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"Las caretas de los indignados han sido las más vendidas este año"

el 25 mar 2012 / 08:59 h.

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  • Ha hecho "un poquito de todo". Desde comercial, agente de seguros, trabajos en el campo hasta la gestión de pozos para la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG). Pero desde hace unos cuantos años, 1994 para ser más exactos, David Díaz (Pilas, Sevilla, 1971) decidió montar una empresa junto con sus dos hermanos. El germen, una papelería que al poco se convirtió en Copyfactory y a la que se le agregó un negocio por pura devoción al Carnaval. El fruto se puede contemplar a pie de la autovía Sevilla-Huelva y se llama La Casa de los Disfraces.

    -Con la que está cayendo y lo que queda por venir, ¿cómo se puede reír uno de la crisis?

    -La crisis afecta a todos los estamentos, sobre todo al comercio, pero al Carnaval no le ha tocado mucho. A la hora de comprar un abrigo puedes echar mano un año más del que tienes, pero tenemos tres ratitos al año de Carnaval y no vale mucho dinero porque encuentras cosas desde los 6, 10 y 12 euros. Esos días estás deseando olvidarte de las penas y de la crisis y pasártelo bien.

    -¿Y qué disfraz le colocaría?

    -Eso es complicado. A ver, hay que ser muy objetivo. Aparte de la crisis, lo que hay es mucho miedo. La persona que tiene dinero no lo quiere gastar y, si a eso le unimos el paro...

    -¿Cómo se pasa de un negocio de copistería a una tienda de disfraces?

    -Siempre me ha encantado el Carnaval, estoy metido en ese mundo. Soy el primero que me disfrazo y disfruto como un niño pequeño. De hecho, recuerdo ir a Pichardo a comprar las cosas, empecé comprándole a él, luego me fui independizando y al final convertí un hobby en negocio. En 1994 la empresa surgió como una papelería, al año creció ya como Copyfactory y un par de años después empezamos a trabajar el tema del Carnaval. Al poco tiempo, ya estábamos muy especializados y desde 2004 ampliamos a la venta al por mayor.

    -¿La coyuntura no les afecta?

    -No lo estamos notando. Es más, llevamos tres años creciendo. Con la que está cayendo, el año pasado decidimos explorar la vía de la franquicia y abrimos la primera en San José de la Rinconada, que lleva funcionando unos ocho meses. Estamos recibiendo interés por parte de mucha gente y ya tenemos varios proyectos de abrir en Lepe (Huelva), Cádiz capital y en Dos Hermanas (Sevilla). Además, una persona se marcha el mes que viene a Cali (Colombia) porque tenemos relación con una empresa sudamericana que quiere abrir una franquicia allí, aunque aún no está cerrado. Nos gustaría tenerla abierta el año que viene.

    -¿Algún centro propio?

    -No. Tenemos la central en la autovía de Sevilla a Huelva desde la que suministrar a las franquicias y una tienda propia en Bollullos del Condado (Huelva).


    -¿Y cómo superar la estacionalidad? Carnavales, Halloween deben ser los picos ¿no?

    -En nuestro gremio hay cuatro o cinco campañas fuertes con las que te puedes mantener todo el año. Empezamos con los carnavales. En marzo, trabajamos los trajes de mantilla, de costaleros... En mayo, las fiestas de fin de curso de los colegios. Otro punto fuerte es Halloween, que cada año va a más, y a eso le unimos la campaña de Navidad con los colegios y los disfraces de pastores, angelitos, estrellas... Además de eso, hay que tener complementos para el resto del año como decoración para cumpleaños, productos para despedidas de solteros y juguetes eróticos, que antes daba vergüenza comprar y ahora no, etcétera. Con una buena campaña de Carnaval puedes cubrirte las espaldas casi todo el año, puesto que puede suponer entre un 60% y un 70% de las ventas anuales.

    -¿Hablamos del Carnaval de Cádiz o de otros?

    -De la provincia de Sevilla, donde hay mucho Carnaval. Del de Cádiz colaboramos por ejemplo con la chirigota sevillana que este año alcanzó la semifinal en el Falla, Los Condes de Salvatierra, con los complementos y accesorios.

    -¿Cómo se puede diversificar?

    -A medio-largo plazo queremos meter algo de flamenca y ropa de trabajo, una línea en la que ya tocamos algo. La clave está en especializarte en alguna cosa y tener tres o cuatro complementos que te permitan tirar hacia delante el resto del año.

    -¿Hay tendencias en esto de los disfraces?

    -Se mueve mucho por los anuncios de televisión o películas. Este año, por ejemplo, se han llevado mucho Los Pitufos al igual que pasó el año pasado con Avatar. Por ejemplo, cuando murió Michael Jackson se agotaron los trajes. Ése será uno de los que quede como clásicos al igual que el de Elvis o Blancanieves...

    -¿Y de políticos?
    -Solo caretas. Cuando ocurrió el ataque a las Torres Gemelas se vendieron muchísimas de Bin Laden. Este año la que se ha agotado es la careta de los indignados, la de V de Vendetta. También las de las Monster High y eso que este disfraz no era nada barato. Por eso digo que la crisis es muy relativa. A ver, hay gente que realmente lo está pasando mal, pero luego vas a los hoteles y a los restaurantes y están llenos. Lo que hay es mucho miedo.

    -En un momento en que el cliente mira mucho el precio, ¿cómo competir?

    -Es cierto que los precios han bajado mucho. Antes alquilaba muchos trajes pero hace algunos años que no alquilo. Puedes encontrar uno desde 9 o 10 euros para adulto y si lo alquilas, ¿cuánto pagas de tintorería? En relación calidad-precio los trajes son baratos. Es cierto que puedes encontrarlos hasta de 300 euros, aunque esos son más para películas o teatro, pero la horquilla media de precios de los que más se venden está entre los 15 y los 25 euros.

    -¿Les hacen daño los bazares chinos?

    -Cuando te montan un chino al lado te da un poco de miedo pero no son profesionales en nuestro gremio. Nosotros tenemos una nave de 1.200 metros cuadrados en las que tengo problemas de espacio con tanto traje... No es comparable. Y en maquillaje a la gente le da más reparo y se lo piensa antes de comprarlo en uno de esos establecimientos.

    -Una curiosidad ¿Cuántas referencias tiene?

    -Entre 20.000 y 30.000. Solo en disfraces tenemos entre 4.000 y 5.000 modelos de niños y adultos. El estocaje es un problema. Si un año me dedicara a vender todo lo que tengo y no comprara, entonces sí que ganaría dinero (risas).

    -¿Cómo les funciona internet como canal de ventas?
    -Nos va muy bien con la venta on line, que supone un 20% de la total del año, y con la que vendemos a toda España.

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