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La Navidad y el molesto turrón duro

El conjunto de Unai se estrelló contra el muro azulgrana, en un día frío, más parecido a lo que habitualmente se vive en Eibar. La fiesta navideña, deslucida

el 15 dic 2014 / 12:41 h.

SEVILLA FC 14-15 Reportaje gráfico: Manuel Gómez La conocida canción All I want for Christmas is you resonaba en los altavoces del Ramón Sánchez-Pizjuán al descanso. 45 minutos después terminaba el año futbolístico 2014 para el Sevilla y sus aficionados. Los profesionales se marchan de vacaciones con los deberes hechos, pero queda el borrón de un empate ante un Eibar que se le atragantó al conjunto nervionense como ese turrón del duro que se queda en la despensa hasta junio. Esto no amargará unas Navidades muy felices en clave sevillista: cuarto con 30 puntos, en octavos de Copa y esperando rival en dieciseisavos de la Europa League. SEVILLA FC 14-15La verdad es que la tarde estaba para pocas alegrías y cánticos. El fin de semana ha sido de esos denominados de escopeta y perro, donde a las 12 del mediodía ya tiene uno en su casa encendidas tres lámparas. Y la gélida temperatura del estadio no invitaba a sacarse las manos de los bolsillos para romper a aplaudir. Esa acción, en un día como ayer, es incluso altruista. El único jugador capaz de levantar a los sevillistas de sus asientos y ganarse una merecida ovación es el mismo que lleva haciéndolo un mes (por no decir desde hace más de una década). Ya se puede constatar que José Antonio Reyes vive una segunda juventud. Tiene ganas y calidad a reventar. Las pide todas y casi siempre deja en ventaja a uno de sus compañeros. Otra cosa es que estos sepan aprovechar ese lujo de futbolista que con el brazalete en su brazo brilla incluso más. Al menos en lo que a su entrega se refiere. SEVILLA FC 14-15Con motivo del desapacible tiempo que hacía en la ciudad, el nivel de afluencia fue menor que en otras ocasiones –no llegaba a 20.000–. Es lógico y entendible. Eso sí, los valientes que acudieron a Nervión estuvieron espoleado por unos Biris cuya animación no se reduce llueva o truene. El “alma de Nervión” no se enfría tan fácilmente. Conforme pasaban los minutos y la incertidumbre de cómo terminaría el encuentro era mayor, los aficionados se iban quedando más petrificados en sus asientos. La noche caía sobre Sevilla y el frío había calado por debajo de cualquier bufanda o abrigo. El calor tenía que llegar desde el césped. Que los jugadores del Sevilla contagiasen a una grada que estaba deseosa de aplaudir sordamente con sus inseparables guantes de lana. En el segundo periodo, el conjunto de Unai Emery salió a merendarse al Eibar. Los vascos estaban muy bien plantados sobre el terreno de juego y crear una ocasión era un mundo. Mbia anotó un gol mediado este periodo, pero el colegiado lo anuló. El público se enfadó con el árbitro, aunque rápidamente resonó en Nervión ese mágico: “Sevilla, échale huevos”. Se era consciente de la importancia que tenían los tres puntos para el equipo. La posibilidad de llegar a Navidades y, pese a no jugar la última jornada, estar situado entre los cuatro primeros era un regalo por anticipado para el Sevilla. Se quería agarrar este objetivo. Se necesitaba. Hasta el final la tensión fue máxima, con la grada entregada. Los once guerreros de blanco golpeaban y golpeaban al Eibar, pero el púgil azulgrana aguantaba en pie. Reyes tuvo la última a balón parado, una oportunidad de poner un broche de oro a su increíble 2014. Pero no pudo ser. El regalo de Reyes, los de Oriente, deberá llegar ante el Celta el 3 de enero. SEVILLA FC 14-15

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