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La Trinidad bota su nuevo barco

El paso del Cristo de las Cinco Llagas saldrá el Sábado Santo terminado al completo en su labor de talla, a falta sólo de dorado

el 20 mar 2012 / 21:19 h.

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El nuevo barco de la Trinidad pone proa a la Campana. Tres años de intenso trabajo y cinco metros cúbicos de madera de cedro real y otros dos de pino de flandes comocae rebajados pacientemente a golpe de gubia han sido necesarios para que el nuevo paso de misterio del Cristo de las Cinco Llagas cobre vida en la nave que los Hermanos Caballero poseen en el polígono industrial San Jerónimo.


El barco, con unas dimensiones finales de 5,40 metros de largo por 2,60 de ancho, saldrá este año totalmente terminado de talla, sólo a falta de dorado, después de que en su primera y frustrada botadura, la pasada Semana Santa, se estrenase únicamente la parihuela y la canastilla tallada en madera.


La segunda fase del proyecto ha contemplado la realización de los respiraderos y el juego completo de seis candelabros, cuatro de siete luces cada uno situados en las esquinas del paso y dos candelabros de cinco luces ubicados en los centros de los costados. "De estilo neobarroco, la arquitectura y sus formas están basadas en el diseño del paso antiguo; las cartelas y la talla, mucho más rica y calada, es lo que varía", apunta Manuel Caballero, uno de los tres hermanos que regentan este taller de talla y carpintería que suma ya su tercer paso en Sevilla, después del de La Redención y Las Aguas.


Con casi 1.700 kilos de peso aun sin las figuras, provisto de nueve trabajaderas en lugar de ocho y de un bastidor interno que evita que el peso de la mesa del paso descanse sobre el canasto, en su talla se combinan motivos ornamentales que pregonan el carácter sacramental de la hermandad trinitaria, como los racimos de uvas y los ramilletes de espigas entrelazadas, además de hojarascas, frutas y flores. "Las esquinas del canasto son realmente espectaculares ya que se salen hasta la misma punta de donde arrancan los respiraderos", destaca Manuel Caballero.


En la canastilla del paso, de bombo voluminoso tallado y calado, se insertan ocho cartelas de extraordinaria factura realizadas por el escultor Mariano Sánchez del Pino y que, partiendo de la que representa el Sagrado Decreto, que preside la delantera, describen diversas escenas de la Pasión: la Última Cena, la Flagelación, la Tercera Caída, la Exaltación, la Lanzada, el Traslado al Sepulcro y el Señor Resucitado ante Tomás. La frontal, la trasera y las centrales de ambos costados están escoltadas cada una de ellas por una pareja de arcángeles.


Manuel, Curro y Federico, los Hermanos Caballero, siempre suelen rubricar sus obras "dejando un detallito" escondido entre la hojarasca de la talla de sus pasos. En el paso de la Redención colocaron una avispa posada sobre una de las flores y en el de las Aguas estamparon su firma con una salamanquesa. En este caso, el "bichito" en cuestión hay que buscarlo en el costado derecho del paso, si se contempla de frente, donde a la altura del canasto pasa casi desapercibida, trepando entre hojas y cintas, una mantis religiosa o santateresa, que una vez policromada en verde resaltará entre el dorado del canasto. Toca buscarla.

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