"La inversión en educación es la única vía de salida a la crisis económica"

Extremeño de nacimiento y «de corazón», Carlos Ruiz se erigió secretario autonómico de las Escuelas Católicas de Andalucía (ECA) tras una vida dedicada a la enseñanza.

el 16 nov 2014 / 15:57 h.

Carlos Ruiz es secretario autonómico de ECA. / J.M. Paisano Carlos Ruiz es secretario autonómico de ECA. / J.M. Paisano Soy un enamorado de la enseñanza. Estas son las palabras que Carlos Ruiz, secretario autonómico de Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), utiliza para definirse. Toda una vida dedicada a la enseñanza le ha valido para tener una posición firme ante la situación educativa actual: «Es necesario un gran pacto por la educación que agrupe a todas las ideologías y sectores de la comunidad educativa». Nuestro país es el miembro de toda la Unión Europea con mayor índice de fracaso escolar a pesar de haber promulgado hasta siete reformas educativas en las últimas tres décadas. Aunque se hace evidente la necesidad de un gran pacto nacional, nuestro sistema no acaba de dar con la tecla que nos sitúe a la vanguardia en materia formativa. ¿Por qué es tan difícil llegar a un acuerdo? Porque priman los intereses partidistas en lugar de los intereses generales de la sociedad. Para los encargados de promulgar ese gran pacto educativo cuentan más los votos que prestar un servicio general al ciudadano. Usted reclama un gran acuerdo por la educación. Bajo su perspectiva, ¿cuáles serían los agentes intervinientes en ese pacto? En primer lugar se debe configurar un escenario de consenso, predispuesto al diálogo. Este debe partir de los dos grandes grupos políticos actuales, que son los que pueden garantizar una estabilidad necesaria. A partir de ese marco, la comunidad educativa se debe convertir en protagonista. Deben ser los profesionales de la educación pública, concertada y privada los que lleven las riendas de ese pacto porque, con independencia de sus ideologías, pueden ponerse de acuerdo en las cuestiones fundamentales. Ellos son capaces de dar ese salto de calidad que requiere nuestra educación. ¿Y qué líneas básicas debería contener ese acuerdo? Fundamental para este gran pacto es tomar nota del artículo 27 de nuestra Constitución, según el cual todos los ciudadanos tienen derecho a una educación gratuita así como los padres y madres tienen la libertad de elegir el tipo de centro que quieren para sus hijos. Ese aspecto es condición sine qua non. Por otra parte, se debe poner en valor el esfuerzo como elemento imprescindible y sentar las bases para dar ese salto de calidad que nuestra educación requiere. Para ello, el bilingüismo, las nuevas tecnologías y una metodología creativa y práctica son imprescindibles. Frente a la crisis, la mejor inversión es la educativa, pero consensuada. La inversión en educación es la única vía de salida porque es imprescindible para tener buenos profesionales. Eso tiene que estar reflejado en ese pacto. ¿Qué opinión le merece la educación pública andaluza? La educación pública me merece el mayor de los respetos. Creo en ella y la considero absolutamente necesaria. Abogo porque exista una educación pública de calidad. Eso sí, el mismo respeto que yo le tengo a la educación pública pido que se le tenga a la concertada. Su patronal también se muestra en contra de la LOMCE. ¿Cuáles son las principales lagunas de ese nuevo marco legislativo? La aprobación de la LOMCE no estuvo precedida del diálogo necesario. Sin diálogo no hay consenso y una ley que se impone está abocada al fracaso. Es su mayor fallo. Era necesaria una nueva ley dados los resultados educativos de nuestro país pero siempre aprobada desde el consenso. Si me refiero a mi sector, esta norma tendría que haber insistido en la libertad de enseñanza y en la financiación de los centros concertados. El mensaje que se ha transmitido desde determinados sectores es que la LOMCE beneficia a la educación concertada y yo adelanto que eso no es verdad, todo lo contrario. En definitiva, se trata de una ley –como todas– politizada, en la que no imperan los intereses de los alumnos. Escuelas Católicas Andaluzas (ECA) es una organización patronal que aglutina a la mayoría de los titulares de los centros educativos católicos de la comunidad andaluza. ¿Cuál es el peso qué la educación católica andaluza tiene en el tejido educativo regional? La educación en Andalucía no se podría entender sin las escuelas católicas. Las instituciones educativas católicas son centenarias, pioneras en el mundo de la educación y creadoras de algunas de las grandes corrientes pedagógicas. Las escuelas católicas enriquecen la labor educativa del sistema andaluz. Nuestro sector representa al 20 por ciento del tejido educativo de la región. En total, 400 colegios en Andalucía, 225.000 alumnos y 16.000 empleados, 13.000 docentes y 3.000 no docentes. ¿Se tiene en cuenta este peso en San Telmo? No como desearía. Desde nuestro sector sólo pedimos que nuestros alumnos estén en igualdad de condiciones con el resto. Demandamos que la red concertada sea complementaria y no subsidiaria de la pública. Desde la ECA se pone de manifiesto la continua reducción de recursos por parte de la administración educativa. ¿Está ahogando la Junta de Andalucía, por cuestiones ideológicas, a la enseñanza concertada y privada? Sí. La financiación es insuficiente y además hay partidas destinadas al funcionamiento de los centros que están congeladas desde hace muchos años. Si a esto le sumamos que cobramos tardíamente… Esto está ahogando a numerosos centros concertados que sobreviven gracias a la financiación. Hace mención a la supremacía de los intereses políticos sobre los intereses generales en materia educativa. ¿Reconoce algún político en materia educativa que haya hecho prevalecer los intereses del bien común sobre los objetivos políticos? Este país ha tenido dos políticos en materia de educación que ahora serían muy necesarios: Ángel Gabilondo, del Partido Socialista, y Pilar del Castillo, del Partido Popular. Ellos se alejaron de esa crispación que no ayuda en nada. Este movimiento de consenso debe estar liderado por personas como ellas, profesionales que han creído en ello y que lo han sabido transmitir. ¿Cuáles son los principales valores que transmite la educación católica de nuestra comunidad? Respeto a la libertad, sin faltar la solidaridad, la justicia, el amor y la defensa de la vida. En definitiva, los valores evangélicos que son compartidos por todo hombre de buena voluntad.

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