vivimos. Para eso creemos que es necesario profesionalizar dos o tres áreas de la hermandad: mayordomía, secretaría y, si me apuras, como ya han hecho otras hermandades, el área de priostía. Fundamental es también la juventud y la formación. Soy una persona que me agarro tanto a mi fe, soy tan creyente y a mí me ha servido tanto que yo quiero transmitir eso a los demás, porque creo que les puede ayudar. Y sobre todo, formar a la juventud, que es la que va a heredar la hermandad, prepararla y enseñarle lo que significa ser hermano de una hermandad. —¿Actualmente la hermandad goza del peso institucional que merece? —El mayor tesoro que tiene la Esperanza de Triana, aparte de su Cristo y de su Virgen, son sus hermanos y su barrio. Creo que la Esperanza de Triana tiene capacidad y cuenta con todos los alicientes para ser un referente en Sevilla. Un referente además en asuntos como caridad, donde también nos pensamos volcar, y en experiencia, en enseñar a ser cristiano. Nuestro proyecto es muy ambicioso porque va dirigido a la base, ahí es donde queremos emplearnos. —¿Considera que la hermandad no ha sabido aprovechar en los últimos tiempos ese potencial? —Yo no soy quien para juzgar ni vengo para ello, ni muchísimo menos. En mi hermandad no me han enseñado a eso. Estoy para apoyar a mi hermandad y me pongo a disposición del hermano mayor actual, de todos los que han estado y de los que vengan. Podrán contar conmigo siempre al cien por cien para todo lo que necesite la hermandad de mí como hermano. —¿Qué les responde a quienes tratan de desacreditar su candidatura asegurando que solo lleva a sus amigos costaleros en la lista? —Que se esperen primero a conocer quién va en la junta. Ahora mismo son elucubraciones, ni yo lo tengo claro del todo. Sí te puedo decir que la junta tal y como la entendemos va más allá de 19 personas. Va a ser una junta cohesionada, con un mismo sentimiento y una misma forma de pensar. Va a ser una junta para trabajar, porque luego hay que trabajar durante tres años. Lo más bonito de esta junta es que ningún miembro de los que pueden llegar a ocupar un cargo quieren estar en una junta. Eso es destacable. —Se habla de gente joven con suma preparación. —Yo creo en ese perfil. Gente preparada profesionalmente, gente que ronda mi edad –voy a cumplir 41 ahora–, pero sobre todo gente con mucha ilusión y que quiere mucho a su hermandad, con ganas y muy conscientes de lo que es dar este paso y de lo que hay que dedicarle. —¿Es cierto que ha tendido puentes a la actual junta de gobierno para que solo concurra una candidatura en junio? —A mí me gustaría. Creo que eso es bueno para las hermandades. Creo en esa cordialidad. Dos o tres candidaturas, como hemos llegado a vivir en la Esperanza de Triana, creo que eso hace un daño a la hermandad tremendo. Por eso creo que a la hora de confeccionar la candidatura hay que apostar por gente que no haya estado en juntas anteriores porque al estar al frente de alguna responsabilidad llegas a tener roces con hermanos y pequeñas rencillas. Creemos fundamental mirar adelante siempre y no quedarnos estancados en el pasado. Eso creo que es fundamental en este momento para la Esperanza de Triana. —¿Ha obtenido ya respuesta de la junta actual para fraguar una sola candidatura? —Entiendo que tenemos que tener más conversaciones. Creo firmemente que esto tiene que ser una transición lo más amable posible. En caso de que hubiese otra candidatura debe reinar la cordialidad y el respeto. Somos hermanos y no entiendo otras artes, otras mañas. En esa dirección trabajaré. —¿Sabe exactamente a cuánto asciende a día de hoy la deuda de la hermandad por las obras de la capilla?   —A mucho. Más o menos lo sé, pero permíteme que no se lo exprese. No es mi cometido. —¿Y hay alguna fórmula mágica para reducir esa deuda? —No existe. Mucho trabajo, mucha ilusión, gente con ganas de aportar ideas y de trabajar después. —¿La consigna de su candidatura será no entrar en una guerra de descalificaciones?   —Yo es que eso no lo concibo. Si yo tengo que descalificar lo que ha hecho alguien, mal ejemplo estaría dando a mi hija y a nuestros jóvenes. Tampoco concibo que nadie lo haga dentro de la hermandad. No espero ningún juego sucio y pongo la mano en el fuego por los que estamos llevando este proyecto a cabo. Tenemos las ideas muy claras, vamos a contárselas a todos los hermanos porque es nuestra obligación, pero nada más. Yo es que estas cosas no las entiendo, no me caben en la cabeza. Seré muy idealista o muy inocentón, pero no pienso entrar en esos juegos. —¿Se ve ya como hermano mayor en una reunión de la Madrugá en la que haya disputa de minutos en juego? —Me veo y me ilusiona el poder aportar mi granito de arena donde se necesite. Evidentemente, tengo mi criterio y voy rodeado de gente preparada, y evidentemente en todas esas reuniones si puedo arrimar el ascua a mi sardina lo voy a hacer. Pero has tocado un tema muy delicado en el que se ven muchas hermandades perjudicadas y que hay que tratar con la delicadeza y el respeto necesarios. —¿Teme que su popularidad acabe arrastrando a la hermandad a una súper exposición en la prensa del colorín y el papel couché? —No. No tiene nada que ver. Esa crucecita que llevo yo es mía. A la hermandad no le va a afectar. A lo mejor sí me afecta a mí, porque el ser tan popular crea prejuicios y hay gente que puede pensar mal. A mí me pueden acusar de muchas cosas, menos de buscar fama a través de una vara dorada de la Esperanza de Triana. Pero sí es verdad que hay gente que no me conoce. A mí me conocen mis amigos. Si yo pensara por un momento que algo de mi vida personal o privada pudiera afectar negativamente a la Esperanza de Triana le aseguro que no estaría aquí. De costalero a hermano mayor. Su infancia son recuerdos de carreras por la capilla y mañanas de Jueves Santo poniendo banderitas de solapa. Considera a la hermandad de la calle Pureza como su «primera casa». Desde el año 2004 tiene la dicha de formar parte de la cuadrilla del Cristo de las Tres Caídas y sus compañeros de trabajadera lo tratan como a uno más. Prepara su silla de costalero con la misma ceremoniosidad que preparaba en una silla la ropa de torear. Ahora, el Fran que muchos de sus hermanos conocen por la tele aspira a ser «el hermano mayor de todos».

  • 1