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La nueva cara del Plantinar

El edificio en construcción en Ramón y Cajal integra la gasolinera.

el 27 dic 2009 / 20:26 h.

Arquitectura de diseño. Recreación del edificio que se está construyendo ya en la avenida Ramón y Cajal.

¿Por qué en los nuevos edificios de oficinas no se puede ni abrir una ventana? ¿Por qué las gasolineras no se integran en la arquitectura del entorno? Eso se ha acabado, por lo menos en el nuevo edificio de cuatro plantas que se construye desde este verano en Ramón y Cajal, una obra singular que potenciará la zona y que dará a esta avenida una imagen mucho mejor que la de los viejos bloques de la barriada del Plantinar.

Los trabajos empezaron este verano y está previsto que acaben a final del próximo año o a principios de 2011. Entonces, la empresa Prasa podrá explotar el edificio, destinado a oficinas. Así, a Sevilla 1, Sevilla 2 y Catalana Occidente se suma ahora una obra vanguardista de los arquitectos Juan Manuel Rojas y Laura Domínguez, colegiados en Sevilla que en 2001 crearon el estudio Hombre de Piedra, al que se ha incorporado el arquitecto Antonio Ortiz Morilla.

La peculiaridad del edificio es que integra la gasolinera gracias al vuelo de la techumbre, así como todo tipo de instalaciones para el ahorro energético. Además, intenta ofrecer un espacio agradable y cómodo para sus moradores, los trabajadores.

En vez de fachadas estancas, se da la posibilidad de abrir ventanas en la galería sur, zona común de comunicación y estancia, según el proyecto. En esta zigzagueante fachada hay espacios para sentarse y mirar la vegetación de la doble piel. O también se puede salir a las profundas terrazas que hay en cada planta para tomar un café o charlar con compañeros o clientes de la oficina.

Se evita así, el síndrome del edificio enfermo, puesto que los arquitectos creen que el contacto con el exterior es fundamental para el equilibrio psicológico y la productividad.

En la cubierta hay protuberancias para las placas solares, mientras que en la fachada sur se instalarán placas fotovoltaicas y térmicas, así como una muralla de vegetación de hoja caduca para que en invierno no impida la entrada de luz en las oficinas. En verano refrescará el ambiente, en un intento más por ahorrar energía.

En la cara hacia Ramón y Cajal habrá un muro-cortina y, ya dentro del edificio, bocas-terrazas que aportarán aire limpio y fresco. Llama la atención también que el calor que se capte en la fachada sur se transportará por un sistema de ahorro energético hacia la cara norte.

Para Antonio Ortiz Morilla, arquitecto colaborador, este edificio potenciará esta zona, donde hasta ahora predominaba la imagen de los antiguos edificios de la barriada del Plantinar. A su juicio, la integración de la gasolinera es un logro, al igual que la consecución de un espacio para trabajar que atiende a todos los parámetros de sostenibilidad ambiental.

La Gerencia de Urbanismo dio la licencia de demolición de la gasolinera en mayo y anunció entonces la construcción de este edificio de uso terciario con una superficie construida de 14.700 metros cuadrados y un presupuesto de ejecución de nueve millones de euros. Se reserva espacio para locales en la planta baja y un total de 140 plazas de aparcamiento.

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