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Cultura

La hora dulce de los cuentistas

Una nueva ola de autores españoles como Care Santos, Félix J. Palma, Ángel Olgoso y Juan Jacinto Muñoz Rengel confirma el vigor y efervescencia del género

el 10 ene 2010 / 22:09 h.

La escritora Care Santos.
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De seguir las cosas como hasta ahora, muy pronto el auge del cuento en España no será noticia; pero hasta que llegue ese momento, tanto el público como los agentes del mercado no dejan de asombrarse con la excelente guarnición de escritores que está manteniendo este género a una gran altura.

Uno de los títulos mejor recibidos el pasado año fue Los que rugen (Páginas de Espuma), de la escritora barcelonesa Care Santos, en el que aporta bocanadas de aire fresco a la literatura fantástica y más concretamente a la tradición del relato de fantasmas.

"Empecé en el relato y seguramente acabaré en él", asevera la autora, quien cree que las formas breves de la narrativa han conquistado un espacio importante en los últimos años, aunque haya que seguir desterrando muchos tópicos. "Lo bueno es que quienes cultivamos el cuento somos muy militantes, ¡y jóvenes!, de modo que tenemos cuerda para rato. No creo que se nos acaben las fuerzas".

Care Santos es además uno de las pruebas fehacientes de que este florecimiento no distingue entre sexos, junto a autoras como Patricia Esteban Erlés, Pilar Adón, Ana María Shua y un largo etcétera. "Me repatea hablar de estos temas, pero sospecho que a este paso los tíos van a acabar apelando a la paridad como único modo de hacerse visibles. Se puede decir que hemos ganado un terreno que ya teníamos, aunque antes no fuera visible", agrega.

En la misma editorial apareció recientemente La máquina de languidecer -premio Sintagma 2009-, una colección de excelentes microrrelatos del granadino Ángel Olgoso, quien empezó en esto de las brevedades hace más de 30 años, y hoy es un referente en el género. "Nunca me ha preocupado que el cuento no sea comercial. Es más, a estas alturas casi me molestaría que tuviera el predicamento de la novela. Prefiero ver el relato como una delicatessen, un bebedizo exquisito o un lingote de oro", explica.

Las historias de Olgoso, que participan por igual de la fantasía cortazariana como de la metaliteratura a lo Denevi, destacan en un panorama en el que, según el autor, "se está viviendo cierta efervescencia, con editoriales que incluso se dedican en exclusiva al género, pero que sigue siendo un tanto menospreciado por el público en general. Muchos siguen sin aceptar eso de cambiar de mundo cada pocas líneas o cada pocas páginas", lamenta.

Algo similar opina el malagueño Juan Jacinto Muñoz Rengel, que tras revelarse como antólogo en libros como Ficción Sur o Perturbaciones ha publicado recientemente su propio libro de relatos, De mecánica y alquimia, publicado en Salto de Página.

"El mercado todavía no da su tajada a los cuentistas, la reserva para el tocho best-seller", comenta, "pero no podemos ignorar que estamos en un momento sin precedentes. Nunca ha habido en España, que se sepa, tantos autores escribiendo con dedicación al género, trabajando el cuento dentro del canon e innovando desde él. Ahora se da la circunstancia de que coinciden en las librerías nombres consolidados como José María Merino, Carlos Castán, Cristina Fernández Cubas o Gonzalo Calcedo con un montón de gente joven".

Muñoz Rengel explica que "aún cuesta más trabajo colocar un libro de relatos que una novela, por ejemplo, en los grandes suplementos. Parece que siempre te ponen el pero. Y por otro lado, te das cuenta de que poco a poco se vence el miedo de los editores y los libreros a apostar por esto".

Otro de los nombres de referencia en el género breve andaluz y español es Félix J. Palma, que ha desarrollado la mayor parte de su carrera como cuentista, aunque el espaldarazo definitivo le haya venido con una novela de largo aliento, El mapa del tiempo. Este año, sin embargo, regresará a la narrativa corta, también con Páginas de Espuma, con un libro titulado El menor espectáculo del mundo.

"Aún estoy pendiente de reunirme con el editor para seleccionar los cuentos que verán la luz. Todos van en la línea de los de mis anteriores libros, mezcla de fantasía y absurdo", afirma.

Palma no es demasiado triunfalista respecto del panorama actual, e insiste en la necesidad de seguir peleando a pesar de los vientos favorables que soplan para el cuento: "Están apareciendo nuevos cuentistas, pero de mano de las pequeñas editoriales, como Páginas de Espuma o Salto de Página, pero mientras las grandes sigan dándole la espalda, el género no transcenderá al grueso de los lectores, será siendo bocado de minorías. El lector de novela seguirá sin tener claro qué es un cuento", apostilla.

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