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La Macarena, en el paso y sin fajín

La Virgen de la Esperanza luce ya sobre su paso de palio vistiendo el restaurado manto de tisú, con la saya realizada por ‘Paquili’ en el año 2009 y con un cíngulo regalo del mismo bordador

el 19 mar 2013 / 20:54 h.

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La Macarena en su paso. La Macarena en su paso. El martes de Pasión se desperezó en San Gil con un gran regalo para los sevillanos. A las nueve de la mañana, cuando la Basílica abrió sus puertas, la Virgen de la Esperanza amanecía entronizada en su paso de palio luciendo el restaurado manto de tisú que Juan Manuel Rodríguez Ojeda soñó y concibió en 1929 como su obrera postrera para la Macarena. Junto a este manto restaurado, con el que no procesionaba desde la Semana Santa de 2007, la dolorosa de San Gil luce una saya que nunca antes ha vestido en el paso: la conocida como saya de los Pinilla, en honor a la familia que la donó, diseñada y confeccionada por Francisco Carrera Iglesias Paquili en 2009. La pieza está realizada en hilo de oro a realce sobre otromán de tonalidad marfil y aprovecha unos bordados antiguos, del siglo XIX, pertecientes a la corporación. Luce también la dolorosa un cíngulo bordado sobre malla de oro fino, a juego con esta saya, del que penden dos corbatas y que regaló el mismo bordador. También estrena la Virgen este año tocado: en lugar de tiras de encaje, su vestidor, Pepe Garduño, ha aderezado su atavío con una mantilla de aplicación de Bruselas del siglo XIX. Llama la atención que la Virgen no luzca fajín, una prenda que ha formado parte indisoluble de la imagen de la Esperanza en las últimas décadas. No obstante, ya empiezan a acumularse algunos precedentes cercanos en que el fajín militar no ha ceñido la cintura de la Esperanza. Así, en el besamanos de la Virgen de 2008, un cinturón realizado con joyas sustituyó al habitual fajín. En aquella ocasión la Virgen vestía la saya morada, la única de Juan Manuel Rodríguez que se libró de las llamas  en el 36. Y más recientemente, en septiembre de 2010, la Macarena también dejó el fajín en casa con motivo de su salida extraordinaria hacia el Estadio Olímpico para presidir la beatificación de Madre María de la Purísima. Hartos del trasfondo político en que a veces derivan noticias como ésta, en la hermandad prefieren guardar el suspense hasta la misma mañana del Jueves Santo y, a la vez, recuerdan que siempre un día antes, el Miércoles Santo, se le da el toque final al atavío de la dolorosa. Sin ir más lejos, el año pasado fue en este día cuando se le colocó la toca de sobremanto después de que durante toda la semana de Pasión figurase sin ella. De prescindir definitivamente de esta prenda, sería la primera vez en muchas décadas que la Virgen de la Esperanza procesiona en la Madrugá sin fajín, una ausencia que, en todo caso, obedecería simple y llanamente a “cuestiones estéticas”. Restaurado por los talleres de Fernández y Enríquez, el manto de tisú –uno de los tres que alterna en sus salidas la Esperanza–, ha permanecido expuesto en la sede de la Fundación Cajasol durante cinco días antes de completar el conjunto del paso de palio. La muestra, que concluyó precisamente en la noche del lunes, ha sido visitada por un total de 21.767 personas, lo que significa un tremendo éxito de público.

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