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«La Universidad tiene que ser la fábrica de las ideas»

El rector de la Loyola Andalucía, Gabriel Pérez Alcalá, vaticina que aquellos que no entiendan la relación Universidad-empresa serán «instituciones muertas».

el 16 dic 2014 / 10:00 h.

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DESAYUNO CUM LAUDE La relación entre la empresa y la Universidad en España ha dado para muchas disquisiciones y para mucha confrontación. El rector de la Universidad Loyola Andalucía, Gabriel Pérez Alcalá, dibujó ayer en los Desayunos Cum Laude que organiza El Correo de Andalucía con el patrocinio de la Fundación Cobre las Cruces, cuáles deberían ser, a su juicio, las claves de esta unión necesaria aunque «asimétrica». ¿Y por qué asimétrica?La respuesta para Pérez Alcalá está en que «la empresa no necesita» a la Universidad pero ésta «sí» a aquella. «En el futuro, quienes no entiendan esta relación asimétrica de proveedor [Universidad] y cliente [empresa] serán instituciones muertas, vivirán eternamente de las subvenciones. Yo las llamo, de hecho, los otros [en alusión a la película de Alejandro Amenábar]. Están muertas pero no lo saben», apostilló el rector de la Loyola Andalucía, que tituló su ponencia La Universidad como motor de emprendimiento. DESAYUNO CUM LAUDEPérez Alcalá sostuvo ante los asistentes que la Universidad tiene una función clara para con las empresas: ser un «proveedor de capital humano y una fábrica de ideas.Si las ideas de la sociedad no salen de la Universidad, ésta no está haciendo su labor». Pero como no hay mejor ejemplo de la teoría que la práctica, el rector de la Loyola Andalucía recordó cuáles son los pilares de esta universidad privada andaluza auspiciada por la centenaria y reconocida Compañía de Jesús. «Nosotros –relató– hemos desplegado nuestros estudios de ingeniería en función de las necesidades de Abengoa [multinacional sevillana con la que la Loyola de Andalucía va de la mano en el campus de Palmas Altas]. Los planes de estudio los hemos hecho con ellos». Y no es ni será el último ejemplo que la Loyola Andalucía pueda esgrimir como aval de su relación con el tejido empresarial. Para los próximos meses hay en cartera másteres y grados en los que esa conexión Universidad-empresa es el punto tanto de partida como de llegada: un máster en Seguridad Informática conDeloitte y un grado en Biotecnología para el curso 2016/2017, por poner sólo dos ejemplos?. Pérez Alcalá reconoció, por último, que la relación entre los dos mundos, el académico y el empresarial, ha sido históricamente complicada. «Se habla mucho de colaboración pero las empresas no terminan de estar satisfechas del todo. Universidad y empresa hablan lenguajes diferentes, no se entienden». Imagen-DESAYUNO_CUM_LAUDE_0Y si la labor social de la Universidad es ser «una caldera de ideas», ¿cuál debe ser la aportación de las empresas a los campus? El rector de la Loyola Andalucía enumeró cuatro: orientaciones para el diseño de los grados, ofrecimiento de prácticas para los estudiantes, «compra de ideas» a la Universidad y demanda de relaciones. «Tenemos mucho que aprender de las empresas», afirmó Pérez Alcalá, que nuevamente tiró de ejemplos para subrayar su convencimiento sobre cuál debe ser el camino a seguir: «Tan empresariales nos sentimos que la estructura de gobierno de la Loyola Andalucía se asemeja mucho a una estructura empresarial. Casi todos los cargos están ocupados por profesionales». Si intensa y prolija fue la intervención del rector, el posterior turno de preguntas siguió ahondando sobre la necesidad de promover el espíritu emprendedor desde edades bien tempranas, así como introducir en el aula universitaria el emprendimiento como materia transversal. En este sentido, la consejera delegada de Extenda (Agencia Andaluza de Promoción Exterior), Vanessa Bernad, puso de manifiesto que los estudios ya constatan un cambio de tendencia: hace tres años, un 29 por ciento de los estudiantes se veían creando una empresa; ahora, ese porcentaje ha subido al 34 por ciento. El rector de la Loyola Andalucía recalcó que en todos los grados que allí se ofertan hay una asignatura de innovación y emprendimiento. «La Universidad debe ser el lugar donde hacer el primer plan de negocio», recalcó Pérez Alcalá, para el que la mejor fórmula para inocular el virus del emprendimiento en los universitarios es dejar experimentar, fracasar, imitar y mezclar diferentes disciplinas. «En la Universidad debe estar permitido equivocarse», declaró.

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