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La madre del parricida de Año Nuevo ha declarado que actuó en defensa propia

el 06 jul 2010 / 14:19 h.

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La madre del joven acusado de matar a su padre en la madrugada del  1 de enero de 2008 en Alcalá de Guadaíra (Sevilla) afirmó hoy que "su  hijo se jugó la vida por defenderla" en la noche de los hechos, ya  que si no llega a ser por la actuación de su hijo "nos hubiera matado  a todos".  

Así lo declaró en la mañana de este martes en la segunda jornada  del juicio con jurado popular que se está llevando a cabo en la  Audiencia Provincial de la capital hispalense, y en la que también  prestaron declaración una de las hermanas del encartado y su propia  novia. La madre del procesado confirmó que su marido no quiso cenar con  su familia esa Nochevieja, y que durante la madrugada se levantó y se  fue al jardín de la casa, donde "disparó muchos tiros", al asegurar  que los vecinos lo habían despertado con el lanzamiento de petardos y  que se iba a "vengar" de ellos. Su esposa le rogó entonces que "no  hiciera eso" porque, en ese caso, iba a acudir la Policía a su casa,  "ya que los disparos se distinguían de los petardos".

Según la versión de la madre del acusado, a lo largo de la noche,  y en un momento en que su marido "parecía más tranquilo", éste la  apuntó con dos escopetas y la siguió hasta el salón, donde prosiguió  con esa actitud, una escena que contempló su hijo. La madre del imputado declaró que no era la primera vez que su  marido protagonizaba un episodio de agresividad contra ella, ya que  "en víspera de Navidad", su marido "la apuntó con una navaja" y le  dijo que "iba a matarla a ella y a todos".

"FUERA DE SI"

En su declaración también dijo que, en las semanas previas al  suceso de Año Nuevo, su marido "no dormía por las noches" y "estaba  totalmente fuera de sí", algo que pudo comprobar el psiquiatra que lo  atendía, quien, en una revisión que le realizó en noviembre de 2007,  afirmó que la enfermedad de su paciente, psicosis bipolar, "se había  agravado". Además, aclaró que fue el médico quien, a finales de junio de  2007, le pidió que redujera la dosis de la medicación que ingería y  que sólo se tomara media pastilla, y que a partir de julio de ese año  suspendiera esa dosis.  La misma testigo ratificó la afición de su marido por las armas, y  afirmó que éste "hacía alarde de ellas a todo el mundo". También  aseguró que la familia del fallecido "no podía hacer nada" contra  esta afición de su marido, ya que las armas que poseía "estaban todas  legalizadas". También aclaró que su esposo "llevaba siempre dos  navajas en el bolsillo y las sacaba por cualquier cosa". La madre del acusado quiso acabar su declaración lamentando que en  el juicio sólo se esté tratando "la parte mala de su marido", con el  que "compartía su vida" desde que ella tenía 13 años, edad en la que   iniciaron el noviazgo. También definió a su esposo como "una buena  persona y un buen padre", así como una persona "muy fuerte y  tremendamente obstinada". También recalcó que su casa "no fue siempre  un infierno". Respecto a la relación que el acusado mantenía con su padre, la  madre comentó que ambos "compartían muchas cosas", y que, "de sus  hijos, éste era el que más entendía la enfermedad de su padre".

"COMPLEXION FUERTE"  

La segunda persona en prestar declaración en la mañana de este  martes fue una hermana del acusado, quien confirmó que ella había  sido "la primera en irse a descansar" en la noche en que sucedieron  los hechos. En esas horas salió varias veces de su dormitorio, la primera de  ellas cuando su padre realizó varios disparos en el jardín.  Posteriormente, volvió a salir de su cuarto y se encontró la casa  "llena de sangre", sin que pudiera precisar "de quién era ésta", y  vio "a su padre de rodillas y, a su hermano, agachado intentando  inmovilizarlo". En ese momento no vio armas. Según su versión, su  hermano le pidió entonces que se metiera en su habitación y que se  llevara a su madre con ella, como así hizo. Ya en el cuarto, telefoneó al 112 y a un familiar suyo. Más tarde,  volvió a salir y se encontró con su padre "tirado en el suelo", sin  verle heridas, y a su hermano a su lado preguntándose por qué su  padre "había hecho eso". La hermana del acusado concluyó su  declaración afirmando que su padre "tenía una complexión fuerte" y  que "hacía ostentación de sus armas".

EL ACUSADO, "UN TROZO DE PAN"

Tras la declaración de la hermana del imputado le tocó el turno a  la novia de éste, que también se encontraba en la casa donde se  produjo el homicidio la Nochevieja de 2007. En su testimonio,  confirmó que, después de disparar en el jardín molesto por los ruidos  que provocaba el lanzamiento de petardos por parte de los vecinos, el  padre de su novio se dirigió a ella y le aseguró que "no quería  echarla", pero le pidió "que se fuera porque no quería hacerle  daño". Ante esas palabras, el acusado tomó la decisión de abandonar en  ese momento su casa con su novia, pero ésta rechazó el plan al  considerar que "no podían dejar sola a la familia en ese momento".  

Posteriormente, dijo que se retiró a su habitación, donde estuvo  durmiendo las horas siguientes, por lo que "no pudo ver nada" de lo  que sucedió. Comenzó a enterarse de lo ocurrido cuando la hermana de  su novio, acompañada de un agente de la Policía, entró en su  dormitorio y la despertó. Al salir del cuarto, vio a su novio "con  heridas en la mano", pero no sabía qué había pasado en esas horas en  las que estuvo dormida. En su declaración definió a su novio, el acusado, como "un trozo  de pan", descartó que fuera una persona violenta y lo calificó como  "muy dialogante". En cambio, aseguró que al padre del imputado "no  podía recordarlo como una persona maravillosa". Concluyó la  declaración afirmando, como la madre del acusado, que "nunca" tuvo  dudas de que su novio "actuó siempre para defender a su familia".

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