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La Fiscalía pide 18 años por el atropello del Polígono Store

El Ministerio Público cree que esperó “consangre fría” a que la víctima cruzara la calle para arrollarla.

el 07 may 2012 / 20:17 h.

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La Fiscalía de Sevilla tiene claro que el atropello mortal ocurrido el 13 de diciembre de 2010 en el Polígono Store fue intencionado, "con sangre fría" para esperar a que la víctima, Manuel Alías, cruzara la calle para llevárselo por delante. Por eso ha solicitado para el presunto autor, Juan Francisco Gámez, 18 años de prisión por los delitos de asesinato y conducción temeraria. El joven será enjuiciado por estos hechos ante un jurado popular.

Según consta en el escrito de acusación del fiscal de Seguridad Vial, Luis Carlos Rodríguez León, al que tuvo acceso este periódico, el procesado y la víctima estaban con sus respectivos compañeros de empresa en la cena de Navidad en unos salones del Polígono Store. Sobre las tres de la madrugada se produjo un incidente entre "algunos de los integrantes de los grupos, porque al parecer alguien había estado intentando llevarse el espejo retrovisor de uno de los vehículos aparcados en el exterior".

Uno de los compañeros del ahora acusado alertó de lo que estaba ocurriendo en la calle. Uno de los turismos afectados era el de Juan Francisco Gámez que "al oír esto enfurecido empezó a vociferar: me cago en los muertos como coja a alguien lo mato". El joven, de 28 años, bajó con otro compañero para revisar los vehículos y al no encontrar al responsable abordó ya dentro del local a uno de los compañeros del fallecido para "agarrándole del pecho pedirle explicaciones de lo que estaba ocurriendo". Esto provocó que se generara una reyerta, en la que los componentes de ambos grupos "acabaron golpeándose". De hecho, según el fiscal, el acusado "llegó a coger una botella por el cuello y rompiéndola, pretendió bajar a agredir a alguien", tras lo que "pateó diversos coches de los miembros del otro grupo, generándose una nueva pelea en el exterior". Unos hechos por lo que será juzgado en otra causa.

Durante esta última reyerta, el acusado se montó en un vehículo junto con un compañero, "gritando algo semejante a: los voy a atropellar o me los voy a llevar por delante". El acusado puso el coche en marcha y supuestamente hizo varios amagos de atropello al otro grupo, "dando acelerones marcha a delante y marcha atrás".

Esperó a la víctima. En una última acometida, el procesado aparcó tras un camión y al ver pasar caminando a Manuel Alías "espera a que éste rebase su posición para seguidamente arrancar el coche, acelera bruscamente y emprendiendo la marcha a toda velocidad arremete contra él con la clara intención de atropellarle y causarle la muerte, golpeándole inesperadamente por la espalda". La víctima salió lanzada por los aires, cayendo entre dos coches y golpeándose en la cabeza, lo que le provocó la muerte de forma inmediata.El acusado, "pese a que su acompañante le había advertido que había golpeado al peatón", huyó del lugar a gran velocidad. De hecho, algunos de los compañeros de la víctima intentaron seguirle, pero el procesado iba a más de 140 kilómetros por hora, lo que hizo que incluso golpeara a dos vehículos. Juan Francisco Gámez dejó a su compañero en la sede de la empresa en la que trabajaban y se marchó a casa de su novia a la que le contó lo ocurrido. "Que se joda, que yo no le robo a nadie", le dijo, según el fiscal. Luego fue a su domicilio, donde fue detenido por la Policía sobre las 6.30 horas.

En ese momento, el acusado preguntó a los agentes "qué le ha pasado al quien he atropellado". Los policías, al apreciar "halitosis alcohólica", le realizaron la prueba de alcoholemia dando un resultado de 0.35 de alcohol en aire por litro expirado. Para el fiscal, "no consta por prueba alguna" que el acusado tuviera afectadas sus facultades para conducir, dada las maniobras que hizo. Además, era "consciente de lo que hacía, pues esperó con sangre fría a que su víctima estuviera en la calle en una posición adecuada, para poder realizar la maniobra y atropellarle de forma que no pudiera evitarlo". Por ello, le reclama 17 años por asesinato y uno por conducción temeraria; la privación de conducir vehículos durante tres años; y una indemnización de 105.676 euros para la novia y 17.000 para los padres.

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