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Salud

La vanguardia de la endoscopia

La Unidad de Endoscopia del hospital Virgen Macarena, que lleva casi 40 años en funcionamiento, realiza 15.000 exploraciones al año con un elevado porcentaje de acciones terapéuticas y con la aplicación de terapias innovadoras.

el 12 ago 2014 / 09:55 h.

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pellicer-endoscopia El jefe de la Unidad de Endoscopia Digestiva, Francisco Javier Pellicer, junto al instrumental que utilizan para las exploraciones en el Virgen Macarena. / Foto: J.L. Montero Desde su despacho puede seguir en vivo la exploración que se está realizando en uno de sus cinco quirófanos: un cambio de prótesis realizado por el doctor Romero Castro, uno de los expertos de una unidad, la de endoscopia, con tantos años de andadura como los del propio hospital Virgen Macarena. Por aquel año 1974, el doctor Francisco Javier Pellicer cursaba sexto de Medicina para, un año después, enrolarse en la aventura del profesor Herrerías Gutiérrez para que la endoscopia fuera algo más que un mero procedimiento diagnóstico. En la actualidad, es el jefe de sección de Endoscopia Digestiva, una unidad que practica 15.000 exploraciones al año con técnicas innovadoras y con un gen que ha marcado su singladura en los últimos tiempos: casi la mitad de estas exploraciones –un 40 por ciento– son terapéuticas, o lo que es lo mismo, evitan que se practique una intervención quirúrgica. Algo que está acreditado que es mucho más ventajoso, ya que evita riesgos y molestias innecesarias. El doctor Pellicer, a pocos meses de su jubilación y recién reconocido con la Medalla de Oro alMérito Profesional –que insiste en que es «un logro de la unidad» a la que pertenece desde hace tantos años»– hace un repaso del presente pero también del pasado. «En los inicios se trabajaba con un endoscopio rígido, sin sedación y, por supuesto, todas las exploraciones eran diagnósticas, para detectar la patología digestiva que el enfermo podía tener», relata. No duda en ensalzar el trabajo realizado antes, que «no era para nada una barbaridad, sino lo que se podía hacer ajustado a las tecnologías y las técnicas existentes». La Unidad de Endoscopia Digestiva, en ese sentido, siempre ha ido un paso por delante. No en vano, lo primero que hicieron en sus primeros años fue viajar por todos los hospitales de España para absorber como una esponja las técnicas que se emprendían en cada unidad, desde Madrid y Valencia pasando por Barcelona, La Coruña o Pamplona. La misión era «incorporar nuevas tecnologías y nuevos aparatajes». Y así fue hasta el punto que hace 14 años, en julio de 2012, el por aquel entonces consejero de Salud, Francisco Vallejo, inauguró la nueva unidad de endoscopia en la primera planta del hospital Macarena situándola, según sus palabras en aquel acto, «entre las tres mejores de España». Pero el gran hito fue que la endoscopia pasara del diagnóstico a la terapéutica. Fue, según el doctor Pellicer, en 1986 cuando se practicaron las primeras esclerosis de varices esofágicas, para dar lugar después a la misma técnica pero con banda elástica. Todos avances que se han ido incorporando. Así, rememora cómo, de la mano del doctor Romero Castro, se ideó la posibilidad de liberar coils por ecoendoscopia para tratar estas varices, en una técnica «similar a la que actualmente se practica con los aneurismas cerebrales». Así, manifiesta Pellicer, «se colocaba los coils y se conseguía cerrar la vena varicosa sin técnica quirúrgica alguna y manteniendo la pared de la vena intacta». La técnica dio lugar a una publicación en la prestigiosa revista científica Gastrointestinal Endoscopy que situó al hospital en la vanguardia ya que «habíamos sido pioneros de esta técnica en el mundo», que se aplica a un número concreto de pacientes con hipertensión portal. De hecho, el estudio reflejaba una treintena de casos que se han incrementando a 50 pacientes tratados. La innovación ha ido de la mano del hospital. Primero, con la incorporación, en los años ochenta, de la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) –un procedimiento empleado para identificar cálculos, tumores o estrechamiento en las vías biliares–. Después se incorporó el instrumental para abrir la vía biliar y pancreática, que permitió la posibilidad de poder tratar algunos tipos de quistes y permitir el drenaje de estas vías. También repasa cuando se empezó a tratar, a través de una endoscopia, la pancreatitis crónica. «Se conseguía calmar el dolor con un drenaje que se realizaba con la colocación de prótesis plásticas que garantizaban el flujo de la vía pancreática», aclara. Pero, sin duda, la revolución vino con la ecoendoscopia. Hasta el diagnóstico precoz del cáncer de páncreas. Ahí, el doctor Pellicer, sabe frenar cualquier ápice de euforia. «Eso no significa que el tumor de páncreas esté perfectamente controlado y tratado o curable.Nada más lejos de la realidad», expresa este especialista, que no obstante sí que ha señalado que la ecoendoscopia si posibilita una localización del tumor en un estadio más precoz. Y es que esta tecnología permite, con técnicas precisas de imagen, detectar estructuras pequeñas que no están al alcance de una radiografía o un TAC. Pellicer, al respecto, reseña que estaban acostumbrados a ver estos cánceres cuando su volumen superaba los cuatro o cinco centímetros, cuando ahora, con las técnicas desarrolladas por la unidad, «se consigue el diagnóstico de tumores con un tamaño inferior a un centímetro». Dentro de esas técnicas de vanguardia, enumera también el uso de la cápsula endoscópica, que permite ver todo lo que se produce en el intestino delgado;la recepción de pólipos grandes mediante la musosectomía; o el desarrollo de la enteroscopia, que permite la visualización del intestino delgado tras una lesión. Pellicer es consciente de que no hay que bajar los brazos. «Lo que hoy es una novedad mañana queda obsoleta. Así es la medicina».

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